Lunes, 28 de septiembre de 2009

Prohíbe el gobierno de facto las manifestaciones públicas por 45 días

Decreto de golpistas ordena suspender a medios hondureños que atenten contra la paz. Zelaya insta a diputados a no aprobar esa barbaridad y sumarse al diálogo. La resistencia se reúne para planear las acciones de la semana

Hija de Micheletti llega deportada de EU

Arturo Cano

Enviado

Tegucigalpa, 27 de septiembre. El país en calma de Roberto Micheletti se muerde la cola. A los ya habituales toques de queda y las incursiones en barrios populares que han derivado en balaceras, allanamientos ilegales y detenciones inconstitucionales, según organismos de derechos humanos, el gobierno de facto agrega un decreto que lo autoriza a suspender a los medios de comunicación que atenten contra la paz y el orden público y prohíbe las manifestaciones públicas durante 45 días. Todo, en aras de mantener la democracia en Honduras, como machaca a cada rato, en televisión y radio, el gobierno de Micheletti.

El decreto debe ser aprobado aún por el Congreso, aunque un alto funcionario del gobierno dijo a una agencia informativa que ya está vigente. En todo caso, se trata de legalizar acciones que el gobierno de facto ya realiza desde hace tres meses: cada vez que quiere saca del aire a los medios incómodos y cada vez que quiere disuelve las manifestaciones no autorizadas.

En todo caso, además, en el Congreso el golpismo es mayoría absoluta.

El decreto, ya publicado en la Gaceta Oficial establece la suspensión de medios de comunicación que atenten contra la paz y el orden público, y de manifestaciones habladas o televisadas que vayan contra la dignidad humana de los funcionarios públicos o las decisiones gubernamentales.

Van contra Radio Globo y Cholusat Sur

Tiene, naturalmente, dedicatoria. Va contra Radio Globo y la televisora Cholusat Sur, los únicos medios que no sólo dan voz a la resistencia, sino que son parte de ésta (muchas veces, incluso, tiran línea o dan cabida a rumores). Desde su llegada al país, Zelaya ha hablado recurrentemente con ambos medios.

El decreto de marras establece que las concentraciones públicas deben contar con permiso de las autoridades y da facultades a las fuerzas del orden para disolver cualquier manifestación no autorizada. Igualmente, permite la detención de personas sin orden escrita.

Desde la embajada de Brasil, el presidente José Manuel Zelaya llama a los diputados a no dejar pasar esa barbaridad de decreto y a sumarse al diálogo propuesto por él desde su retorno hace una semana. Quizá sea la última vez que lo haga a través de Radio Globo.

Según el gobierno de facto, las restricciones a la libertad de expresión, de asociación y tránsito fueron acordadas en Consejo de Ministros realizado el pasado martes 22, justo unas horas antes del violento desalojo de los zelayistas que permanecían en las inmediaciones de la embajada de Brasil.

Ahora está peor la cosa

Tras desear que todos hayan ido a sus templos a orar, el canciller del gobierno de facto, Carlos López Contreras, repite este domingo que en diez días, de no definir el estatus de Zelaya, la embajada de Brasil pasará a ser una oficina privada, lo que no quiere decir de ninguna manera que, por cortesía y por la relación de civilidad que tiene el gobierno de Honduras, vaya a meterse en ella. La respuesta del presidente Luiz Inacio Lula da Silva no es nada cortés: Brasil no tolerará un ultimátum de un gobierno golpista.

Las pulsadas de los golpistas con el gigante brasileño no parecen causar ningún efecto en la resistencia que se reúne, como es habitual, a planear las acciones de la semana.

Esta vez no es igual. Zelaya ha llamado a sus seguidores a concentrarse en la capital del país, pero no se ve de dónde va a salir la reata que aguante el último jalón, o el gas para la ofensiva final que quiere el presidente refugiado en la embajada.

¿Brasil? Eso queda muy lejos. Bertha Cáceres, líder del Consejo de Organizaciones Indígenas, es de las que piden no confiar en resoluciones de la ONU o de la OEA. Nosotros vamos a forjar nuestro propio destino como pueblo, dice, a tres pasos del féretro con el cuerpo de Wendy Elizabeth Ávila, de 24 años, recién casada.

Todos los días, desde el 28 de junio, hemos recibido los gases lacrimógenos, pero ella era especial, porque padecía asma, dice su viudo, Edwin Espinal.

Wendy no sobrevivió a la crisis asmática que le vino luego de los gases frente a la embajada de Brasil. Tenía un ideal, convicciones, quería llegar al final de esta lucha, dice su viudo.

Sobre el templete del auditorio sindical, el sacerdote Fausto Milla, un anciano entrón, combina rezos con arengas.

Una mala noticia para los golpistas: ¡acaba de llegar, deportada de Estados Unidos, una hija de Roberto Micheletti!

La emisora Radio Globo informa poco más tarde que al aeropuerto de Toncontín llegó Bianca Micheletti, acompañada de Carmen Martínez y Gloria Alvarenga, también ex funcionarias de la embajada de Honduras en Washington.

La feliz ovación dura muy poco. Las caras largas del Frente Nacional de Resistencia desaparecen apenas unos instantes. Todavía no se conoce el decreto que autoriza a soldados y policías a dispersar manifestaciones, a detener sin orden, a sacar del aire radio y televisión, y ya los zelayistas se auguran malos días. Ahora está peor la cosa, los golpistas están muy crecidos, dice una maestra de artes plásticas que no ha parado en tres meses.

Los periodistas van del velorio al aeropuerto de Toncontín, donde las vallas de militares no dejan pasar a nadie, para ver a los funcionarios de la OEA que serán expulsados en unas horas.

El candidato a la presidencia por el Partido Nacional, Porfirio Lobo, dirá poco después que la deportación de los funcionarios fue mala idea. Esto no puede seguir; por Dios, que se sienten a dialogar, dice, en referencia a Zelaya y Micheletti, el hombre a quien muchos dan por ganador de la elección del 29 de noviembre. Eso, si hay elecciones. Eso, si Micheletti no decide emitir otro decreto y quedarse en la presidencia que siempre soñó. Aunque quizá nunca se imaginó que sería un presidente sin visa y con hija deportada de Estados Unidos, ese país que tanto admiran las elites hondureñas.

El presidente Zelaya y la valentía de una acción

Amy Goodman

Manuel Zelaya, el presidente democráticamente electo de Honduras, está de regreso en su país tras haber sido derrocado por un golpe militar el 28 de junio. Apareció allí de forma inesperada el lunes por la mañana, anunciando su presencia en la capital, Tegucigalpa, desde la embajada de Brasil, donde se refugió. Los hondureños comenzaron de inmediato a dirigirse a la embajada a mostrar su apoyo.

La valiente acción de Zelaya se produce en una semana muy importante, en la que los líderes mundiales se encontraron en Nueva York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas, a la que siguió la reunión de presidentes y ministros de economía del G-20 en Pittsburgh. El gobierno de Obama podría verse obligado, finalmente, a sumarse a la opinión mundial de oponerse decisivamente al golpe.

Aún no queda claro cómo Zelaya ingresó a Honduras: tuve que recorrer durante 15 horas, unas veces caminando, otras veces marchando, en diferentes lugares, a medianoche, porque quería celebrar el cumpleaños de la patria con el pueblo hondureño, dijo a la prensa el pasado lunes. Una fuente de la embajada de Brasil explicó que es probable que se haya ocultado en el baúl de un auto, atravesando hasta 20 puestos de control en forma exitosa.

Cerca de la madrugada del martes, los seguidores que desobedecieron el toque de queda impuesto por el gobierno y que se encontraban frente a la embajada brasileña fueron dispersados con gases lacrimógenos y cañones lanza agua. Se cortarón la electricidad, las líneas telefónicas y el agua de la embajada, y las fuerzas armadas hondureñas pusieron un camión con altoparlantes allí, con el himno nacional hondureño a todo volumen.

El lunes, la Organización de Estados Americanos (OEA) reiteró su reclamo por la firma inmediata del acuerdo de San José, negociado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, que reclama el regreso de Zelaya como presidente, con miembros del régimen golpista dentro del gobierno y amnistía para todos los que participaron en el golpe. Zelaya estuvo de acuerdo con los términos propuestos, pero el presidente del régimen golpista, Roberto Micheletti, los rechazó.

Luego del golpe del 28 de junio, la OEA suspendió a Honduras del sistema de derechos y solicitó la restitución inmediata de Zelaya. El 30 de junio, la Asamblea General de la ONU emitió un pedido unánime para el restablecimiento inmediato e incondicional de Zelaya en el poder. De modo similar, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), en su cumbre en Quito, Ecuador, denunció el golpe.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA viajó a Honduras a fines de agosto e informó que las manifestaciones en favor de Zelaya fueron interrumpidas por las fuerzas de seguridad pública, tanto la policía como las fuerzas armadas, provocando muertes, casos de tortura y maltrato, cientos de heridos y miles de detenciones arbitrarias.

El 29 de junio, Barack Obama dijo: El presidente Zelaya fue electo democráticamente. Aún no había cumplido su mandato. Creemos que el golpe no fue legal y que continúa siendo el presidente de Honduras: el presidente electo democráticamente allí. Pero las subsiguientes acciones –o la inacción– de Obama y de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, enviaron señales confusas. Mientras Obama utilizó en un principio la palabra golpe, los pronunciamientos oficiales sobre el tema evitaron el término, que, de ser utilizado, provocaría la suspensión obligatoria de la ayuda extranjera. En cambio, el gobierno de Obama desplegó una estrategia de castigo selectivo al régimen golpista, rescindiendo las visas a Micheletti y a otras figuras clave del golpe, y deteniendo el envío de la suma relativamente simbólica de 30 millones de dólares en ayuda.

Clinton afirmó el lunes tras reunirse con Óscar Arias: “Es imperativo que comience el diálogo, que haya un canal de comunicación entre el presidente Zelaya y el régimen de facto en Honduras. Y también es imperativo que su regreso no provoque ningún conflicto ni violencia, sino que todos actúen en forma pacífica para tratar de hallar los puntos en común”.

Es probable que Naciones Unidas tome medidas de apoyo a Zelaya, quien dijo el martes desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa lo que espera de Estados Unidos: Que haga respetar la Carta Democrática de la OEA. Que se convoque de manera urgente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que se preparen para actuar con todas las actividades comerciales y económicas para hacer que esta dictadura entienda el mensaje.

Barack Obama presidió la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, siendo ésta la primera vez que un presidente de Estados Unidos dirigió una sesión. En Pittsburgh, el G-20 evaluó la crisis financiera mundial y fue el apoyo de Brasil a Zelaya un factor clave. Brasil, uno de los miembros del G-20, es la mayor economía de América del Sur y un aliado y socio comercial clave de Estados Unidos.

Con los gases lacrimógenos flotando en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y un posible ataque armado contra la embajada por parte del régimen golpista para arrestar a Zelaya, Obama y Clinton finalmente podrían verse obligados a ayudar al pueblo hondureño a revertir el golpe.

Honduras, rebelión del pueblo a la vista; Colombia y sus bases militares en la lista

Pedro Echeverría V.

1. Escribe mi amigo Carlos Maldonado: “Lo que está pasando en nuestro país NO es producto de una pugna entre dos presidentes, como lo ha querido hacer ver la prensa espuria propiedad de los oligarcas. Esa prensa que teje un mismo hilo de desinformación de norte a sur; que no respeta la inteligencia de los pueblos creyéndolos imbéciles. Es una pugna entre los que tienen a su disposición todos los bienes, desde los de producción hasta los de deleite, contra los que no tienen nada más que sus manos, su cuerpo, su mente para venderlas a aquellos a un precio que les permita mantener su miserable condición de necesidad. Cadena invisible con la que mantienen a los trabajadores atados a su disposición y antojo. La hora ha llegado para dar el paso más trascendente en pos de su liberación. De traspasar la línea entre una vida esclavizada y otra nueva”.

2. La rebelión del pueblo hondureño sacude a los pueblos de América. En un momento pensamos algunos –erróneamente- que el presidente Zelaya había sido derrotado por los golpistas aliados al gobierno de Obama. Pero Zelaya y su pueblo hicieron a un lado los acuerdos y negociaciones tramposas y en este momento están plantados frente al poder represivo y asesino demostrando que están dispuestos a jugárselas para reconquistar el gobierno. Los “toques de queda”, suspensiones de garantías o la caza de líderes rebeldes, no funcionaron frente a la dignidad de un pueblo –de los hondureños- que está poniendo el ejemplo en América. Es una gran batalla contra los golpes de Estado; pero no es menor la que los Colombianos y demás pueblos de América tienen que dar contra las bases militares yanquis autorizadas por el gobierno fascista de Álvaro Uribe.

3. ¡Qué maravilloso comportamiento de ese pueblo que durante más de dos meses no ha dejado de salir a la calles para protestar contra un gobierno militar asesino! También es justo reconocer que, a pesar de los orígenes políticos y familiares de Zelaya su conducta gallarda y consecuente ha sido ejemplar. Obvio, habría que observar su política después de recuperar la presidencia. Pero también habría que saber si ese gran pueblo, después de arriesgar sus vidas frente a los militares golpistas, le alcanza su conciencia y combatividad para impedir que sea frenado el proceso revolucionario. Lo mínimo que debe hacer Zelaya, aunque las derechas griten, es prolongar su mandato por lo menos seis meses y retrasar las elecciones. Y, aunque los golpistas estén muy desprestigiados frente al pueblo, se les debe poner un castigo por los males y asesinatos provocados.

4. Si Zelaya o su sucesor hacen causa común con Chávez, Morales, Correa y los demás gobiernos progresistas de América, los pueblos habrán obtenido un magnífico triunfo. Aunque no sean avances socialistas o de izquierda radical, estas batallas en las calles, en las que participan las masas, están en el camino para adquirir conciencia de clase y el pueblo hondureño, con su comportamiento, se ha colocado en la vanguardia. ¿Cómo fue posible? Honduras había sufrido, en años anteriores, algunos levantamientos militares y golpes de Estado, pero el pueblo no se había levantado antes como en los últimos meses lo ha hecho. Más aún muchos pensábamos que después de golpe la recuperación de la Presidencia sería por el repudio internacional. Ahora uno puede darse cuenta que éste ha sido importante, pero es mucho más la gran combatividad demostrada por el pueblo.

5. El pueblo colombiano debería seguir el ejemplo de los hondureños. Pero además, luchar contra las bases militares establecidas en Colombia -por ser una amenaza yanqui para América Latina y para los mismos colombianos- es una obligación internacional. ¿Qué clase de democracia podría haber en una Colombia ocupada por fuerzas militares del país y extranjeras, o en el resto de los países de América intimidados por aviones y misiles apuntando permanentemente contra los países más rebeldes y luchadores? Esas bases militares demuestran que el yanqui Obama –aunque aparezca como un demócrata- es en realidad un presidente al servicio de los grandes productores y traficantes de armas de los EEUU. Mientras esas bases militares sigan en Colombia seguiremos sosteniendo que Obama y Uribe son el verdadero peligro para la paz en América Latina.

6. Hoy observaba en noticias de TV que Obama presidía una reunión de representantes de 15 países de la ONU y en ella se votó unánimemente contra la proliferación de armas nucleares. Todos aplaudieron pero, ¿por qué no se votó para la desaparición de esas armas y sólo se votó contra la proliferación? La respuesta: porque países como EEUU, Inglaterra, Francia, Israel las poseen en grandes potencias y cantidades y con ellas chantajean al mundo para lograr más poder económico y político. Es sin duda una medida contra países que caminan por ese rumbo, tales como Irán (y Rusia que lo apoya); contra la India y el mismo Brasil que buscan obtener más fuerza y presencia en el mundo. ¿Qué pasaría si se aprobara un desarme general y completo? Los primeros países en oponerse y protestar serían los países mejor armados.

7. Los pueblos de América llevan más de 500 años luchando por su liberación. En ese largo período se han topado con el colonialismo español y los imperios inglés, francés y yanqui que los han sometido. Los sistemas esclavista, feudal y capitalista mantuvieron a los pueblos en las peores condiciones de miseria y opresión mediante golpes de Estado y ocupaciones militares, así como haciendo uso de gobiernos dictatoriales y tiránicos. Pero los pueblos siguen batallando por su vida en pleno siglo XXI y los hondureños, venezolanos, bolivianos, ecuatorianos son hoy la vanguardia de Latinoamérica. Manuel Zelaya puede convertirse en la chispa o el motor que ponga en movimiento a los pueblos de Centroamérica. Ante este despertar el presidente de los EEUU tendrá que revisar su progre de proliferación de bases militares en Colombia y el mundo.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:53
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