Domingo, 26 de julio de 2009

¡Alegría, folclor, fiesta y tradición en Oaxaca por su Guelaguetza!

 

Fragmento de la obra de Jesús Lizama:

 

Colores, olores, sabores y sonidos proporcionan una textura particular a la ciudad, que es elogiada en las canciones vernáculas; exaltada en innumerables poemas; evidenciada en óleos y acuarelas y experimentada por los visitantes al recorrer sus calles.

 

Es por ello que entre los trabajos existentes en la ciudad, sobresalen por su número, los realizados por escritores locales, artistas o periodistas, quienes la describen como una ciudad que conserva su pasado colonial, y en donde lo indígena aparece como un elemento folklórico, haciendo de ella una ciudad “pintoresca”.

 

A través de sus discursos –algunos de ellos de un barroquismo sin par- han ido produciendo imágenes diversas sobre la ciudad y sus habitantes, todas valoradas positivamente, porque ensalzan su tierra natal, reconstruyendo de esta forma su historia, sus diversas tradiciones y sus diferentes modos de vida.

 

Pero, al mismo tiempo, esos discursos ocultan las múltiples problemáticas que se vive en los asentamientos periféricos, donde habitan los marginados; no se habla de las colonias donde el índice de criminalidad es elevado; de la falta de trabajo y del porcentaje de desempleados; ni siquiera de los pueblos connurbados donde los habitantes locales han ido cediendo sus espacios y tierras a fraccionadores y a nuevos vecinos, que los van desplazando día con día.

 

La Oaxaca de hoy es muy compleja y contradictoria; por eso solamente se expone a los demás aquellos elementos valorados positivamente, como el Centro Histórico. Oaxaca es algo más que descripciones románticas salidas del ingenio de los intelectuales locales, a quienes su mundo de vida cotidiana se ha impuesto, caracterizando con ello sus escritos.

 

¿Qué es lo que mueve toda esta manifestación de la riqueza cultural? Si hay algo que se manifiesta es porque algo otro está ausente. La palabra clave aquí sería "metonimia", la parte por el todo, pero no en el sentido retórico del término sino en su sentido freudiano, de desplazamiento.

 

En efecto, si hay algo que se muestra es porque algo otro no puede ser mostrado. Se muestra la riqueza porque no se puede mostrar la desnudez. La fiesta idealiza comportamientos, manifiesta una imagen lo mejor construida de las relaciones sociales en la ciudad de Oaxaca; se exhibe que indios y mestizos conviven en ella, por lo que ha sido llamada "de la hermandad"; se expone todo ello porque simplemente la realidad social más deprimente necesita ser ocultada.

 

Se presenta la imagen de la riqueza cultural y de la hermandad de un pueblo, porque no puede ser exhibida la pobreza de las relaciones sociales cotidianas entre los indios y no indios.

 

Contrario a lo que pudiera pensarse, la pobreza, la injusticia social, la marginación en que vive gran parte del estado no son elementos que están en contra la fiesta sino que se constituyen en su condición de posibilidad. Por ello, eso ausente de la fiesta es lo que, a final de cuentas, ha influido en las motivaciones para construirla.


Publicado por solaripa69 @ 11:56
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