Viernes, 13 de marzo de 2009

Evalúa Estados Unidos respuesta a inestabilidad política en México

Tiene un sistema de 4 fases para enfrentar la violencia en su frontera sur; Aumentan solicitudes de asilo de ciudadanos mexicanos: Departamento de Seguridad Interna.

David Brooks. Corresponsal. La Jornada.

Washington, 12 de marzo. El gobierno de Barack Obama evalúa los planes de contingencia para enfrentar la violencia en la frontera con México, incluidas opciones para responder a situaciones en esa zona que resulten de la inestabilidad política y/o una migración masiva de México.

La violencia en México se califica reiteradamente como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos por funcionarios, militares, analistas y medios, y ese enfoque se ha nutrido de un torrente de noticias sobre decapitaciones, combates, secuestros e innumerables citas de los seis a siete mil muertos atribuidos a la violencia ligada al narcotráfico, referencias a lo que se califica como la guerra en México y sobre todo, a la pregunta de si esa violencia se trasladará –o incluso si ya ocurrió– a este lado de la frontera.

Aunque el presidente Barack Obama declaró ayer que ni contempla ni desea la militarización de la frontera y que evaluará el despliegue de la Guardia Nacional como una opción, entre otras, los planes de contingencia de su gobierno no descartan el apoyo del Departamento de Defensa ante un escalada de la violencia.

Presiones a Obama

El presidente enfrenta una creciente presión para considerarlo, tanto por la percepción pública de lo que ocurre en México como por peticiones de diversos políticos. Ayer el gobernador de Arizona, Jan Brewer, solicitó el envío de 250 tropas más de la Guardia Nacional para apoyar a 150 que ya están ahí en esfuerzos antinarcóticos en la frontera, mientras que el gobernador de Texas, Rick Perry, había pedido el envío de mil tropas a su zona fronteriza.

En una de las ya cuatro audiencias realizadas por diversos subcomités del Congreso sobre la violencia en la zona fronteriza con México sólo esta semana, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) informó que se ha desarrollado un sistema de cuatro fases para calibrar la respuesta federal a diferentes niveles de violencia en la zona fronteriza; la fase máxima incluye el despliegue de fuerzas militares a la zona.

Al recordar que el Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas ha determinado que las organizaciones de narcotráfico mexicanas constituyen la mayor amenaza de crimen organizado a Estados Unidos, Roger Rufe, vicealmirante retirado y director de la Oficina de Coordinación de Operaciones del Departamento de Seguridad Interna, en su testimonio ante un subcomité del Comité sobre Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, informó que el Plan de Operaciones de Violencia en la Frontera Suroeste (SWB-V Plan, u OPLAN) ofrece un esquema de coordinación entre diversas agencias federales, incluidos los Departamentos de Seguridad Interna, Justicia, Estado y Defensa, para ofrecer diversos grados de una respuesta federal a incrementos de violencia.

La fase tres es una respuesta federal plena que se inicia si los recursos de DHS sin incapaces de responder efectivamente a la situación. El Departamento de Defensa está involucrado en esta planeación, y se contempla su apoyo en respuesta a una escalada significativa de violencia u otra amenaza significativa a lo largo de la frontera suroeste.

Rufe subrayó que agotaríamos todos los recursos del gobierno federal antes de considerar el envío de tropas. Además, indicó, se desarrollan planes con la Guardia Nacional y el Departamento de Defensa para asegurar que estén listos cuando sea tiempo.

La secretaria de Seguridad Interna Janet Napolitano, informó Rufe, ha ordenado una evaluación de OPLAN para determinar si también podrá emplearse para enfrentar otros tipos de contingencias, más allá de una escalada de violencia, que inlcuya una respuesta ante posible inestabilidad política, o una migración masiva terrestre en la frontera que no necesariamente resulta en violencia.

En el curso de las audiencias hoy, otros funcionarios ofrecieron detalles de una multitud de programas y operaciones dedicadas a asuntos de seguridad fronteriza. John Leech, director en funciones de la oficina antinarcóticos de DHS, informó que está en curso el desarrollo de la Estrategia Antinarcóticos de la Frontera Suroeste 2009 dedicada a enfrentar la violencia.

Comentó que al incrementarse la violencia al sur de la frontera, hemos empezado a ver incrementos preocupantes de secuestros, actividad de bandas, contrabando y otros delitos ligados con las drogas en comunidades de la zona. La violencia también ha resultado en un incremento de solicitudes de asilo de ciudadanos mexicanos.

Alonzo Nieto, agregado de DHS en la embajada de Estados Unidos en México, informó que hay 50 oficiales de esa dependencia en México coordinados tanto con sus contrapartes de otras agencias estadunidenses como con las de México.

Y aunque todos elogiaron las acciones del gobierno de México en su lucha antinarcóticos, expresaron admiración por su valentía y sacrificio, los representantes y funcionarios repetían diagnósticos en los que la situación en el país vecino se describe como algo que requiere la atención nacional de este lado, y que representa una potencial amenaza para Estados Unidos.

La seguridad nacional de Estados Unidos y la estabilidad de nuestro vecino al sur están en juego, afirmó el representante John Tierney al presidir otra audiencia ante el Subcomité sobre Seguridad Nacional de la Cámara baja hoy. Ahí, como muestra, tres policías cargaron una enorme arma negra de calibre .50 que fue colocada a un lado de la mesa de los ponentes al hablar sobre la violencia en México.

El tema de la violencia vinculada con el narcotráfico en México como amenaza a Estados Unidos se está convirtiendo en un tema clave en el debate político nacional aquí, y algunos indican que podría tener implicaciones preocupantes. Un veterano observador y analista de la política binacional dijo a La Jornada que la retórica política de las cúpulas de ambos países ha nutrido un debate que podría llevar a consecuencias que a ninguno de los dos favorece: el envío de tropas a la frontera.

Habrá más audiencias sobre el tema la próxima semana, y más anuncios de desarrollo de estrategias, y más solicitudes para defender a Estados Unidos de la violencia en México.

Examen para el bachillerato genera verdadero tianguis

Sitian las sedes vendedores de comida, artículos de papelería y los promotores de cursos garantizados. Concluyó ayer fase de registro; calculan 310 mil aspirantes a la educación media. Denuncian padres de familia condiciones de insalubridad e inseguridad

Laura Poy y Karina Avilés.

 

El proceso para la entrada al bachillerato por medio del examen único ha generado un verdadero tianguis, con el aval de la Secretaría de Educación Pública (SEP), denunciaron expertos, mientras padres de familia afirmaron que, pese a la comercialización del proceso y las condiciones de insalubridad e inseguridad en torno a las sedes de registro, ésta es la opción para nosotros, no hay posibilidades de pagar una escuela privada.

Al concluir ayer las inscripciones para el examen, con un cálculo de 310 mil solicitantes, padres y tutores exigieron a las autoridades educativas garantizar por lo menos condiciones dignas no sólo en la atención a los candidatos, sino también en el entorno donde se efectúan los trámites y el examen, pues dijeron que si ellos acompañan a sus hijos es más que nada por su seguridad. Sí da miedo, te la piensas, pero ¿qué haces?

Para Hugo Aboites, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) –quien desde la creación de esta prueba en 1996 ha seguido de cerca sus implicaciones–, dicha evaluación ha producido un mercado en torno a otro: desde la venta de artículos para peinarse cuando los jóvenes entran a tomarse la foto, la offerta de cursos –que oscilan entre mil y 5 mil pesos– con el argumento de que 85 por ciento de sus clientes pasan la prueba, hasta la expansión de toda una industria de la evaluación.

En 15 años, precisó, el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) ha calificado a cerca de 25 millones de alumnos a nivel nacional y ha obtenido ingresos por más de 3 mil millones de pesos. Otro elemento es la arbitrariedad y la impunidad en torno a la prueba: abusos, maltratos, imposición de cuotas y de una serie de requisitos que carecen de sustento legal, añadió.

En distintas sedes donde se efectuó el registro, cientos de padres y aspirantes permanecieron en la vía pública y no precisamente para hacer picnic. Sin otra opción que estar afuera en espera de sus hijos, muchos sólo traían para el pasaje y algunos pidieron el día en su trabajo para acudir a la cita.

A las condiciones de inseguridad en las inmediaciones de las instituciones donde se realizó el registro, también se sumaron tratos humillantes y abusos del personal de la Comipems encargado de revisar la documentación de los aspirantes.

En el Conalep Coyoacán, ubicado en avenida Canal Nacional –donde acudieron los alumnos de esta demarcación cuyo apellido empieza con las letras U, V, W, X, Y y Z–, los encargados de laentrada agredieron verbalmente a una madre de familia de origen humilde, quien al solicitar información sobre el porqué de la demora en el registro de los aspirantes fue recriminada por no haber realizado el proceso de prerregistro a través de Internet.

Testigos aseguraron que en el proceso prevalece un trato discriminatorio, pues no todas las familias cuentan con computadora, situación que no es considerada por los organizadores de la prueba.

Sin alternativa

En las sedes se dieron cita vendedores de toda clase de artículos y servicios para la ocasión: lápices, fólders, bolígrafos, frutas de la estación, tacos de canasta, tamales, aguas y, por supuesto, no faltaron los promotores de la iniciativa privada. Te iluminamos. Inscríbete al curso para el examen de admisión al bachillerato...Si no fueras aceptado en tus primeras cinco opciones te devolvemos tu dinero, si cumples con tres requisitos: no tener retardos, no faltar a clases y cumplir con tareas aprobadas. Aplican restricciones, se leía en la folletería que entregaron a cientos de potenciales clientes.

Pese a estas condiciones, Juana Padrón, quien viajó en la madrugada desde San Luis Potosí, aseguró que las instituciones públicas son de mucha ayuda porque no se puede pagar una escuela particular. Si mi hija no se queda en una opción, trataría de apoyarla, pero sería un superesfuerzo para la familia; además, las escuelas públicas sí son de calidad y nos dan un gran apoyo.

La mexiquense Luz María López señaló que en esa entidad las preparatorias públicas cobran hasta 700 pesos por el examen de admisión, además de que en el semestre se piden cuotas hasta de 3 mil pesos, lo que hace preferible pagar una colegiatura en escuela privada, que es de mil 200 pesos, pero antes decidimos intentarlo aquí y, si se queda, la familia tendría que mudarse a la ciudad de México. La suerte de los tutores dependía de la sede. En algunos casos la espera se prolongó hasta por tres horas, aunque según el reporte de la Comipems el promedio de atención de cada aspirante no va más allá de tres minutos.

Salarios máximos

ERNESTO VILLANUEVA

El frustrado intento de los consejeros del Instituto Federal Electoral para aumentarse en 46% sus percepciones, justo en medio de una crisis económica sin precedente, en nada abona a la confiabilidad de las autoridades electorales que generan la percepción de que el interés principal es el personal y no el público.
 Los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no se pueden quejar. De entrada, ganan 114% más que el presidente de la República; es decir, tienen un sueldo base de 316 mil 982 pesos mensuales, contra 148 mil 15 del titular del Poder Ejecutivo Federal. Al hacer un comparativo entre México, Estados Unidos, Canadá y España, los resultados son indignantes. En efecto, mientras los magistrados del TEPJF cobran salarios de 28 mil dólares al mes –al tipo de cambio actual– sus contrapartes en Estados Unidos reciben 17 mil dólares, en Canadá 20 mil y en España 13 mil. 
Del otro lado del mostrador, si cotejamos los salarios mínimos, las cifras resultan aterradoras para nosotros. En México, un trabajador obtiene 110 dólares mensuales, en España 994, en Canadá mil 90 y en Estados Unidos mil 100. En la base de la pirámide social, los mexicanos ganan una miseria, pero en la cúspide sucede exactamente lo contrario. Y si uno se cuestiona cuántos salarios mínimos mensuales cuesta en cada país un magistrado electoral, o su equivalente, los números siguen la misma línea: mientras en España un magistrado cuesta 14 salarios mínimos, en Estados Unidos 15 y en Canadá 20, en México –óigalo bien– ¡cuesta 254 salarios mínimos!; es decir, mil 170% más en relación con su más cercana referencia, Canadá. En otras palabras, todos somos iguales, pero unos más que otros. Pero no se enoje, esto apenas comienza.
Si se compara cuánto cuesta el staff que tiene cada uno de los magistrados, los datos son coherentes con lo que aquí se afirma. En España, todos los asistentes ganan 26 mil dólares al mes, en Canadá 30 mil, en Estados Unidos 40 mil… y en México ¡170 mil dólares! Esto es porque mientras en aquellos países tienen solamente entre dos y cinco personas en las oficinas, en México han contratado a 34, incluida la nada despreciable cifra de 10 secretarias, amén de dos camionetas –una de ellas blindada– entre muchos apoyos más, como gastos de representación superiores a 10 mil pesos para no pasar hambre. ¿Por qué un magistrado electoral tendría que pagar con recursos de usted y míos una comida para tratar un asunto jurisdiccional? ¿Los llamados “alegatos de oídas” no se podrían hacer en las oficinas del TEPJF sin que hubiera un solo gasto extra que erogar?
Pero esta situación no se limita al TEPJF. Gobiernos de los estados, ayuntamientos y diversos organismos constitucionales autónomos deciden discrecionalmente por cuánto se van a sacrificar por servir al país. Qué decir también, por ejemplo, de las liquidaciones de oro en muchas instituciones o de las pensiones vitalicias de los presidentes de la República, quienes además tienen a su servicio decenas de integrantes del Estado Mayor Presidencial.
El caso de México es grave porque, ante la ausencia de una moral pública mínima, cualquier resquicio o laguna de la ley es aprovechado por muchos servidores públicos para que se haga justicia en sus bolsillos; de ahí este país de iniquidad a pesar de crisis económica. Es muy importante aclarar que los sueldos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia, de los magistrados del TEPJF y de muchos otros funcionarios públicos son establecidos por ellos mismos. No hay norma constitucional ni ley que les “obligue” a ganar casi medio millón de pesos mensuales.
 De ahí que, ante la ausencia de responsabilidad social y equidad personal de estos servidores públicos, la ley debe hacer lo que ellos moralmente no han querido llevar a cabo. Por eso es necesaria la iniciativa de reforma constitucional y Ley de Remuneraciones que busca acotar estos abusos en los ingresos. Ahí se prevén principios de equidad, normas de fiscalización y rendición de cuentas, y además que ningún servidor público puede tener un ingreso total neto superior al del presidente de
la República
La iniciativa fue aprobada por unanimidad en el Senado el 13 de marzo del 2007, pero fue congelada por la Cámara de Diputados que no ha dicho esta boca es mía.
 Por cierto, en el TEPJF se observan peligros para la apertura informativa. Salió la maestra Gabriela Vargas como titular de la unidad de enlace, quien había dado una lucha interna por cumplir la ley y hacer público lo que debe ser público. En su lugar entra el doctor Francisco Acuña Llamas –en un movimiento degradante para él, al haber sido el secretario técnico de la Comisión de Transparencia–, a quien no se le conoce experiencia operativa en la materia. 

 

 

El país desde abajo Apuntes de mi gira por México

Andrés Manuel López Obrador – V y última.

 

En esta gira por los municipios del país, dediqué tiempo a reflexionar sobre cómo enfrentar los grandes y graves problemas nacionales. Al igual que otros mexicanos, con frecuencia me he preguntado el por qué si México posee importantes recursos naturales, un pasado cultural extraordinario y cuenta con un pueblo bueno, noble y trabajador, como pocos en el mundo, padece de tanto atraso y de una profunda desigualdad social. Desde mi perspectiva, los males que aquejan a la mayoría de los mexicanos y atormentan a la nación, han sido causados por el pequeño grupo que realmente manda y decide sobre los asuntos públicos del país, que se ha apoderado de todo: de las instituciones políticas del Estado, de los bienes nacionales y del presupuesto público. En esto radica que, con una naturaleza pródiga y con un pueblo excepcional, se sufra de un proceso de degradación progresiva.

En nuestro país existe una República aparente, simulada, falsa; hay poderes constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los poderes. Esta especie de gobierno mafioso o de dictadura encubierta no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una infame e inmoral desigualdad económica y social. Basta un dato revelador y contundente: en 1987, cuando se desataron las privatizaciones, en la lista de la revista Forbes, donde aparecen los hombres más ricos del mundo, sólo había un mexicano con mil millones de dólares. Al finalizar el gobierno de Salinas, seis años después, ya eran 22. Y el año pasado, los diez más ricos de México acumulaban 100 mil millones de dólares, mientras la mayoría del pueblo ha sido condenada al destierro y a la sobrevivencia. Es claro pues que más allá del discurso neoliberal, el principal propósito de los potentados ha sido el pillaje, el vandalismo, el descarado traslado de dominio de bienes del pueblo a particulares. Ésta es la cruda y amarga realidad: la riqueza de unos pocos se ha edificado sobre el sufrimiento y la desgracia de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Y como es evidente, el país ya no soporta más de lo mismo, se requiere un cambio profundo. Sin embargo, todo indica que quienes se sienten amos y señores de México no quieren ceder en nada. Por el contrario, están obcecados en continuar con el saqueo, aunque terminen de destruir a México. Se atienen a que también son dueños o controlan la mayoría de los medios de comunicación y creen que pueden seguir administrando la ignorancia y manipulando impunemente. Pasan por alto que, como decía Abraham Lincoln, al pueblo se le puede engañar una vez, dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida.

Cada vez estoy más convencido que la regeneración tendrá que venir desde abajo y con el impulso de la gente, que sólo así se podrá establecer un gobierno verdaderamente del pueblo, donde el interés general esté por encima de ambiciones personales y de grupos. También creo que el proyecto para la transformación del país, debe girar alrededor de cuatro ideas fundamentales: rescatar a las instituciones políticas del Estado; cambiar el modelo económico; moralizar al gobierno; y crear una nueva corriente de pensamiento.

Rescatar a las instituciones políticas del Estado.

No se logrará ningún cambio si los poderes de la Unión y las instituciones públicas continúan al servicio de unos cuantos. Reitero mi concepción esencial: el Estado se encuentra secuestrado por una minoría y esta es la causa principal del desastre nacional. Por eso lo primero debe ser recuperar democráticamente al Estado y convertirlo en el promotor del desarrollo político, económico y social del país. Hay que desechar el engaño de que para crecer, el Estado debe diluirse o subordinarse en beneficio de las fuerzas del mercado. El Estado no puede eludir su responsabilidad pública, ni económica ni social. Su razón de ser es garantizar a todos los ciudadanos una vida digna y justa, con seguridad y bienestar; y su función básica es evitar que los pocos que tienen mucho abusen de los muchos que tienen poco.

Cambiar el modelo económico

Es indispensable eliminar la actual política económica que ni en términos cuantitativos ha dado resultados. México es uno de los países del mundo que menos ha crecido en los últimos años. La nueva política económica tiene que ser conducida por el Estado. Debe impedirse la injerencia de gobiernos extranjeros y de organismos financieros internacionales. En los últimos 26 años ni siquiera se han elaborado planes de desarrollo en el país, todo se ha hecho a partir de recomendaciones y recetas dictadas desde el exterior. El Estado debe recuperar su facultad para planear el desarrollo de acuerdo al interés nacional.

Entre otras cosas, es fundamental rescatar al campo y al sector energético. Desde 1983, se dejó sin apoyo a los productores agropecuarios y se optó absurdamente por comprar los alimentos que consumimos en el extranjero. Y ahora, en consecuencia, hay tierras ociosas, potreros abandonados, se ha despoblado el medio rural y millones de campesinos han tenido que emigrar. En cuanto al sector energético, todo se ha centrado en la sobreexplotación de los yacimientos petroleros para exportar materia prima, petróleo crudo, y comprar afuera gasolinas, diesel, gas y productos petroquímicos. Todo ello porque se descuidó deliberadamente la industria petrolera para poder privatizarla. Tanto para la importación de alimentos, como para la compra de productos derivados del petróleo, el año pasado se destinaron 75 mil millones de dólares, lo que ha llevado a incrementar, cada vez más, el déficit comercial. En otras palabras, se ha dejado pasar la oportunidad de aprovechar el potencial del campo y del sector energético, que podrían ser los pilares del desarrollo del país y las fuentes principales de crecimiento, empleo y bienestar de la población.

Moralizar al gobierno

Es necesario cambiar la forma de hacer política. Este noble oficio se ha pervertido por completo. Hoy la política es sinónimo de engaño, arreglos cupulares y corrupción. Los legisladores, líderes y funcionarios públicos están alejados de los sentimientos del pueblo; sigue prevaleciendo la idea de que la política es cosa de los políticos y no asunto de todos. Este desprecio por la gente no es más que el reflejo de la falta de convicciones y principios. Por eso quienes se dediquen al quehacer público, deben tener ideales y entender la política como imperativo ético y servicio a la comunidad. Para ello no necesariamente hay que convertirnos en teóricos de la política, sino estar dispuestos a aprender y a poner en práctica lecciones sencillas de dignidad, congruencia, honestidad y amor al pueblo. Y siempre he creído que la enseñanza mayor está en la historia de nuestro país. Qué más digno para un mexicano, que seguir el ejemplo de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Villa, Zapata, Flores Magón y el general Lázaro Cárdenas.

En la actualidad la llamada clase política se distingue por el cinismo: ministros de la Corte, diputados, senadores, gobernadores y funcionarios públicos del más alto nivel, independientemente de que incurren con frecuencia en actos de corrupción, cobran sueldos elevadísimos y son de los mejores pagados del mundo; tienen atención médica privada, cajas de ahorro especiales y gozan de muchos otros privilegios que resultan ofensivos, sobre todo en épocas en que la gente padece por la crisis económica y la falta de bienestar social.

En pocas palabras: le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno. Y ante ello, no hay más que hacer valer la política de austeridad republicana, el ejemplo de Juárez y los liberales: el apego al principio de la justa medianía en que deben vivir los servidores públicos. Y a partir de esta idea, debe revisarse todo el funcionamiento del gobierno. La austeridad no sólo es un asunto administrativo, sino de principios; la austeridad significa rigor y eficiencia, pero también justicia. No es aceptable un gobierno rico con un pueblo pobre.

Crear una nueva corriente de pensamiento

La transformación que necesita el país no sólo debe tener como propósito alcanzar el crecimiento económico, la democracia, el desarrollo y el bienestar. Implica también y sobre todo, cristalizar una nueva corriente de pensamiento sustentada en la cultura de nuestro pueblo, en su vocación de trabajo y en su inmensa bondad; añadiendo valores como el de la tolerancia, el respeto a la diversidad y la protección al medio ambiente. Hay que alentar un pensamiento que ayude a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo.

Sólo así podremos hacer frente a la mancha negra de individualismo, codicia, y odio que se viene extendiendo cada vez más, y que nos ha llevado a la degradación como sociedad y como nación. No olvidemos que el actual modelo no sólo ha cancelado el futuro de millones de mexicanos que carecen de empleo y de bienestar, sino que alienta como opción casi exclusiva lo material y lo superfluo, al grado de que sólo vale el que tiene y el que pertenece al mundo de las buenas camionetas, el mueble, la troca, la Hummer, la cheyenne apá, las joyas, la ropa de marca, el lujo barato. Y en mucho a ello se debe que quienes no encuentran oportunidades educativas o laborales, elijan como salida las conductas antisociales.

Aquí también es necesario apuntar lo irresponsable que ha sido dejar de impulsar la educación pública, sobre todo en el nivel medio superior y universitario. En los últimos tiempos, la política educativa impuesta por la derecha ha propiciado el rechazo de miles de jóvenes que intentan ingresar a las universidades, con el pretexto de que no pasan el examen de admisión, cuando lo cierto es que las universidades públicas no tienen espacios por falta de presupuesto. Por eso una meta justa y razonable, es abrir las puertas de la educación a todos los jóvenes, es decir, cero rechazos, cien por ciento de cobertura. La escuela no sólo enseña sobre temas técnicos, filosóficos o científicos; es un espacio para la convivencia con otros jóvenes y con maestros que transmiten conocimientos para la vida. Me apego al dicho popular, es mejor que estén los muchachos en la escuela que en la calle.

De modo que es indispensable elaborar textos básicos sobre la creación de una nueva corriente de pensamiento y, al mismo tiempo, definir estrategias, objetivos y metas para evitar caer en la improvisación y echar a perder algo tan importante y verdaderamente transformador.

Estoy optimista

No podremos frenar la degradación que se padece actualmente en el país y darle una nueva viabilidad a la nación, si no llevamos a cabo una verdadera transformación en todos los órdenes de la vida pública.

La renovación tendrá que darse de abajo hacia arriba, a partir de una revolución de las conciencias, de un cambio de mentalidades, con la organización y con la participación de la gente. Con estas ideas realicé la gira por el país y, entre otros resultados, pudimos contar con la adhesión de dos millones doscientos mil ciudadanos que se inscribieron como representantes del Gobierno Legítimo y asumieron su compromiso de luchar por la transformación de México. Además, ya estamos por terminar de constituir comités en todos los municipios, y en pocos días, entrarán en acción 15 mil cuadros dirigentes a lo largo y ancho del territorio nacional.

La verdad es que estoy optimista, sobre todo porque no me siento solo, me han acompañado en la conducción de este proceso millones de mexicanos, mujeres y hombres libres y concientes. En mi recorrido constaté que hay una inquebrantable fe en la causa que defendemos. Por eso tengamos confianza, nunca en la historia del país ha existido tanta gente conciente y dispuesta a luchar por la renovación de México. Pronto, muy pronto, crearemos una nueva República, más justa, más humana y más igualitaria.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:43
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