Lunes, 06 de julio de 2009

Impiden los golpistas el regreso de Zelaya a Tegucigalpa por vía aérea.

A partir de hoy, la responsabilidad recae en Estados Unidos, afirma el presidente

Hugo Chávez sostiene que el gobierno ilegítimo de gorilas es apoyado por el imperio

Arturo Cano

Enviado

Tegucigalpa, 5 de julio. Mientras sus partidarios lo ovacionaban en tierra, el presidente José Manuel Zelaya concedía una entrevista a la cadena multiestatal Telesur, para exigir una definición al presidente Barack Obama: A partir de mañana la responsabilidad de esto también recae sobre las potencias, especialmente sobre Estados Unidos, que teniendo una fuerza tan grande (...) debe tomar acciones.

Enterado de la represión contra sus simpatizantes, Zelaya apremió al presidente Obama: Si Estados Unidos va a convivir con golpistas se termina la democracia. Si los presidentes de América van a permitir esto porque reciban orden de un militar, por una farsa o una infracción, entonces la democracia se convierte en gran farsa y fachada. En este sentido pido a las potencias con influencias económicas y comerciales que tomen medidas cuando existen atropellos de los poderes legítimos de la sociedad apoyados en la barbarie y el terror, como en Honduras.

En la misma cadena, pero desde Caracas, el presidente venezolano, Hugo Chávez, se sumó al reclamo: Qué bueno sería oír al presidente de Estados Unidos pronunciarse al respecto, porque es un tira y encoge. Estamos seguros que esa junta militar y ese gobierno ilegítimo de gorilas es apoyado por el imperio yanqui, dijo Chávez.

Nada proclive, como siempre, a las tersuras diplomáticas, Chávez dijo que los golpistas hondureños están actuando como están actuando porque tienen el apoyo yanqui. No digo que tienen el apoyo de Obama, porque creo que Obama es prisionero del imperio.

Inmediatamente después del golpe, el presidente estadunidense declaró que la asonada no era legal y afirmó que, para él, el único presidente de Honduras seguía siendo Zelaya.

Las declaraciones de ambos presidentes fueron el corolario de una intensa jornada continental que comenzó de madrugada, cuando la Organización de Estados Americanos suspendió a Honduras, y siguió con la división de los países americanos respecto de la conveniencia de que el presidente Zelaya regresara a este país.

Los gobiernos de Canadá y Costa Rica, por ejemplo, sugirieron a Zelaya no volver, pues no existían garantías para su seguridad. Más tarde se supo que la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, y el mandatario de Ecuador, Rafael Correa, no acompañarían a Zelaya en su regreso a Tegucigalpa. La presidenta de Argentina dijo que finalmente no viajarían a Tegucigalpa para evitar que nuestra presencia sea manipulada.

Alrededor de la una y media de la tarde, mientras miles de manifestantes esperaban a Zelaya con una tonadita publicitaria y también con la pieza Jefe de jefes, de Los Tigres del Norte, el gobierno de facto ofrecía a la OEA un diálogo de buena fe.

En rueda de prensa encabezada por el presidente de facto Roberto Micheletti se informó de una carta enviada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, al representante de la OEA aquí, en la que propone encuentros entre representantes de los poderes del Estado de Honduras y una delegación de representantes de estados miembros de la OEA junto con funcionarios de menor rango de la secretaría general de ese organismo.

Una vez que las conversaciones alcancen el nivel apropiado, la secretaría general elevaría el rango de su representación, sugirieron los golpistas, quienes también plantearon que mientras se desarrolla ese diálogo no han de producirse actos o situaciones que puedan poner en peligro la paz social de la República y comprometer el esfuerzo en las conversaciones.

A pesar de la buena fe, los golpistas dejaron claro que hay un punto que no se tocará bajo ninguna circunstancia: Las conversaciones no incluyen de ninguna manera el regreso al poder de Manuel Zelaya. Eso es innegociable, advirtió el canciller interino, Enrique Ortez.

En la misma rueda de prensa, y en cadena nacional de medios, Micheletti aseguró que su gobierno ha detectado movimiento de tropas de Nicaragua hacia su frontera. Yo quiero respetuosamente pedirle al gobierno de Nicaragua, a los hermanos nicaragüenses, que no se atrevan a cruzar nuestra frontera, porque estamos dispuestos a defenderla.

Sin embargo, cuando los periodistas le pidieron precisar a qué movimientos se refería, Micheletti dijo que se trata de pequeños grupos de tropas que quizá se están moviendo sin conocimiento del presidente Daniel Ortega ni de los principales jefes del Ejército del país vecino.

En la misma respuesta, Micheletti dijo que lo que existe es una invasión sicológica y su vicecanciller, Martha Lorena Casco, calificó los supuestos movimientos militares de intimidaciones mediáticas.

El gobierno de Nicaragua, por supuesto, rechazó la especie. Hermanos soldados hondureños, oficiales hondureños, les quiero asegurar, les puedo jurar ante Dios y la patria que Nicaragua no está despachando tropas hacia territorio hondureño y que no estamos preparando ningún ataque contra guarniciones hondureñas en la frontera, dijo el presidente Daniel Ortega, quien este día recibió a Manuel Zelaya en un escala tras su frustrado aterrizaje en Tegucigalpa.

Luego, Zelaya se traslada a San Salvador, donde esperaba reunirse con los presidentes de Argentina y Ecuador y, según aseguran él mismo y sus seguidores aquí, comenzar a planear un nuevo intento para volver a su país.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:00
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