Mi?rcoles, 26 de agosto de 2009

Oaxaca: retira policía a jóvenes rechazados que tenían tomada UABJO

Los cerca de 30 estudiantes que estaban desde hace cinco días en CU no opusieron resistencia.

Notimex
Publicado: 26/08/2009 10:04

Oaxaca, Oax. Elementos de la Policía Estatal Preventiva recuperaron esta mañana el conglomerado de escuelas, institutos y facultades de Ciudad Universitaria, en poder desde hace cinco días por jóvenes rechazados que exigían espacios en la UABJO.

El operativo inició cerca de las 7:00 horas de este miércoles con el arribo de los uniformados a Ciudad Universitaria, ubicado al sur de la ciudad.

Ahí, miembros del Frente Universitario en Defensa de la Educación Pública (FUDEP) se mantenían en posesión de las instalaciones universitarias desde el pasado jueves.

Una vez en el lugar, los elementos policiacos despejaron una a una las entradas del campus universitario, las cuales habían sido bloqueadas con alambrón y mobiliario de la propia universidad.

Aunque al interior de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), se encontraba una treintena de jóvenes rechazados, quienes no opusieron resistencia alguna al rescate de las instalaciones, por lo que entregaron el edificio que alberga Radio Universidad.

No obstante, los jóvenes rechazados y un grupo numeroso de estudiantes de la UABJO se mantuvieron en el lugar para manifestar el repudio de unos y el apoyo de otros a esta última acción de la autoridad rectora.

En tanto, ésta última realizaba el recorrido de inspección en todo CU acompañado de un representante de la Secretaría General de Gobierno y de la Policía estatal.

Aunque al final de la revisión, no se reportó ningún hecho violento o detenido, los elementos de la Policía Estatal se mantuvieron en el lugar para evitar confrontaciones entre el grupo de rechazados y los estudiantes.

Protestan Appistas en el zócalo
Sayra Cruz

[06:06] Integrantes de unas cinco organizaciones afines a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), se manifestaron ayer en el Zócalo de la ciudad para exigir justicia en el caso del profesor Eliel González Luna, cuya hija fue “levantada” por desconocidos la madrugada del domingo.
Asimismo, realizaron una marcha a la Procuraduría de Justicia del Estado para pedir a su titular, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, se agilicen las investigaciones del caso y se detenga a los responsables del “secuestro” de Teresita de Jesús González.
Esta situación provocó movilización policiaca. Los uniformados se ubicaron a una distancia prudente de los manifestantes, quienes se instalaron frente al Museo del Palacio, luego de que en la tarde se realizó un evento del gobierno del estado.
Los manifestantes, encabezados por una representación del sector ciudad de la Sección 22 del SNTE, arribaron a las instalaciones de la procuraduría. Ahí exigieron a su titular la instalación de una “mesa de diálogo”.
Los appistas, entre ellos David Venegas, alías “El Alebrije”, marcharon con pancartas, así como con mantas en repudio a las agresiones y como un acto de manifestación en contra del “desalojo”, del cual fueron objeto anteayer al bloquear el crucero de la Volkswagen.
La marcha, originalmente, tenía destino al Zócalo de la ciudad, pero debido al cerco policiaco que se implementó por la llegada del gobernador, se desvió con destino a la procuraduría en donde se manifestaron.
En la mesa de denuncia, expusieron que la joven fue privada de su libertad por elementos “parapolicíacos”, cuyo mensaje fue dirigido a su padre Eliel González Luna, quien pertenece a la Comadh, de la Sección 22 del SNTE.
Los manifestantes se ubicaron en el centro de la ciudad por espacio de cuatro horas, ante la custodia de elementos de la Policía Estatal quienes no procedieron al desalojo.
La dirigencia del magisterio no ha emitido algún pronunciamiento formal por este hecho que señaló González Luna. La marcha, así como la mesa de denuncia se instaló sin ningún contratiempo.

Instala APPO mesa de denuncias en el Zócalo
 

Carlos Alberto HERNÁNDEZ
Integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), instalaron ayer una mesa de denuncia frente al ex Palacio de Gobierno, en protesta por la detención momentánea de la hija de uno de los líderes magisteriales.
Y es que a pesar de la protesta de diversos sectores de la población por un nuevo plantón en el Zócalo de la capital, efectivos policiacos mantuvieron presencia a unos metros de la protesta, sin intervenir.
Durante la movilización, el representante de la Comisión Magisterial de Derechos Humanos (Comadh), Eliel González Luna demandó al estado no atentar en contra de sus hijos como ocurrió el fin de semana.
Junto al dirigente de la organización Voces Oaxaqueñas Construyendo Alternativa y Libertad (Vocal), David Venegas Reyes alias “El Alebrije”, dijo que la noche del sábado, sujetos desconocidos “levantaron” a su hija, Teresita de Jesús González.
Por lo cual, desde el pasado domingo un grupo no mayor a las 25 personas han bloqueado arterias viales importantes de la ciudad, así como algunos cruceros, esto en protesta por la detención.
González Luna afirmó que el objetivo de la protesta es exigir justicia y alto al hostigamiento.

 ¿Quién mató a Brad Will?

Miguel Ángel Granados Chapa

Si no fue Abel Santiago Zárate, ex regidor municipal originalmente acusado de ese crimen y luego exonerado, quizá no es posible por ahora contestar la pregunta con que se titula esta columna. Pero en cambio se puede responder sin duda que Juan Manuel Martínez Moreno no mató al periodista norteamericano asesinado en octubre de 2006. Está preso en el penal de Santa María Ixcotel, Oaxaca, desde hace 10 meses, acusado de ese crimen, sin que sea posible probar que lo cometió, por la simple razón de que no lo hizo. El suyo es un caso más de fabricación de culpables, practicado en esta ocasión por el gobierno de Oaxaca con el auxilio de la Procuraduría General de la República.

Hoy puede establecerse la inocencia de Martínez Moreno, a quien se detuvo en octubre del año pasado, casi dos años después de perpetrado el homicidio del camarógrafo estadounidense. Hoy se efectuará la audiencia constitucional en el segundo juicio de amparo promovido por Gilberto López Jiménez, defensor de Martínez Moreno. Si la titular del juzgado quinto de distrito, Rosa Iliana Noriega Pérez, muestra una vez más el claro criterio jurídico con que en diciembre pasado otorgó un primer amparo al acusado en falso, tendrá ocasión de reiterarlo y con ello Martínez Moreno quedará en libertad, y chasqueados los funcionarios que lo han mantenido cautivo para exonerar a los verdaderos asesinos y de paso culpar de aquella agresión a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Brad Will había cubierto para Indymedia, un sitio informativo en la red, los acontecimientos de la rebelión civil contra el gobernador Ulises Ruiz. Había sabido de los asesinatos cometidos por paramilitares que mal escondían su carácter de agentes de la autoridad, hasta que le tocó ser una de las víctimas. Se detuvo a Abel Santiago Zárate, el ex regidor municipal, y a tres cómplices más, mostrados claramente en material gráfico difundido mientras portaban armas largas, una de las cuales privó de la vida al periodista, según coinciden varias investigaciones. La de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos estableció con claridad que Will fue abatido por un tirador situado frente a él a gran distancia, y no una persona que lo agredió por la espalda a no más de dos metros, como lo sostiene el Ministerio Público local con apoyo del federal.

Liberado Santiago Zárate para no admitir que se trató de un ataque gubernamental, la indagación sobre el crimen resultó estéril durante largo tiempo. Para atajar la exigencia de los señores Hardy y Kathy Will, padres de la víctima, y del gobierno norteamericano, el de Ulises Ruiz buscó un chivo expiatorio. Asestó ese papel a Martínez Moreno e hizo procesarlo a la trompa talega. Un amparo concedido en primera y segunda instancia requirió al juez cuarto penal del fuero común la elaboración de un nuevo auto de procesamiento, donde se especificara sobre qué hechos testimoniaron los testigos, única prueba de la responsabilidad penal del procesado. El relapso juzgador de primera instancia insistió una y otra vez y mantiene vigente un auto de formal prisión donde se reconoce que los testigos lo son de oídas.

En efecto, los testimonios son inequívocos. El testigo Alfredo Feria declaró que sabe "porque me han comentado otras personas, que fueron integrantes de la Appo los que le dispararon a Brad; también se dice que una persona pesada que tiene una cheroke de color negro y un golf de color café claro... que fue él quien disparó en contra del gringo". Sobra decir que Martínez Moreno, dedicado a varios oficios, entre ellos la panadería, no es propietario de esos vehículos. Todavía insistió Feria en ofrecer una respuesta negativa. A la pregunta "Diga si sabe y le consta quién privó de la vida a Bradley Roland Hill", respondió: "no se la identidad de esa persona porque no la vi, pero sí escuché de otras versiones, cuando se juntan en bolita en las esquinas, que dicen que fue el de la cheroke". Del otro testigo, Karol Iván Illescas Reséndiz, en cuyo dicho se basa también la acusación, el juez penal admitió que "éste no vio el hecho del disparo".

Diversas investigaciones de organismos civiles de derechos humanos, y la realizada por la comisión nacional respectiva, mantienen un criterio contrario al de la acusación. Para reforzar ésta, la Procuraduría General de la República contrató a agentes jubilados de la Real Policía Montada de Canadá y difundió su parecer arreglándoselas para que pareciera que esa institución, idolizada por la literatura de Zane Grey, había realizado su propia indagación. Lo que los agentes contratados hicieron fue examinar el expediente ministerial y, sin contrastarlo con otros elementos, asegurar que la acusación es válida porque los balazos mortales -justamente el nudo de la cuestión- se dispararon a corta distancia.

No ha sido ésa la única intervención oficiosa de la PGR en este caso, que se ventila en el fuero común oaxaqueño. En abril pasado, el agente federal Fabián Laredo, miembro de la AFI, se presentó en el penal y buscó intimidar a Martínez Moreno, presionándolo para que, fuera de todo momento procesal, se confesara culpable y dijera dónde está el arma homicida. La sola autorización para que ingresara en la cárcel un extraño al proceso muestra el riesgo de que Martínez Moreno sea objeto de una agresión. Nada mejor para impedirlo que la justicia federal revoque las decisiones del juez penal que, reconociendo haberse quedado sin testigos, insiste en culpar a Martínez Moreno.

 


Publicado por solaripa69 @ 16:41
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