Mi?rcoles, 05 de agosto de 2009

Acusa S-22 a SCJN de encubrir represión social
Iván Castellanos / Tiempo

[07:00] La Sección 22 del SNTE, rechazó el informe presentado por dos magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quienes justifican el uso de la fuerza durante el conflicto de 2006, responsabilizando al magisterio y a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), de la violencia que se generó.
El dirigente, Azael Santiago Chepi, afirmó que tras estas aseveraciones, mantendrán su exigencia para que la resolución sea desechada, y acusó que los órganos procuradores de justicia, solo están al servicio de quienes están en los puestos de poder, por lo que demandó al Alto Tribunal, su responsabilidad de impartir de manera veraz e imparcial la justicia.
Consideró que al culpar al magisterio oaxaqueño y la APPO de estos hechos, solamente se trata de una campaña mediática que se realiza para eximir a los verdaderos culpables de su responsabilidad.
“El supuesto análisis de la investigación hecho por estos encubridores, exhibe el vínculo de complicidad que la Suprema Corte tiene con los dueños del dinero y quienes ejercen el poder”, detalló Santiago Chepi.
De la misma forma, sostuvo que los magistrados tratan de minimizar la magnitud del conflicto al anunciar que sólo hubo el deceso de 11 personas, cuando a consecuencia de esta situación generada por la política del gobierno estatal, fueron más de 20 asesinadas a sangre fría.
Ante lo cual, exigieron a la SCJN asuma su responsabilidad de impartir de manera veraz e imparcial la justicia, puesto que actos como los ocurridos en Atenco y Oaxaca no pueden pasar inadvertidos y mucho menos encarpetados, Finalmente, exigió que no se omitan los informes de organismos nacionales e internacionales en materia de Derechos Humanos.

Respaldan y emiten comunicado en apoyo a Atenco y a la APPO desde Alemania


La Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia de Munich, Alemania, acusó a los gobiernos de Felipe Calderón y Ulises Ruiz Ortiz de criminalizar la protesta social, aplicar de forma política la justicia y de reprimir a los movimientos sociales opositores, aseguró en rueda de prensa David Venegas, miembro de la organización VOCAL-APPO.
El activista de Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad destacó que hace unos días un miembro de VOCAL, Rubén Valencia y Trinidad Ramírez del movimiento de San Salvador Atenco fueron invitados por organizaciones de derechos humanos civiles y organizaciones sociales a una serie de foros de denuncia sobre los excesos del Gobierno Mexicano.

Señaló que los luchadores sociales que viajaron el viejo continente visitaron 16 ciudades de Alemania, Francia, Grecia, Austria y Suiza, donde dieron su testimonio y entregaron documentales sobre la represión al pueblo de Oaxaca durante el movimiento social, al igual que evidenciaron los excesos en Atenco.

Venegas sostuvo que las ONG`S del continente de Europa dieron su total respaldo a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), además que exigieron la presentación con vida de los desaparecidos, el castigo a los asesinos de 29 activistas y la libertad a los presos políticos.

“Los compañeros evidenciaron que el Estado Mexicano ha firmado los tratados internacionales de respeto y protección a los derechos humanos pero no los cumple; también han criminalizado la protesta social y reprimen a los pueblos para vender sus recursos naturales a empresas extranjeras”, mencionó.

Por otro lado, el líder de Vocal conocido como “El Alebrije” se deslindó de los grupos de encapuchados que constantemente se infiltran en las marchas y protestas de la APPO y la Sección 22 del SNTE para cometer actos vandálicos.

“En su momento aclaré que VOCAL no forma parte de los encapuchados, tampoco actuamos en actos de vandalismo y destrucción, nos han acusado injustamente; entendemos que el movimiento de la APPO es amplio y hay diversas expresiones dentro de él; somos respetuosos de los acuerdos emanados de la APPO”, externó.



 

AMLO: los sueldos de magistrados, una inmoralidad ante el sufrimiento del pueblo

No es que en México falte presupuesto, ¡lo que pasa es que se roban todo!, señala

Fabiola Martínez

Enviada

San Sebastián Nicananduta, Oax., 4 de agosto. Desde la región mixteca, Andrés Manuel López Obrador calificó de grosería e inmoralidad los sueldos de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), cuyos privilegios contrastan con el sufrimiento del pueblo.

“Cuando a los magistrados del tribunal electoral les llega su bono, adicional a su salario, dicen entre ellos: ‘ya llegó Bonifacio’, ¡imagínense lo vulgares que son!”, dijo durante el inicio de una gira de seis días por 38 municipios oaxaqueños regidos por usos y costumbres, es decir, fuera de la lucha partidista y donde el presidente se elige en una asamblea.

Este martes, el ex candidato hizo una pausa en los mensajes alusivos a las contiendas electorales y habló básicamente de la miseria que azota a millones de mexicanos; de las situaciones contradictorias e insultantes que ocurren en nuestro país, y de la persistencia de altos niveles de migración, forzada por la falta de oportunidades.

Sin embargo, al mismo tiempo, advirtió, hay funcionarios públicos que ganan hasta 600 mil pesos al mes, como los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), o 343 mil, como los magistrados electorales. Esa cantidad que se embolsa uno solo de los altos funcionarios del Poder Judicial equivale casi al presupuesto de uno de estos municipios de la mixteca.

“Hoy viene en la primera plana del periódico La Jornada que magistrados del tribunal tienen atención médica privada, dos coches de lujo, choferes, cocineras, niñeras para sus hijos y nietos, prima vacacional, etcétera. Con sueldos de más de 4 millones al año (...) Entonces, no es que en México falte presupuesto, ¡lo que pasa es que se roban todo!”, expresó.

En la región mixteca el reclamo común es la falta de empleo, no sólo para quienes tienen que irse de México, rumbo al norte, en busca de una alternativa de sobrevivencia, sino para mujeres y adultos mayores, muchos de ellos discapacitados o enfermos, que no encuentran ninguna esperanza para salir adelante, ni siquiera con la pobre comercialización de sus artesanías.

A pueblos como San Sebastián Nicananduta, San Antonio Monteverde, San Juan Ñumi y San Pedro Mártir Yucuxaco sólo es posible llegar a través de largos y rudos caminos de terracería; una complicación –cuentan los pobladores– para quien se enferma de noche o de madrugada y debe batallar, ante los trechos angostos, empedrados y polvorientos, para llegar a Tlaxiaco. Quizá por ello, lo primero que hacen cuando ven a López Obrador es contarle sus avatares con la artesanía o los caminos: el gobierno pide mil o dos mil pesos por familia para que venga la carretera.

Mientras escuchan al visitante, las mixtecas siguen tejiendo, al puro tacto, con una habilidad asombrosa, los petates y sombreros de palma; sincronía sólo de sus dedos para terminar, en uno o dos días, el tapete que podrán vender, casi sin ganancia, en 20 pesos: Llévelo aunque sea a cinco pesos, suplica una anciana.

El ex candidato presidencial pidió confianza a los oaxaqueños y que valoren su experiencia en la atención de los pobres, porque, comentó, “desde 1977, después de terminar la universidad, regresé a mi tierra, Tabasco, y fui director del Instituto Nacional Indigenista.

Ahí, en la región maya-chontal aprendí a trabajar con la gente humilde, entonces ténganos confianza, nosotros estamos con la gente pobre, expresó.

El presidente legítimo de México ya recorrió los 2 mil 38 municipios regidos por partidos políticos y, desde el viernes pasado, inició la etapa para visitar los 418 ayuntamientos de usos y costumbres, todos ubicados en Oaxaca, 76 de éstos en la mixteca.

En esta gira es acompañado por los senadores Salomón Jara (PRD) y Gabino Cué (Convergencia), quienes van anotando las peticiones de los ciudadanos y también reciben los reclamos de quienes consideran que no han sido debidamente atendidos por sus legisladores. La organización también resulta de la posibilidad de que Cué podría ser, por segunda ocasión consecutiva, candidato a gobernador.

Y en ese contexto, el presidente legítimo sigue pidiendo a los oaxaqueños no desperdiciar la oportunidad de sacar al PRI de la gubernatura, actualmente en manos de Ulises Ruiz, el gran corrupto, como le llama.

Desigualdad: la herida abierta

Ricardo Rocha / Detrás de la Noticia

Es el más grande de nuestros desafíos. La gran atadura con el pasado. El mayor dolor del presente. El gran lastre para el futuro.

La desigualdad no sólo nos define sino que nos fragmenta como país. Y hoy ya no es un asunto de conmiseración —pobres de los pobres— sino de mercado. A nadie le conviene que haya tantos pobres porque luego quién compra; peor aún, a nadie le conviene un país tan desigual porque puede estallar en cualquier momento.

Todavía más, descarnadamente, la desigualdad tiene un costo inmenso para la nación. Y no hablo sólo de una carga moral colectiva, sino de cientos de miles de millones de pesos que cada año este país tiene que subsidiar a los más pobres; casas misérrimas de interés social; camas de hospital para enfermedades curables, si no fuera por la desnutrición; escuelas deficientes que, sin embargo, cuestan y mucho.

Y decenas de instituciones a cual más de onerosas: programas sexenales que van y vienen con tan sólo cambios de nombre; institutos de vivienda; fondos para compra de muebles; seguros de pobreza y acciones de contingencia, que absorben una gigantesca cantidad de recursos que año con año gastamos porque somos profundamente desiguales en todas las áreas de la vida del país:

—En la distribución del ingreso, el 5% de los más ricos es, sin embargo, el accionista mayoritario y se come casi todo el pastel, mientras que la mayoría de pobres ha de conformarse con lo que les cae de la mesa.

—En materia de justicia las cárceles están llenas de pobres por delitos menores y porque no tuvieron para pagar un abogado. ¿Cuántos grandes defraudadores están presos?

—Hablando de marginación, en las grandes ciudades la desigualdad determina la explosiva y obligada convivencia de los que casi nada tienen frente a los que tienen casi todo. Véanse si no el Santa Fe de los pobres mirando al Santa Fe de los ricos.

—Somos un país profundamente discriminador: desde el joven prietito al que el cadenero le impide el acceso a un antro hasta la ausencia de rasgos indígenas en el gobierno o en los consejos de administración de las empresas.

—El modelo actual determina mexicanos de primera, de segunda y destinos fatales: los jóvenes que pueden estudiar frente a los que jamás tendrán una posibilidad de futuro.

—En resumen, tenemos una economía amarrada a los rezagos de ayer y hoy. Impedida de ver, pensar o invertir en la construcción del futuro. Pero pocos lo entienden. Creen que el país todavía aguanta así de desigual. En lugar de evitar el estallido.

 

La apropiación de los medios en la sociedad civil                                              

 

Escrito por Kiado Cruz. Tomado de “Revolucionemos Oaxaca”.   

Los medios de comunicación ejemplifican, y propician, una de las paradojas más embarazosas de la transición política mexicana: se han convertido en actores imprescindibles de los cambios políticos, pero, al mismo tiempo, son una de las causas de atraso de la sociedad; a la vez que pudiesen ser uno de los espacios más dinámicos para la propagación de una nueva cultura política. Los medios son en sí mismos uno de los segmentos más rezagados respecto a las reformas que hay en el país. Además de ser territorios del debate y la información, se han convertido en un serio problema de la vida pública.

En pocos años, los medios de comunicación de masas, que se habían convertido en jueces de la vida pública mexicana, pasaron a ser acusados de algunas de las distorsiones y descomposturas políticas que hay en el país. No es que la conciencia crítica, la acuciosidad profesional o la obsesión denunciatoria de sus actores, hubiese singularizado antes a los medios mexicanos. Al contrario, muchos de estos medios han mantenido las mismas inercias durante largas y aburridas décadas que los convirtieron en amplificadores del poder político,  más que en espejos de la realidad nacional.

Tenemos así, que en los últimos años los "más informados" fueron frecuentemente quienes más desinformaron; los medios "más oportunos", los más entregados a los intereses del mercado, se convirtieron en los más irresponsables. Hemos arribado a una situación de desconcierto, en donde los afanes mercantiles diluyen los parámetros éticos, cuando los hay. La competencia entre los medios no suele ser por consolidar audiencias en el conjunto de la sociedad, sino por recibir la anuencia del mundo político escindido por numerosas tensiones, rivalidades y murmuraciones. Sin embargo, en México apenas empieza a construirse una nueva institucionalidad para los medios de información, a diferencia de otras naciones en donde ya existen reglas claras tanto para la competencia entre las empresas de comunicación, como para el trato que tienen con el resto de la sociedad.

Hay una descomposición de la política mexicana, manifestada en los conflictos dentro de las élites tradicionalmente unidas en acuerdos fundamentales y ahora con frecuencia desgarradas en fuertes conflictos. Esa situación se reproduce en una sociedad que cada vez desconfía más de todo, en uno de los momentos de mayor turbación pública que México haya conocido. Es precisamente aquí donde no hay que caer en la tentación de confundir la democratización de los medios con el avance de la lógica de la economía del mercado: Un aumento de la oferta mediática no es necesariamente un logro democrático. El paso del monopolio de televisa al duopolio  televisa-TvAzteca no tiene nada que ver con el poder del pueblo de expresarse o decidir su destino. En el mejor de los casos, el aumento en la oferta es la comercialización del descontento, y en el peor una farsa para disfrazar el poder económico-político en tiempos neoliberales.


La sociedad es generadora de mensajes, de propuestas con espacios de organización y expresión política; el hecho de que algunos medios asuman posiciones menos complacientes llama con fuerza la atención de la clase política y los sectores más atentos de esta misma sociedad. Si la democracia es el poder del pueblo, entonces ¿qué significa la democratización de los medios?...¿el poder del pueblo de expresarse? Tal vez los que se democratizan no son los medios, sino el público. Es difícil democratizar a la televisión o la radio: son medios centralizados, hay un solo micrófono en el caso de la radio, una sola cámara en el caso de la televisión. Por supuesto, se pueden hacer procedimientos para elegir democráticamente al que tenga el micrófono o la cámara, pero la tecnología sigue siendo centralizada: una división entre locutores y radioescuchas, similar a la división entre gobernantes y gobernados; obviamente los primeros pretenden escuchar a sus gobernados, pero los gobernantes al final mandan, sin tomar en cuenta lo que dicen los gobernados.


En Oaxaca, el intento de democratizar la comunicación ha dado origen a las radiodifusoras comunitarias para impulsar la participación ciudadana. No obstante, esto requiere que la sociedad reconozca en la comunicación un elemento indispensable para el logro de sus objetivos y haga suyos los mecanismos que ésta ofrece. La sociedad debe ir en busca del acceso a ella para crear sus propios medios. En otras palabras: la sociedad debe defender su derecho humano a la libertad de expresión, a la libertad de comunicar e informarse. Si vemos la tarea de los medios dominantes como la manipulación de lo simbólico, lo que algunas veces llamamos información, debemos reconocer que hay otras muchas formas de expresión que surgieron últimamente y que están en manos de la gente, o por lo menos al alcance de ella: el graffiti, las pancartas, la serigrafía, tonos de celular, la música, el baile y el uso del lenguaje, etc. Todas estas son expresiones populares que ofrecen otra forma de resistencia 


A la mejor entonces la democratización de los medios no es necesariamente consensuar el proceso de elegir la información dentro de las formas de medios tradicionales y cada vez menos relevantes, más bien se da por el desarrollo de nuevas formas de expresión ligadas a tecnologías apropiadas (tecnología también en el sentido de una forma de organización social). Por ejemplo la radio comunitaria es determinada por la organización social de las comunidades. Visto así, el proceso de democratizar la expresión, de crear nuevas y más amplias formas de expresión, acompaña la esperanza de la sociedad para forjar nuevas formas de democracia.

     
Una sociedad democrática también se refleja en medios y tecnologías que están en manos de la gente, las cuales representan una posibilidad de extender y ampliar las capacidades propias en que el usuario es capaz de emplearla conforme a sus intenciones y deseos conquistando así un mecanismo de liberación ante las imposiciones de los sistemas de poder y al mismo tiempo  empleando con autonomía herramientas de esta Era para reproducir los principios de la vida comunal.
 

Uno de los pilares comunitarios es la asamblea como máxima autoridad  para la toma de decisiones, y con eso la máxima expresión de la democracia comunitaria. En la asamblea, todos tienen el derecho a expresarse. La Democratización de los medios debe significar lo mismo: el derecho y la posibilidad de todos a expresarse. Este es un proyecto que va más allá del desarrollo de procedimientos más incluyentes para acceder a la posición privilegiada del comunicador: implica crear tecnologías que permitan relacionarse de una forma más horizontal.

*Articulo publicado en el Boletín de análisis y reflexión el Topil-EDUCA

 


Publicado por solaripa69 @ 10:32
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