Jueves, 24 de septiembre de 2009

Líderes de AL exigen en ONU la restitución de Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras

Voluntad política internacional, pide Lula para evitar golpes de Estado en otros países

Anuncia el secretario general de la OEA que encabezará el fin de semana una nueva misión mediadora

Reuters, Dpa, Afp y Pl

 

Nueva York, 23 de septiembre. Líderes iberoamericanos reclamaron hoy ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) la restitución de Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras, y ejercieron mayor presión sobre el gobierno de facto, que mantiene cercada la embajada de Brasil en Tegucigalpa donde se encuentra desde el pasado lunes el mandatario constitucional.

Al cierre de esta edición, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, anunció que encabezará el fin de semana una nueva misión mediadora en Honduras, a donde también regresarán los embajadores que habían sido retirados tras el golpe de Estado del 28 de junio pasado.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, determinó por la tarde que las condiciones para organizar elecciones en Honduras el 29 de noviembre próximo no existen y anunció el retiro de la asistencia electoral.

Los mandatarios de Brasil, Venezuela, Chile, Argentina y Uruguay, y el presidente del gobierno español, reiteraron su condena ante la ruptura constitucional en Honduras, que desde hace casi tres meses está gobernada por autoridades interinas que sacaron a Zelaya a la fuerza en junio.

Zelaya, sobre cual pesa una orden de arresto en su país por supuestamente violar la Constitución al intentar forzar la relección presidencial, volvió el lunes por sorpresa a Honduras. La sede diplomática ha sido escenario de enfrentamientos entre sus seguidores y fuerzas del orden con un muerto y varios heridos.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al régimen de facto una visita a ese país con carácter de urgencia para examinar las denuncias de violaciones de derechos humanos tras el regreso de Zelaya a Honduras.

La CIDH ha recibido información sobre hechos de violencia y la reinstauración del toque de queda en desmedro de la vigencia de los derechos humanos en Honduras, señaló la misiva.

La carta fue enviada al presidente del Congreso Nacional y al presidente de la Corte Suprema hondureñas, ante la imposibilidad de mandarla a Zelaya.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, el primer líder del mundo en dirigirse a la Asamblea General de la ONU y que esta semana se convirtió en mediador clave en la crisis al albergar a Zelaya, pidió la restitución del presidente hondureño.

La comunidad internacional exige que el señor Zelaya vuelva de inmediato a la presidencia de su país y debe estar alerta para asegurar la inviolabilidad de la misión diplomática de Brasil en la capital de Honduras, dijo Lula, lo que provocó aplausos de la audiencia.

Agregó que se necesita voluntad política internacional para evitar golpes de Estado similares en otros países. Brasil solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir la crisis en Honduras.

Estados Unidos, que preside el Consejo de Seguridad este mes, está dispuesto a trabajar sobre la propuesta de Brasil para que se aborde la crisis en Honduras en el máximo órgano de la ONU, informó hoy el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, describió el retorno de su colega hondureño a su país como valiente. Naciones Unidas debe pronunciarse para que sea instalado Zelaya en el gobierno de nuevo, dijo.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, llamó a la comunidad internacional a consensuar una estrategia para el retorno de la democracia en Honduras.

(Si no) se estaría sentando un severo precedente en una región que durante décadas y durante la vigencia de la Doctrina de Seguridad Nacional sufrió interrupciones democráticas que sesgaron la vida de miles y miles de latinoamericanos, causaron el exilio de otros y provocaron la tragedia social y económica más grave de que se tenga memoria en la región, resaltó la gobernante.

El mandatario de Uruguay, Tabaré Vázquez, se unió al pedido: Sentimos el deber ético y la responsabilidad política de reiterar que rechazamos la ruptura de la institucionalidad en la hermana república de Honduras.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, instó por su parte en conferencia de prensa en la sede de la ONU a lanzar una nueva iniciativa diplomática para ayudar a la resolución de la peor crisis en varios años en América Central.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en su discurso ante la Asamblea General reiteró su llamado a que se acepte de inmediato el Acuerdo de San José.

Por lo pronto, el Grupo de Río se sumó a la ola de condena a la represión en Honduras y exigió a las autoridades de facto que cesen de inmediato el abuso de fuerza contra la población.

Amnistía Internacional denunció abusos policiales en Honduras al afirmar que la situación sólo puede ser descrita como alarmante, según afirmó en un comunicado Susan Lee, directora para las Américas del grupo.

Honduras: la batalla que viene

Ángel Guerra Cabrera.

 

Los gorilas hondureños ha sido colocados en un callejón sin salida por la inesperada llegada a Tegucigalpa del presidente constitucional Manuel Zelaya, quien honrando su palabra ha regresado al país luego de una accidentada travesía desde la frontera en que debió burlar el férreo dispositivo de control del régimen de facto. El momento fue muy bien escogido pues su retorno desplaza cualquier otro asunto de la agenda política nacional y por consiguiente descarrila la farsa electoral con la que los gorilas y sus aliados internacionales pretendían distraer la atención pública e incluso tratar en su momento de presentar sus resultados como el fin del régimen de facto y el regreso al orden constitucional. De la misma manera, al coincidir el regreso de Zelaya con el inicio del periodo anual de sesiones en la Asamblea General de la ONU gana una enorme presencia en el debate, donde ya el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, ha hecho un fuerte llamado al inmediato restablecimiento de Zelaya y advertido que si no existe voluntad política vamos a presenciar otros golpes como el que depuso al presidente de Honduras. En suma, es un contexto muy favorable para cerrar el cerco a los gorilas y reforzar la solidaridad con Honduras.

Zelaya, recibido con todos los atributos de su investidura en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, desde allí inició de inmediato las coordinaciones con las fuerzas populares y al parecer un intento de negociación con sectores del ejército. La brutal represión desatada por el régimen de facto en todo el territorio y, en particular, contra los partidarios de Zelaya aglomerados alrededor de la sede diplomática brasileña, demuestra su desesperación aunque también el peligro de que al saberse perdidos hagan correr la sangre aprovechando la fuerza efímera de las armas que conservan. Pero pase lo que pase la dictadura no podrá sobrevivir mucho tiempo y la razón principal es la heroica, ascendente y masiva lucha del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, unida al aislamiento y desprestigio internacional de los gorilas que se han convertido en un grave problema incluso para el gobierno de Obama y sus promesas incumplidas de edificar una nueva relación con América Latina.

De modo que si fructificara una acción combinada, como parece propiciar Lula, de América Latina, Europa y la Casa Blanca de Obama para acabar con el golpe, podría ahorrar muchos sufrimientos al pueblo de Honduras y sentar un precedente muy positivo de cooperación internacional. Por lo pronto la resistencia, muy estimulada por la presencia de Manuel Zelaya, redobla sus esfuerzos y ha respondido a la represión concentrándose en los barrios para reorganizarse y concebir las nuevas formas de desobediencia y protesta pacífica, algo en lo que ha mostrado en cada coyuntura una creatividad y audacia que sorprende a sus propios líderes.

Éste es, por tanto, el momento propicio para que los mandos medios del ejército y la policía que conserven patriotismo o, cuando menos, sentido institucional se alcen contra el alto mando y pongan fin al régimen gorila, restañando algo de la deteriorada imagen de los cuerpos armados.

Tengamos claro un hecho. La reinstalación de Manuel Zelaya en la presidencia no podría verse más que como una gran victoria del pueblo hondureño. Pero ojo, sobran fuerzas reaccionarias en Estados Unidos y en América Latina –no se diga en Honduras– para tratar de restar sustancia al hecho y borrar la página al día siguiente de que aquel entregara su mandato. Llegado el caso, la resistencia deberá analizar en qué condiciones se daría aquella reinstalación y si va a aceptar la continuación del actual proceso electoral con candidatos golpistas, como son los cuatro actualmente en contienda, o se va a convocar a un nuevo proceso sobre bases más democráticas una vez que Zelaya sea restituido.

En todo caso, tras la eventual reinstalación de Zelaya se inicia una lucha mucho más larga y difícil para la que no se puede contar con el concurso de muchos sectores que se han visto forzados a apoyar, aunque sea retóricamente, la reinstauración del orden constitucional. Es la batalla por lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente, algo que contará con una feroz oposición de la oligarquía hondureña, sus pares centroamericanos y, por supuesto, influyentes sectores en Estados Unidos que también se resistirán a una salida plebeya de esa envergadura.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:58
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