Mi?rcoles, 22 de julio de 2009

¿DOS FIESTAS? ALGUNAS REFLEXIONES.

 

Escrito por Fabiola G. de la Cruz F. y Juan Manuel Salceda O.

Tomado de “Revolucionemos Oaxaca”.

 

Emeterio Merino Cruz encabezó el día jueves 16 de Julio del presente año (2009), la marcha calenda que se realiza año con año, a fin de recordar la detención, la brutal golpiza y la tortura de que fue objeto hace dos años y de exigir justicia para él y para todos y todas los agraviados por el Estado, y en particular, para exigir también libertad de las y los presos políticos. Mucha gente se volcó nuevamente a la calle para manifestar festivamente el repudio “al dictadorzuelo” y clamar justicia “para el pueblo de Oaxaca”.

Los días 18, 19 y 20 de Julio también, la ciudad capital estuvo de fiesta y muchas de sus calles se vieron repletas de gente que, igual que la del 16, salió a las calles a reivindicar que la fiesta “es del pueblo y para el pueblo” y que la justicia volverá a estas tierras. Bueno, el día 20 fue la fiesta grande, “la verdadera” fiesta oaxaqueña, la Guetza (Guelaguetza), la que no necesita que las personas que a ella van sean ricas, criminales “legales” o traficantes de influencias. La Guelaguetza popular es la fiesta de los Oaxacas de abajo; se llevó a cabo en el Estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca, ya que el sagrado “cerro del fortín” se encuentra ocupado militarmente por las fuerzas oscuras que protegen el absurdo que (des)gobierna Oaxaca.


EL CONTEXTO


I

La Marcha-Calenda por la Justicia y la Libertad, como fue nombrada, tuvo lugar en un contexto adverso al movimiento. Los “levantones” siguen estando a “la orden del día” 1, los absurdos de la injusticia mexicana sigue teniendo repletas sus cárceles de presos y presas de conciencia, el magisterio de la Sección 22 levantó días antes el foro permanente de denuncia que habían instalado en el zócalo. Sumado a lo anterior, los empresarios del turismo oaxaqueño y sus emisarios políticos festejan “el carro completo” del PRInosaurio y su Guelaguetza que ahora venden cínicamente por ticket master y los medios de (in)comunicación masiva.

Al día siguiente de la gran fiesta de Emeterio, abrimos las páginas del diario nacional que se supone es el más abierto a las voces silenciadas (La Jornada), y no encontramos nada sobre la exigencia de justicia que este pasado jueves 16 salió nuevamente a las calles de la (ex)verde Antequera.  Ojeamos El Noticias, diario local que algunos han llegado a definirlo como un medio alternativo (¡ah!), y encontramos sólo una pequeña nota sobre lo acontecido ese día en las calles y el zócalo de Oaxaca. Tv Azteca de Oaxaca, también, vomitó una pequeñísima nota con su ya característico sello de distorsión y descalificación. El silenciamiento y la mentira mediáticos es otra adversidad que enfrentan los sueños de esperanza y de justicia en esta dolida Oaxaca.

II

Ese mismo contexto ha enfrentado la fiesta verdadera de los pueblos. Con unos agregados más.

Primero, la insistente estrategia gubernamental por desfigurar mediáticamente su significado trasgresor; es decir, los esfuerzos del (des)gobierno oaxaqueño por presentar mediáticamente a ambas Guelaguetzas como “populares”, reconociendo la existencia de la “otra” fiesta pero sin diferenciarlas. Eso implica borrar lo distintivo de ésta, la que organizan las y los maestros de la Sección 22 del SNTE y las y los oaxaqueños de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO)2.  Son fiestas que, por sus formas y contenidos, se excluyen mutuamente, no pueden ser “hermanas”.

Aunado a lo anterior, ha existido la tentación por parte de algunos grupos del magisterio y de la APPO por hacer una fiesta “del pueblo”, pero muy similar a la “del gobierno” y sus beneficiarios. Esto es, una fiesta popular pero con una clara tendencia a convertirla en folclore; no exclusiva de ciertos grupos que monopolicen el comercio, pero si con una política de “credencialización (o acreditación)” que abre la puerta a ello. Una fiesta que presume el entierro al culto a la personalidad del líder o los líderes, pero que sigue mostrando que tal presunción se quedó en casa y en las declaraciones mediáticas. Una fiesta que no viene a mostrar folklor, sino a resaltar el valor de compartir, de “dar” recíprocamente, pero que a la hora de la hora quienes “la dirigen” se muestran tentados a olvidar esto y a convertirla en un instrumento mediático más (un espectáculo). La tentación, pues, a una fiesta popular que repita ciertas formas y contenidos de la fiesta prostituida del (des)gobierno oaxaqueño está presente.


LA FIESTA DE EMETERIO

I

A Emeterio lo conocimos hace un año, en mayo de 2008. Lo conocimos, por desgracia, en un periódico mural que los plantonistas del zócalo exhibían. En dicho documento se mostraba la secuencia visual, a través de imágenes, de lo que le había sucedido a Emeterio en manos de las bestias que usa el (des) gobernador oaxaqueño para amedrentar y someter a sus opositores. Fue tal el impacto causado en nosotros, que la rabia estalló en lágrimas silenciosas, las cuales acompañaron el fuego interior que por nuestras venas corría estrepitosamente.

“¡Y vive!”, nos comentó uno de los que en ese momento montaba guardia en el campamento del Kiosco. “Y no sólo eso, también sigue en la lucha, así como lo oyen. Es más, estos días se los presento”. “¿De verdad?” preguntamos asombrados… No fue necesario esperar tanto, al poco rato y de modo inesperado ese mismo compañero llegó con Emeterio, “Les presento a Emeterio Marino Cruz, el compa que milagrosamente salvó la vida de la muerte que el poder le quiso imponer. Emeterio, te presento a estos compas que vienen de Michoacán a aprender”. Paralizados nos quedamos por un momento, luego una inmensa alegría se apoderó de nosotros. Era verdaderamente increíble ver caminando (y con una sonrisa llena de dignidad) a aquel hombre que salió completamente desfigurado, inmóvil y en sillas de ruedas del hospital…

No salíamos del asombro, cuando Don Eme después de relatarnos brevemente como vivió esa pesadilla, nos ofreció su casa y nos invitó a que lo visitáramos y a comer con él, “un taquito, aunque sea con frijolitos”, dijo con absoluta franqueza. Eso terminó por dejarnos sin palabras durante un buen rato, pues teníamos ya unos días en Oaxaca y conocimos a otras y otros compañeros, pero ninguno(a) nos había mostrado tal confianza y solidaridad. Le tomamos la palabra y fuimos a su casa. Entonces, el relato mezclado con el llanto, nos estremeció mucho; sufrimos al escuchar a Don Eme y a sus familiares…

Lo interesante del asunto no termina allí. Lo interesante está en que, para nosotros y hasta este momento, Emeterio Marino Cruz es un dolor que no podemos sacar ¿Por qué, si al mismo tiempo hemos experimentado una enorme alegría al verlo por lo menos caminar y platicar? Tal vez, como alguien por allí escribió en torno al asunto, se trata no de un dolor físico, sino de “un dolor del alma”. ¿Quién, que se precie de ser humano, no ha de sufrir al conocer el caso Emeterio? ¿Es sólo lo que le sucedió a Emeterio o hay algo más que explica tal conmoción?

II

El caso de Emeterio es, quizás, uno de los más ilustrativos que hay en este país sobre la injusticia y la impunidad. No sólo eso, por la forma y el modo en que lo golpearon, lo torturaron y lo humillaron, el caso Emeterio pasa a mostrar uno de los rostros más perversos de este orden social y el grado de deshumanización a que nos ha conducido.

Secuestrado por las fuerzas policiacas, militares y paramilitares el 16 de julio de 2007 en una de las manifestaciones de la APPO, y en el marco de la celebración de las Guelaguetzas (la de “los de arriba” y la de “los de abajo&rdquoGui?o, Emeterio fue torturado, vejado y golpeado salvajemente, a la vista del mundo, hasta quedar en estado de coma. Peor todavía, y siguiendo su propio testimonio, él ni siquiera estaba participando en la manifestación de la APPO3.

Ellos, los que se han posesionado de “la fuerza del Estado”, pensaron que a Emeterio se lo “había cargado la chingada (sic)” y fueron a tirarlo, como ejemplo para todo aquél o aquella que intente o decida rebelarse contra “las instituciones” y sus propietarios. Hasta en eso demostraron la estupidez que los acompaña. La miopía del poder es tanta que pensó con ello dar una lección a “los revoltosos”, lo que resultó fue lo contrario.

Emeterio es una lección de dignidad y esperanza. “Si Emeterio se levantó por qué el pueblo no”, reza la consiga que resume tal enseñanza. Y no es para menos, pues si observamos con detenimiento el estado en que se llevaron a Emeterio y lo contrastamos con el estado físico en que fue encontrado4,  nos quedaremos sin palabras. Más aún, si continuamos la revisión visual y observamos cómo salió del hospital en su silla de ruedas, luego volteamos y lo miramos ahora5,  el asombro y la admiración será inevitable. Es una historia dolorosa, al mismo tiempo que esperanzadora. Eso es Emeterio, la enseñanza más simple y compleja de cómo la vida se impone a la muerte y al terror; de cómo la justicia finalmente la construiremos, o la re-construiremos, pero nosotros y nosotras.

II

Desde el día 15 de Julio (del 2009) a Emeterio se le escuchaba una voz alegre y se le observaba un rostro de dignidad. Y, es que, a dos años de exigir justicia usando todos los medios posibles que esta “legalidad” le permite, lo único que ha encontrado es burocracia, engaño y oídos sordos.

La esperanza que Emeterio tenía de encontrar justicia en las instancias federales, se ha derrumbado ante la negativa de la PGR para procesar su caso y llevarlo a buen término. 6 Ésta, con el argumento de que “no es de su incumbencia”, lo regresó de vuelta a Oaxaca, donde los que ocupan las instituciones son “juez y parte”. Así de absurda es la (in)justicia mexicana.

“Gracias por acompañarme, por seguir conmigo amigos y amigas”, fueron palabras insistentes en los dos discursos que Emeterio dio en el trayecto de la marcha-calenda del 16 de Julio. Uno lo dio frente al lugar donde fue secuestrado por las máquinas de matar del Estado (cercas del Hotel Fortín), y el otro en el zócalo de la ciudad. Esos amigos y amigas de “Don Eme”, como cariñosamente lo llamamos, somos muchos y muchas, porque su lucha es nuestra, su lucha es por la vida y la justicia.

La palabra no la tuvo sólo Emeterio, la tuvieron también otros que, como “Don Eme” vivieron la represión ese 16 de julio de 2007; del mismo modo, familiares de otros que han sufrido y siguen padeciendo la injusticia mexicana hicieron uso de la palabra. Entre ellos, la familia de Juan Manuel Martínez Moreno, quien es usado por el Estado mexicano como chivo expiatorio en el caso del asesinato, en el 2006, del periodista norteamericano Brad Will; la familia de Lorenzo Sam Pablo, quien fue asesinado por las caravanas de la muerte de Ulises Ruiz, también en el 2006, y que hasta ahora siguen clamando justicia. En el zócalo habló, además, una compañera de Pedro Castillo Aragón7,  miembro del Comité de Defensa Ciudadana (CODECI) y de la APPO, quien sigue secuestrado por los (des)gobiernos que encabezan los criminales Ulises Ruiz y Felipe Calderón. Las paradas que hizo la Calenda en el penal de Ixcotel y en la calzada Niños Héroes, esquina con Netzahualcóyotl, a unos cuantos metros de la emisora radiofónica La Ley 710 –donde fue asesinado Sam Pablo-, cumplieron esa función en esta fiesta “de lucha y de protesta”.

En la fiesta de Don Eme vimos a personas de todas edades, mujeres y hombres, adultos, niños y niñas, que marchaban y bailaban al son de las bandas de viento; observamos mucha gente que, desde la banqueta o la puerta de sus casas e, incluso, desde las azoteas vivieron la fiesta como suya, o por lo menos con respeto y admiración. “Emeterio: Oaxaca te saluda con cariño. Ulises asesino el pueblo te repudia (sic)”; “Si se calla el cantor, calla la vida. Ánimo Emeterio (sic)”,  fueron pensamientos escritos en pancartas que dan cuenta de esa gran acogida que tiene Don Eme y lo que representa. Dan cuenta de la esperanza que vive aún en tantos y tantos corazones anónimos…


LA VERDADERA FIESTA DE LOS PUEBLOS


Como, ya comentábamos, desde el sábado por la tarde, las muchas Oaxacas que son se pusieron en fiesta. Ese sábado, el “Convite magisterial y popular” anunció el comienzo, unos centenares de gente acompañados de dos bandas de música recorrieron las calles bailando y caminando; el domingo, también por la tarde, fue la Calenda Popular, la cual abarrotó las calles de gente, música, bailes, sonrisas, colores y consignas. Unas 30 mil almas calculó uno de nuestros apreciados amigos, “No’mbre, yo creo que fueron más,… como unos cuarenta mil” dijo, con una voz segura, un amigo de nuestro amigo. “Ha chingaos, enton’s andan mal mis cálculos… bueno, más allá de nuestros cálculos, la verdad es que hubo un chingo de gente y de bandas (de música)”.

Por la noche de ese día, el zócalo se vistió de múltiples luces y La Alameda se vio insuficiente para albergar a aquella multitud en fiesta por la justicia…

Al día siguiente, el 20 de julio de 2009, eran las 9 de la mañana y la fila de gente que entraba al Estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) era creciente y permanente, se nos figuraba una concentración de hormiguitas en un gran centro ceremonial prehispánico; claro, prescindiendo de la estructura jerárquica de las “amiguitas”, vale la comparación. Poco a poco se fue llenando el espacio de la 4ª edición de la fiesta más importante de “los oaxaqueños y las oaxaqueñas”.

La calle que nos conduce a la entrada del Estadio también estaba ocupada de pequeños puestos de vendimia. Al interior podían observarse varios comercios ambulantes similares. A las 11 de la mañana, aquella entrada era un tianguis popular con profundos aires  prehispánicos, un poco mal oliente por la cercanía de tiendas departamentales como el Chedrahui que se ha instalado recientemente en Oaxaca en la calzada Madero.

Divisamos al Fortín y lo primero que miramos fue un destacamento militar temporal, que con los uniformes de pefepos (Policía Federal Preventiva), curan el miedo de los que se asumen gobernantes de Oaxaca. Luego, observando con más detalle y en perspectiva distinta, sobre todo moviendose rumbo a la Central de abastos, alcanzamos a ver los poderes tras el trono, por ejemplo una enorme lata de caca-cola (¡disfrútela!) y demás anuncios publicitarios de empresas nacionales y trasnacionales.

No por nada el discurso del secretario general de la Sección 22 del SNTE inauguró la fiesta popular más o menos en los siguientes términos: “Allá arriba se celebra la fiesta de la vergüenza, custodiada por guaruras y policías. Acá, abajo, está la fiesta verdadera del pueblo (&hellipGui?o del pueblo rebelde contra la injusticia, el autoritarismo y la impunidad”. Así, con ese mensaje dio comienzo la “Guelaguetza magisterial y popular” de Oaxaca.

El volante que distribuían a la entrada, ratifica esa idea: “La Guelaguetza es más que una fiesta. Es la manifestación cultural de los pueblos indígenas [de Oaxaca] que muestran su profunda forma de convivencia social (&hellipGui?o Estamos a tres años de cumplir el primer boicot a la Guelaguetza oficial, que ha sido tesoro más preciado del gobierno y los ricos de Oaxaca, actividad que hizo recobrar la dignidad a los pueblos indígenas de Oaxaca (&hellipGui?o  Para las Naciones indígenas [entonces,] la Guelaguetza no es una mercancía”.8


¿Y LAS REFLEXIONES?

Desearíamos plantear que en realidad se trata de una sola fiesta, la fiesta de los pueblos de Oaxaca. Desearíamos pensar que la Fiesta de Emeterio y la Guelaguetza Magisterial y Popular (con su respectivo Convite y Calenda) son una misma. Y tal vez así sea. Podemos, en todo caso, constatar algunas diferencias muy marcadas, pero por ahora nos gustaría anotar algunos puntos que ambos acontecimientos, en nuestra opinión, comparten.

1ª Lo festivo es también político, o mejor dicho, la política de “los de abajo” se volvió festiva en Oaxaca. Es decir, la “gente de a pie” está apuntando un romper con la fragmentación de la vida (y del pensamiento) traída por los extranjeros desde hace mucho tiempo. En muchas de nuestras cosmovisiones indígenas, no es tan clara la separación entre cultura y política, y menos si se piensa en términos jerárquicos e instrumentales. Para el caso de la visión que predomina en las ciudades mexicanas, la política es más importante que la cultura y ésta tiene valor sólo si le es útil a aquella. En ese sentido, lo que presenciamos en “la fiesta de Emeterio” y “la Guelaguetza magisterial y popular” puede ser más bien un re-surgir de nuestras raíces indígenas y sus cosmovisiones.

La lucha por transformar la realidad es alegre, como la vida toda lo es. La fiesta y el gozo entre los indígenas son transformadores en tanto mejoran la comunidad. La fiesta, en este caso la Guelaguetza, es, en términos lingüísticos, intercambio recíproco y éste presupone un modo de vida muy diferente al modo racional y universalista europeo. Algo que, por lo que observamos, muchos todavía no entienden o se resisten a ver. Por ejemplo,  vemos que hay quienes se empeñan en ver a la fiesta como un “medio” más para hacer política, por eso estas fiestas para ellos no tienen ningún sentido si no cumplen con ciertos “objetivos políticos” o expectativas “políticas”. Si la Guelaguetza llega a reunir más cantidad que la del gobierno y le dan cobertura los medios de (in)comunicación, no importando lo demás, entonces fue “un éxito”; si la Calenda de Emeterio logró mostrar al Estado que estamos sedientos de justicia fue “un éxito”, poco importa el gozo de la gente que salió a estar y bailar con Emeterio, más allá de la preocupación por lo que digan o piensen al respecto “los de arriba”.

La consigna que reza así, “Esta marcha no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, muy coreada en ciertos momentos en la Marcha Calenda de Emeterio ilustra muy bien esa tensión; si la marcha no es fiesta, entonces no es Calenda, si no es Calenda se convierte en una marcha tipo desfile militar o cuasi-militar como la de las organizaciones tradicionales de izquierda o las de los sindicatos. Claro, la consigna también pudo estar dirigida a aquellos y aquellas que, en el otro extremo, creen separar a la fiesta de “la política” y acudieron al evento sólo a divertirse sin importar los contenidos del mismo. 

2ª La injusticia es algo que a casi todos y todas nos mueve, y eso hay que celebrarlo, pues significa que seguimos siendo muy humanos. El 2006 oaxaqueño tiene una característica y una explicación que pocos pueden negar: nos movió un “NO QUEREMOS ESTO”; ese NO está vinculado un sentimiento de (in)justicia extrema, insoportable…

Lo mismo podemos decir de los símbolos. Emeterio y la Guelaguetza son, en ciertos sentidos, símbolos, símbolos que mueven voluntades. Esto tampoco parece valorarse dentro del movimiento social, lo cual es triste y desalentador… No se trata de llamar a crear o “utilizar” los símbolos, pues caeríamos en prácticas que repudiamos; se trata, tal vez, de re-pensarnos a cada momento para continuar el o los caminos.

3ª La impunidad es la reina de Oaxaca. El criminal (URO-Estado) su rey. Por lo mismo, la justicia ya no vendrá “de arriba” (por más arriba que sea, así sea la ONU), la justicia vendrá de nosotros, a ras de suelo…


P. D. Y colorín colorado, no sabemos si este cuento haya terminado. La única certeza que tenemos es que por ahora, es todo, hasta la próxima. Vale y salud…

 


1 Casi al comenzar la Marcha Calenda del 16, nos informaron de la detención de tres compañeros en el zócalo de la ciudad, quienes también se dirigían a la fiesta de Emeterio.

2 La nota del diario Noticias del día 20 (de Julio de 2009) es muy ilustrativa en ese sentido: “Llena Calenda Popular Magisterial de fiesta las calles de la capital. Hoy, la Guelaguetza en todo su esplendor”, p. 1-A. La Guelaguetza a la que se refiere en el subtítulo es a la oficial, sin embargo, no lo hace explícito.

3 “Los policías me detuvieron injustamente a mí y a muchas personas por delitos que no cometemos, fue en ese instante en que un policía se dirigió a mí y me dijo ‘Y TU HIJO DE TU PINCHE MADRE QUE HACES AQUÍ’, a lo que yo le conteste que era plomero, que iba a trabajar pero que ya no pude pasar, enseñándole la herramienta de mi mochila, y en eso otro policía me dio el primer golpe con un tolete en la espalda ‘y gritó: no pidas explicaciones, jálalo y rómpele su madre’”,  http://justiciaemeterio.wordpress.com/represion-del-16-de-julio-de-2007/

4 Fue encontrado por su familia al otro día, 17 de julio, en el Hospital de Especialidades de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, presentando Traumatismo Craneoencefálico que le fue provocado por la brutal golpiza propinado por policías a cargo del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz; salió del estado de coma a los 15 días, pasando a piso donde le realizan una gastrostomía, traqueotomía, presentado el síndrome de Weber, no movía la mitad derecha del cuerpo y no hablaba. Fue dado de alta el  día 26 de agosto sin hablar ni caminar, con la gastrostomía y traqueotomía. Se recupera poco apoco con terapias y medicamentos de los cuales la mayoría ahora costea la familia. http://justiciaemeterio.wordpress.com/represion-del-16-de-julio-de-2007/

5 http://justiciaemeterio.wordpress.com/cronologia-visual/

6 “El día 26 de Junio del 2008 Emeterio Marino Cruz interpuso una demanda en la PGR en la Ciudad de México, al mismo tiempo entrego su declaración en el estado de Oaxaca en contra del gobernador del estado de Oaxaca.” http://justiciaemeterio.wordpress.com/comunicados/

7 Para profundizar vid, CODECI, “Los desplantes de la injusticia, sobre Pedro Castillo Aragón preso político”, 20/06/09.  En, http://revolucionemosoaxaca.org/informacion-externa/ 

8 Volante mimeo: “La Guelaguetza no es una mercancía”.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:53
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