Mi?rcoles, 15 de abril de 2009

Costo de la deuda pública duplica la inversión anual de Pemex

Entre 2007 y 2008 se destinaron $466 mil 71 millones, 27% más que en el bienio 2001-02. El débito creció de un billón 629 mil 720.6 millones de pesos en 2002 a 2 billones 327 mil 208.3 millones en diciembre pasado, una variación de 42.79%, según la Secretaría de Hacienda

Roberto González Amador

 

El repunte de la deuda pública a un nivel sin precedente ocurrido en esta administración federal, provocó un aumento en el costo financiero derivado del pago de esos pasivos hasta una cantidad que, en términos comparativos, duplica el monto de la inversión realizada en un año por Petróleos Mexicanos (Pemex), la principal empresa del país y generadora de cuatro de cada diez pesos del presupuesto federal.

En 2007 y 2008, el primer bienio de la actual administración federal, los recursos fiscales destinados a cubrir el costo financiero de la deuda pública, renglón que no incluyeel pago de amortizaciones, sumaron 466 mil 71 millones de pesos, indicó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esa cantidad superó en 27 por ciento a la canalizada para el mismo fin en 2001 y 2002, el primer bienio del gobierno pasado, que fue de 366 mil 434.7 millones de pesos, según los datos obtenidos de la Cuenta de la Hacienda Pública Federal y del Informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública correspondiente al cuarto trimestre de 2008.

La deuda a cargo del sector público federal –que incluye la contratada en el mercado interno, en el exterior y la de entidades paraestatales– creció de un billón 629 mil 720.6 millones de pesos en 2002, cuando concluyó el primer bienio del gobierno pasado, a 2 billones 327 mil 208.3 millones de pesos en diciembre de 2008. Esta variación representó un incremento de 42.79 por ciento, de acuerdo con la información de la Cuenta de la Hacienda Pública de 2003 y el Reporte de finanzas públicas y deuda pública de 2008, enviado por la Secretaría de Hacienda al Congreso.

En el dato sobre los pasivos al cierre del año pasado no se consideran las obligaciones que asumió el gobierno federal a consecuencia de la reforma a la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en cuyo caso la deuda neta del sector público federal al cierre de 2008 aumenta a 2 billones 597 mil 742.3 millones de pesos, cantidad que equivale a 20.6 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Para efectos comparativos, los recursos fiscales destinados a cubrir el costo de la deuda pública entre 2007 y 2008, que sumaron 466 mil 71 millones de pesos, representan una cantidad que duplica el gasto anual en inversión física de Pemex, que este año será de 229 mil 474.42 millones de pesos, según el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2009.

En 2009, el presupuesto de todos los ramos administrativos del sector público federal (que incluye las secretarías de Estado, tribunales fiscales y agrarios) orientado al desarrollo social suma 384 mil 860.9 millones de pesos; mientras el que tiene un enfoque de promover el desarrollo económico suma, también para este ejercicio fiscal, 265 mil 133 millones de pesos, ambas cantidades, en lo individual, menores a los recursos canalizados en un par de años al pago de intereses de la deuda pública.

Específicamente en 2007 fueron canalizados a cubrir el costo financiero de la deuda, un renglón que considera intereses, comisiones y gastos asociados, 238 mil 956 millones de pesos, cifra que para 2008 disminuyó 9.6 por ciento en términos reales –descontado el efecto inflacionario– para situarse en 227 mil 115 millones de pesos, de acuerdo con los reportes oficiales.

En 2009 el gasto en inversión de las áreas encargadas del desarrollo social en el país, que considera educación, salud, seguridad social, urbanización, entre otras, sumará 166 mil 131 millones de pesos.

El costo financiero de la deuda pública en un año incide de manera directa en los recursos públicos que se canalizan a otras áreas de impacto económico o educativo, como indica la información oficial de la Secretaría de Hacienda.

Así, mientras en 2008 se usaron recursos fiscales por 227 mil 115 millones de pesos para cubrir el costo financiero de la deuda pública, en este año serán canalizados 267 mil 21.5 millones de pesos para inversión física en las empresas estatales de la energía: Pemex, la Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza.

En tanto, este año el gobierno federal destinará 61 mil 965.3 millones de pesos a inversión física en comunicaciones y transportes y, en un país con una dependencia creciente de alimentos importados, el presupuesto público para inversión física en desarrollo agropecuario y forestal en 2009 sumará 12 mil 445 millones de pesos, monto que equivale a 5.4 por ciento a lo canalizado el año pasado al costo de la deuda.

Para ciencia y tecnología, la inversión física en 2009 tendrá recursos públicos por 5 mil 650 millones de pesos, mientras a desarrollo sustentable se canalizarán, también este año, 5 mil 157 millones de pesos. Se trata de cantidades que, para efectos comparativos, representan 2.4 y 2.2 por ciento, respectivamente, de los fondos públicos destinados el ejercicio fiscal anterior a cubrir el costo financiero del endeudamiento.

 

 

Tula, la mejor opción: PEMEX

JESUSA CERVANTES

MÉXICO, D.F., 14 de abril (apro).- Con una inversión total de 12 mil 198 millones de dólares, Petróleos Mexicanos (Pemex) construirá la nueva refinería en Tula, Hidalgo, y reconfigurará la planta xistente en Salamanca, Guanajuato.

Sin embargo, el gobierno del priista Miguel Osorio Chong deberá garantizar a la paraestatal la donación de un terreno de 700 hectáreas, en un plazo de 100 días naturales.

         En conferencia de prensa, el director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles aclaró que la construcción de la refinería está condicionada a que el gobierno del estado consiga el terreno a más tardar el 22 de julio. De lo contrario, dijo, la sede será cambiada a Salamanca, Guanajuato.

         Reyes Heroles también dio a conocer que la refinería de Salamanca será reconfigurada. Los trabajos iniciarán este año y se espera que concluyan en el 2014, para lo cual Pemex invertirá 3,076 millones de dólares.

         Sobre la decisión de inclinarse por Tula, el funcionario explicó que fue "totalmente técnica", no improvisada, y reveló de paso que los estudios técnicos se iniciaron en marzo de 2008.

Luego de dar a conocer ese dato desconocido hasta ahora, el director de Pemex evitó aclarar por qué el gobierno federal permitió que varios gobernadores hicieran una "pasarela" para exponer las razones por las que la refinería debería ser construida en sus respectivas entidades, cuando ya se realizaban los estudios en Tula, Hidalgo.

         De acuerdo con Pemex, Tula y Salamanca son los lugares que reúnen las mejores condiciones para albergar una nueva refinería, con capacidad para procesar 300 mil barriles diarios de crudo. "En consecuencia, Pemex construirá un nuevo tren de refinación en una de esas dos localizaciones y reconfigurará la refinería ubicada en la otra", explicó.

Debido a que Pemex aún no cuenta con los terrenos para construir la nueva refinería, el gobierno federal trasladó a los gobernadores de ambas entidades la responsabilidad de negociar y adquirir el predio donde se construirá la nueva planta.

         Durante la sesión de preguntas y respuesta, Reyes Heroles  dijo que los terrenos previamente seleccionados tanto en Tula como en Salamanca, son privados y ejidales.

         Así mismo, indicó que la decisión final dependerá de las habilidades políticas y de renegociación que alcancen los gobernadores de Hidalgo y  Guanajuato con los ejidatarios y los particulares, que son los dueños de las tierras.

         Manuel Ángel Osorio Chong, hombre cercano a Elba Esther Gordillo, deberá en un plazo de 100 días contados a partir de hoy, de adquirir las 700 hectáreas y de transmitirlos en donación a Pemex. En paralelo, Juan Manuel Oliva Ramírez, gobernador de Guanajuato deberá iniciar los mismos trámites, aunque tiene preferencia Hidalgo.

         Si al cabo de los 100 días, los cuales vencen el 22 de julio, ninguno de los dos ha comprado y regularizado la tierra, entonces el primero de los dos que lo logre -ya no se dará preferencia a Tula--, obtendrá como premio la construcción de la nueva refinería.

         Independientemente de todo esto, la refinería de Salamanca se reconfigurará y par ello ya se tiene programada una inversión de 3 mil 76 millones de dólares. Aparte estará el costo de la nueva refinería que será de nueve mil 122 millones de dólares.

         Sin embargo, el gobernador de Hidalgo ya anunció que invertirá mil 800 millones de dólares para la compra del terreno y construir la infraestructura necesaria, aunque aún no tiene el lugar asegurado.

         En cuanto a los nueve mil millones de dólares que costará la nueva refinería, Reyes Heroles aclaró que aún no está definido si provendrán de endeudamiento público o privado. "Aún no lo tenemos definido, falta mucho tiempo para ello", justificó.

 Salamanca, la sorpresa

Aunque sólo se esperaba el anuncio de la sede para la nueva refinería que tendrá una capacidad de procesamiento de 300 mil barriles de crudo por día, hoy Reyes Heroles anunció que el proyecto incluye la "reconfiguración" de la refinería de Salamanca.

         Una reconfiguración significa adecuar o transformar una planta ya existente para que pueda seguir procesando crudo.

En julio de 2008, Pemex envió al Congreso un estudio en el que no se incluyó a Salamanca como potencialmente viable para la nueva refinería por la carencia de terrenos y por la excesiva contaminación que genera la actual. "No se consideró Salamanca por restricciones de espacio y baja capacidad de dispersión de contaminantes en la cuenca", señala el informe.

         Sin embargo, hoy, durante la sesión de preguntas y respuesta, Reyes Heroles no pudo justificar las razones por las cuáles se decidió incluir a Salamanca como segunda opción ni tampoco los argumentos para su reconfiguración.

Paso a paso

Durante este 2009, Pemex realizará la llamada "ingeniería  conceptual", es decir, qué es lo que requiere la construcción; en 2010 se licitará la "ingeniería de detalle", que es la adquisición de infraestructura que no se encuentra en México y que hay que contratar; la "procura", que son las compras en el extranjero de los materiales y la construcción de algunos otros en el país, se realizará durante 2011.

         Finalmente, la construcción de la refinería llevará 50 meses, es decir, que deberá concluir en el año 2015.

         Reyes Heroles dijo que en México se requiere la construcción de cuatro refinerías con una capacidad cada una para procesar 300 mil barriles de crudo diario, pero sólo se erigirá una.

         Actualmente, el país genera 3 millones de barriles de crudo diarios. La mitad se exporta a Estados Unidos y el resto, un millón y medió, se debería procesar en las seis refinerías que hay en el país. Sin embargo, éstas sólo trabajan a 80% de su capacidad, pues ante la caída de la producción de petróleo, Pemex prefiere "tomar" de ese 1.5 millones de crudo para la refinación, lo que le falta para cumplir con los compromisos internacionales de exportación de crudo.

         La baja en la producción de petróleo y las exportaciones hacen que México tenga un déficit de 40% de gasolina, por lo cual tiene que comprarla en el extranjero.

El director de Pemex dijo cuando la nueva refinería esté operando, en el año 2015, se prevé que disminuyan las importaciones de gasolina; pero advirtió que las exportaciones de crudo no disminuirán y son muy importantes para el país. Es decir, el gobierno prefiere exportar crudo a Estados Unidos que dejar de importar gasolina.

         Reyes Heroles también anunció que la próxima refinería será de "coque", es decir, deberá trabajar con gas licuado, el cual por cierto no hay suficiente en México y deberá también ser comprado en el extranjero. Pemex no quiso informar de dónde vendrá el gas para poner en marcha la nueva refinería ni cuánto gastará el gobierno para ello, mucho menos cuál será el impacto en el valor final del procesamiento de crudo que al final se convierte en gasolina.

 

Las razones de Obama

JENARO VILLAMIL

 MÉXICO, D.F., 14 de abril (apro).- Un mal sino determinó las relaciones entre el gobierno de Felipe Calderón y el actual mandatario estadounidense, Barack Obama.

El mismo día que el candidato demócrata arrasó en los comicios estadounidenses, el 4 de noviembre de 2008, echando a la basura de la historia ocho años de desgobierno de George W. Bush, en México un accidente aéreo frustraba el futuro del gobierno calderonista y de su principal colaborador, Juan Camilo Mouriño.

No sólo eso. El gobierno del PAN le apostó casi todo a un triunfo republicano, cuando todos los indicios marcaban que la crisis financiera detonada por Bush y los especuladores de Wall Street desembocarían en el inicio de una revolución interna en Estados Unidos.

Esa revolución interna es la que no han podido ver ni apreciar los actuales estrategas del gobierno mexicano. Al no apreciarla, se está perdiendo una oportunidad diplomática inigualable para que México sea el puente real entre el gobierno de Obama y América Latina. La agenda bilateral, como la nacional, se ha narcotizado a un grado tal, que ni las bravatas del presidente Calderón en contra de publicaciones norteamericanas, que lanzaron la provocación del "Estado fallido", o en contra de los informes de agencias internas de Estados Unidos, han modificado la percepción de Washington de que la guerra contra el narcotráfico en México se ha convertido en un callejón sin salida que amenaza con abortar la transición mexicana.

Ni los halagos diplomáticos de Hillary Clinton ni las alabanzas que seguramente hará Obama en su visita exprés de 24 horas modificarán el callejón encerrado en el que se metió el gobierno del PAN, frustrando su propia promesa de culminar exitosamente una larga y atropellada transición hacia un nuevo régimen más democrático. Las razones de Obama están en función del profundo cambio que se está gestando en Estados Unidos. Su agenda con América Latina está determinada por una palabra clave que era un pecado para los halcones de la era Bush: distensión.

Eso explica el acercamiento con el régimen de Cuba y el puente tendido con Brasil. El encuentro entre Obama y Lula fue mucho más significativo y generó más luces para el futuro de la región que lo que pueda suceder en México.

El acercamiento de legisladores con el gobierno de Raúl Castro se realizó, por primera vez, sin que México hubiera tenido que interceder. El puente que siempre representó nuestro país entre la isla y el imperio simplemente ya no existe. Y se perdió así una poderosa arma negociadora y de defensa de la soberanía. La distensión pasa necesariamente por la recuperación del mercado norteamericano. La crisis económica, financiera e ideológica que detonó en Estados Unidos está replanteando todos los paradigmas que dominaron durante tres décadas de hegemonía neoliberal y monetaristas.

Y el gobierno de Calderón aún está atrapado en la ideología neoconservadora y monetarista. Aún pretende hacernos creer que encontrar 4 mil empleos nuevos es un "signo de recuperación", cuando las tasas de concentración de la riqueza y de pérdida del poder adquisitivo son las más escandalosas del continente. Calderón quiere la guerra contra el narco. A Obama le interesa más la estabilidad de la frontera sur. Calderón ha revivido un discurso chauvinista que sólo refleja el alto grado de frustración frente a una guerra sin estrategia. A Obama le interesa exportar los nuevos paradigmas en gestación, encontrar mercados menos dominados por la incertidumbre, con todas las dificultades que esto generará en su propio país, aún dominado por los think tankers conservadores.

Obama no tiene un problema de legitimidad, como sí lo tuvo Bush y lo tiene Calderón. No desea inventarse una guerra, sino salir del atolladero que heredó y que ha generado la recesión más profunda del mundo. Si Calderón lo invita a compartir su guerra sin estrategia, lo más probable es que México pierda la oportunidad de oro para reinventar su vecindad con Estados Unidos.

 

 

¿Empatan Plan México, ocupación del ejército y no marchas?

Pedro Echeverría V.

1. La realidad es que no quiero que me vean a mí y a los demás la cara de tontos. Pienso que el Plan México que vendrá a reconfirmar Obama en su visita el próximo jueves y viernes, que la ocupación del país por el ejército a partir de que tomó posesión de la Presidencia el ilegítimo Calderón y la campaña abierta para aprobar una ley contra las marchas y manifestaciones de protesta en la ciudad de México, están indisolublemente ligadas porque buscan asegurar que el enorme descontento que crece por el profundo desempleo, los salarios de hambre y la opresión, a lo que se suma la crisis mundial capitalista, sea frenado en seco. Pero a la larga no podrán porque en diversos sectores de la población empiezan a darse condiciones pre revolucionarias.

2. Las próximas elecciones serán un fraude, un engaño al pueblo, pero también un fracaso porque a pesar de los miles de millones de pesos del presupuesto que se despilfarran en llamados al voto y en campañas políticas dispendiosas más de la mitad de los electores (más de 35 millones) no saldrán a votar. El desempleo y la miseria se han agudizado y los políticos y partidos derrochadores del presupuesto nacional, están ya muy desprestigiados. El peso mexicano ha sufrido una gigantesca devaluación, las reservas monetarias caen rápidamente, otra vez se hace un gigantesco préstamo al FMI y los multimillonarios compran dólares y se los llevan fuera de México. Da la impresión que el gobierno, pensando en 1810 y 1910, espera la revolución de 2010.

3. El Plan México (conocido como Iniciativa Mérida) tendrá su dirección en México, pero físicamente estarán miembros del ejército y el gobierno de los EEUU. La columna vertebral, según la revista Proceso (12/IV/09), será el Centro Conjunto de Implementación (CCI) que se ubicará en la capital de México y trabajarán en él funcionarios de ocho agencias federales y de dos secretarías de Estado de los dos países. Tendrá nueve equipos de trabajo binacional que “verificarán” la eficacia de la lucha militar contra el narcotráfico impulsada por Calderón y respaldada con dinero, tecnología, adiestramiento y equipo bélico proporcionado por EEUU. Una estrategia yanqui de ocupación innegable, idéntica al Plan Colombia,

4. En aquel país sudamericano gobernado por el fascista Álvaro Uribe, cuando se instaló hace nueve años el Plan Colombia le pusieron como objetivo único el combate contra el narcotráfico; sin embargo no concluyó siquiera el gobierno de Pastrana, su antecesor, cuando el Plan se enfocó al combate contra los guerrilleros de las FARC, del FLN y demás grupos de oposición a quienes fácilmente se les aplicó el calificativo de violentos, de terroristas que estaban al servicio de las FARC. Entonces empresarios, medios de información y partidocracia dedicaron su tiempo a justificar la entrada de asesores y ejército yanqui. En México la estrategia es diferente porque no hay guerrillas fuertes, pero sí un gran descontento de campesinos, obreros, etcétera.

5. La asesoría del ejército mexicano, que al parecer persigue a narcotraficantes, es una combinación de jefes yanquis y mexicanos; además que todos los jefes del ejército mexicano asisten permanentemente a las escuelas militares y al entrenamiento que prepara el Pentágono de los EEUU. Incluso parece absurdo, extremadamente tonto, decir que no hay soldados norteamericanos combatiendo en México cuando el ejército de México es un sucursal del ejército de aquel país. Sobre todo en estos días en los que fuerzas militares mexicanas ingresarán a formar parte de los “cascos azules” de la ONU que en vez de “fuerzas de paz” por lo general se suman a las fuerzas yanquis de agresión. Con la instrumentación del Plan se empata la ocupación del país.

6. Cuando se firmó la llamada Iniciativa Mérida el ejército mexicano ya ocupaba varios estados del país. La firma del Plan era para apoyar esa ocupación que llevaba algunos meses. Cuando el yanqui presidente Bush vino a Yucatán, hace dos años, a firmar la llamada Iniciativa Mérida, la ciudad fue convertida en casi una Estado de sitio. Desde todos los edificios del centro histórico, los meridanos eran vigilados por expertos tiradores, en cada cuadra ubicaron a dos o tres militares con sus armas amenazantes, alrededor del parque principal de Mérida caminaban soldados guiando a sus enormes perros, mientras bajo las sombras de los árboles se agrupaban agentes de la CIA o el FBI con toda la pinta de policías extranjeros.

7. Con la ocupación por parte del ejército de la mayoría de lugares claves en las entidades del país, las secretarías de Gobernación y de Defensa Nacional poseen ya los mapas de las regiones del sur, centro y frontera norte, muy bien ubicados, donde podrían moverse fuerzas de oposición. Tanto Hillary como Napolitano declararon en México la semana pasada que buscaban cercar las fronteras norte y sur de México porque, según ellas, representaban un peligro por donde podrían penetrar terroristas que quieran hacer mal en los EEUU. La realidad es que el “combate contra el narcotráfico” es la pantalla de humo, es el pretexto para blindar la frontera para que no entren a EEUU terroristas, pero al mismo tiempo para tapar la venta de armas.

8. Para que la crisis la paguen quienes la provocaron y no –como siempre– las víctimas del sistema, escribió Guillermo Almeyra hoy domingo (yo absolutamente de acuerdo con él) es necesario que los trabajadores, los pobres, los oprimidos, tengan su propia organización para poder responder con sus exigencias a esa crisis económica capitalista y a la crisis política y moral que enfrenta el país. Es necesario que tengan una organización que responda a todas las corrientes empeñadas en la resistencia social, sin sectarismo alguno, y que sea capaz de unirlas en un sólido frente único, con plena autonomía del gobierno, de la Iglesia y de los partidos integrados en el Estado opresor. ¿Hasta cuándo podremos concretar una propuesta de este tipo?

 


Publicado por solaripa69 @ 9:38
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