Martes, 02 de junio de 2009

Marchan contra las acciones de Calderón

Exhortan a crear frente contra el PAN. Organizaciones sindicales y sociales llaman a evitar que el gobierno dilapide las riquezas

Patricia Muñoz Ríos

 

Crear un frente común de organizaciones sindicales y sociales para impedir que el partido de la derecha, Acción Nacional, logre la mayoría en la próxima legislatura y castigar con el voto a quienes han golpeado a los trabajadores, así como unificar las luchas para lograr que se modifique el modelo económico que ha llevado a un tercio de la población mexicana a la pobreza extrema, fueron los planteamientos centrales de la marcha que realizó ayer el Frente Sindical Mexicano (FSM) al Zócalo.

Encabezados por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el Diálogo Nacional, la Alianza Nacional de Tranviarios, así como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), miles de trabajadores del FSM salieron a las calles para demandar que se frene la política represiva y opresiva de este gobierno, y dijeron a la administración del presidente Felipe Calderón que ya deje de manipular y partidizar la lucha contra la delincuencia.

En el mitin que llenó el Zócalo –aunque los trabajadores tuvieron que bordear la plancha porque casi la mitad está ocupada por una enorme exposición– apareció un electricista disfrazado de Barack Obama, quien lanzó billetes falsos de 100 dólares desde el templete y se llevó sonoras rechiflas. Mientras, la plaza lucía llena de pancartas contra el gobierno en las que se leía, por ejemplo: Gobierno de Calderón igual a más pobreza.

Ahí, el líder del SME, Martín Esparza, retomó una de las consignas de esta marcha: Cananea somos todos, en referencia a la lucha que libraron un primero de junio de hace 103 años los mineros mexicanos. En su discurso llamó a crear un frente común de organizaciones sociales y sindicales para no permitir que el partido de la derecha tome la mayoría en el Congreso, porque vienen por todo y van a imponer más reformas regresivas.

Propuso iniciar una gran movilización nacional contra la política gubernamental y recordó que el propio Banco Mundial señala que la economía mexicana es un desastre, y que el gobierno ha olvidado olímpicamente a más de 60 millones de pobres. Por ello, planteó: o nos organizamos y les decimos ya basta o nos arriesgamos a que se acaben el país y se dilapide la riqueza nacional.

Por el Diálogo Nacional y la Alianza de Tranviarios, Benito Bahena señaló que no ha habido una sola medida del gobierno federal que no tenga como objetivo cancelar conquistas de los trabajadores y campesinos, explotar más al sector laboral y abaratar la fuerza del trabajo. Dijo que el manejo que se dio a la alerta sanitaria fue sólo una cortina de humo para tapar todo el mal manejo de la política económica, y aseguró que, o se cambia el rumbo político y económico de México, o continuará el sacrificio de los obreros.

El dirigente de la sección 18 de la CNTE, Jorge Cázares, sostuvo que el gobierno de Felipe Calderón ha manipulado la lucha contra el crimen y el narcotráfico con tintes partidistas. Anotó que este gobierno ha usado la violencia, la ilegalidad y el terror mediático, y ejemplificó: hay violencia económica contra el pueblo por la crisis. Se desató una guerra sicológica por el brote de influenza, que fue manipulado para sembrar pánico y parálisis. Hay violencia e ilegalidad por las iniciativas privatizadoras del sector energético, la seguridad social y la educación pública.

Entonces ¿quién está generando la violencia?, preguntó desde el templete a los casi 10 mil trabajadores reunidos en esta movilización a la que concurrieron trabajadores de la industria nuclear y mineros, entre otros.

Movilización ante SRE en reclamo de que Lucía Morett no sea extraditada

Exigen castigo a asesinos de estudiantes caídos en Sucumbíos

Elizabeth Velasco C.

 Con la exigencia de que se niegue la extradición de Lucía Morett y se castigue a los asesinos de los jóvenes que perecieron en marzo de 2008 en Sucumbíos, Ecuador, durante un ataque contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), líderes de organismos de defensa de derechos humanos, padres de familia y jóvenes universitarios realizaron una manifestación frente a las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y por la tarde en la sede de la embajada del país sudamericano.

Álvaro González Pérez, padre de Juan González del Castillo, masacrado en esa acometida militar, advirtió que por ser un testigo que afecta al gobierno de Colombia, desean extraditar a Lucía (a Ecuador), aun cuando legisladores y juristas han advertido que no hay elementos para hacerlo, además que se afectaría la soberanía de México.

Desde que la fiscalía de Ecuador inició los trámites para pedir la extradición de Morett, en enero pasado, la estudiante no asiste a los mítines que cada mes se efectúan en la sede de la cancillería, porque vive un clima de persecución, destacó González Pérez.

Durante el mitin, en el cual sobresalieron las fotografías de los mexicanos que fallecieron durante el bombardeo militar colombiano contra las FARC en Ecuador, González advirtió que el gobierno federal, con su omisión de abogar por los jóvenes masacrados y Morett, convalida la campaña de desinformación propalada por Álvaro Uribe, en la que se acusa a los estudiantes (fallecidos) y a Morett de ser parte de la guerrilla, terroristas y narcotraficantes. Nada más falso.

A su vez, Adrián Ramírez López, de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, lamentó ante los ciudadanos congregados en la sede de la SRE, que a más de un año de ese ataque los padres de familia que perdieron a Juan González, Fernando Franco, Soren Avilés y Verónica Velázquez, así como los de Morett, sigan esperando que los reciban en la cancillería, sin dar respuesta a gran número de cartas enviadas a la titular de la dependencia, Patricia Espinosa, con el fin de que se haga justicia.

Con la expulsión de Beltrán se busca criminalizar a intelectuales: Fazio

Karina Avilés

Con la deportación del sociólogo colombiano Miguel Ángel Beltrán Villegas se busca criminalizar también a académicos e intelectuales, por lo que la interrogante es si el gobierno de Felipe Calderón iniciará la caza de éstos, cuestionó Carlos Fazio, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mientras el defensor de derechos humanos Óscar González exhortó al rector José Narro a hacer un pronunciamiento más categórico sobre la importancia de no dejar pasar esta grave violación del derecho mexicano e internacional.

A su vez, en conferencia de prensa, el comité por la liberación de Beltrán Villegas, expulsado el pasado 22 de mayo por el Instituto Nacional de Migración (INM) y a quien el gobierno de su país relaciona con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, expresó que hoy México se distingue vergonzosamente por la criminalización y persecución del pensamiento crítico. Los puntos de vista contrarios a los del actual gobierno colombiano no pueden seguir siendo catalogados como sinónimos de terrorismo, por lo cual la criminalización del pensamiento y de la universidad pública deben cesar.

Fazio, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y colaborador de La Jornada, sostuvo que la expulsión del académico colombiano, basada en la ilegalidad, es un secuestro político en el marco de una operación de Estado.

Pero en esa operación no sólo participó el Estado colombiano, sino también el gobierno de Felipe Calderón, y detrás de ellos está Estados Unidos, añadió.

Óscar González advirtió que este caso es un ensayo para poner en práctica una cooperación estratégica que busca entrar de manera más brutal al uso de capacidades represivas del Estado.

En tanto, Diana Martínez, de la organización Sin Fronteras, apuntó que el procedimiento administrativo migratorio en el que se basó la expulsión de Beltrán no está firmado, lo que significa graves violaciones al debido proceso; por otra parte, también se violó el derecho que tenía el académico al asilo, ya que el INM sabía de la una orden de captura en Colombia, y se lo ocultó. Así, añadió, México tampoco garantiza el compromiso a nivel internacional, como es la convención del estatuto para los refugiados.


Los profetas del fin de la utopía

Luis Hernández Navarro

En América del Sur la clase política que representa a la derecha vive un pronunciado retroceso. Salvo el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y, en mucha menor medida el mandatario peruano, Alan García, no cuenta con figuras de peso relevante. Pero el colombiano está marcado por sus vínculos con el narcotráfico y los paramilitares. Tan es así que ni siquiera cuenta con las simpatías de muchos legisladores estadunidenses.

Es por eso que la derecha ha tenido que recurrir a sus intelectuales para dar la batalla ideológica en el continente. Carente de políticos prestigiados y reconocidos, ha debido echar mano de sus hombres de ideas para combatir lo que califica de ascenso en la región del indigenismo radical, la izquierda marxista y el populismo. Curiosa ironía, la derecha, una fuerza tradicionalmente antintelectual, ha tenido que recurrir a los escritores para enfrentar a la izquierda.

Este nuevo protagonismo marcha a contracorriente de la tendencia general en la región. La influencia de los intelectuales en los asuntos públicos, tan importante en otras épocas, disminuyó sensiblemente a finales del siglo pasado. Muchos de ellos se reciclaron transformándose en expertos y tecnócratas. Pero ahora, ante el colapso de los políticos de la derecha, esta corriente pretende que su intelligentsia ocupe un papel relevante.

No hay en la derecha continental una sola figura política que pueda hacer frente a los personajes que hoy conducen gobiernos de izquierda o de centroizquierda en el área. Los políticos de la derecha sudamericana carecen de credibilidad. Por el contrario, la clase política progresista gana una y otra vez elecciones. Todos ellos tienen orígenes diversos. Hugo Chávez, de Venezuela, es militar; Evo Morales, de Bolivia, es un indígena, sindicalista de productores de hoja de coca; Fernando Lugo, de Paraguay, fue obispo católico; Rafael Correa, de Ecuador, es un doctor en economía egresado de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, y Luiz Inázio Lula de Silva, de Brasil, fue obrero metalúrgico.

En este contexto se inscribe el Encuentro Internacional Libertad y Democracia, organizado por el Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), efectuado a finales de mayo en Caracas, Venezuela, en el que participaron intelectuales de la derecha, como Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze y Jorge Castañeda.

Cedice es uno de los principales think tanks de la derecha venezolana. Promueve campañas en defensa de la propiedad, y condena, según su presidente, Rafael Alfonzo, el estatismo, el mercantilismo, el corporativismo y el populismo, instrumentados por el gobierno de Venezuela. Desde su punto de vista, un ejemplo de populismo que hay que evitar es el conjunto de medidas económicas conocidas como New Deal, instrumentadas por el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt entre 1933 y 1937, para enfrentar la grave crisis económica de 1929, basadas en el intervencionismo estatal y las teorías del subconsumo.

Los intelectuales que asistieron al encuentro evitan definirse a sí mismos como de derechas. Prefieren presentarse como liberales (en la acepción estadunidense de la palabra) y democráticos. Pero su pensamiento y su práctica son conservadoras. En los hechos defienden el neoliberalismo y se oponen a las luchas emancipadoras. Varios de ellos son conversos que han tirado por la borda su pasado en la izquierda y ahora se asumen como los profetas del fin de la utopía. Algunos (como Vargas Llosa o Jorge Castañeda) han intentado incursionar en la política con malos resultados. Como puede verse con facilidad en México, su paso por la administración pública ha sido desastroso.

Desplazados de la tarea de formar la opinión pública por lo que Octavio Ianni llama el príncipe electrónico, han buscado transformarse, con no mucho éxito, en intelectuales mediáticos. A quienes aparecen como editoralistas en las barras de opinión de los telediarios se les ve pero difícilmente se les escucha. La prensa escrita que representa los intereses de la reconquista española en la región les brinda, usualmente, amplia cobertura. Difunde sus opiniones y publica sus artículos.

Más allá de sus diferencias, estos intelectuales comparten un odio visceral hacia Hugo Chávez. El mandatario venezolano es el blanco permanente de sus críticas. No le perdonan que gane elecciones una y otra vez ni que impulse su proyecto de socialismo del siglo XXI. De hecho, una parte de la prensa bautizó al Encuentro Internacional Libertad y Democracia como Congreso Internacional Antichavista.

Sin embargo, a pesar de su reciente protagonismo, los profetas del fin de la utopía hacen agua. No tienen nada que ofrecer a los pueblos de América Latina. Quienes los escuchan son, apenas, sus audiencias de siempre. Sus opiniones no norman criterios ni legitiman conductas. A pesar de sus opiniones, por todos los rincones de la región florecen proyectos emancipadores. La lucha indígena es imparable. El marxismo crítico renace. Los movimientos sociales ponen en jaque a las oligarquías. La crisis económica hundió definitivamente al Consenso de Washington. Con él se hunden quienes navegaban en ese barco decretando que era la única opción viable.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:56
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios