Domingo, 04 de octubre de 2009

Probada, la colusión de militares y líderes priístas en matanza del 68.

Corona del Rosal, entre quienes pagaron a francotiradores que dispararon al Ejército en Tlatelolco

Según documento recién obtenido en el AGN, el grupo De la Lux surgió en 1960; también atacó en 1971

Desde 1960, el entonces dirigente de la priísta Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Alfonso Corona del Rosal, y Alfonso Martínez Domínguez, con apoyo de los militares –que luego se convertirían en generales– Manuel Díaz Escobar y Humberto Bermúdez Dávila crearon el grupo de choque que inicialmente se conoció como De la Lux, cuyos integrantes actuarían como francotiradores el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, afirma la historiadora María de Los Ángeles Magdaleno Cárdenas.

 

Para el 10 de junio de 1971, ese mismo grupo, entonces ya identificado como Halcones, participó en la represión contra maestros y estudiantes en la ciudad de México.

Con base en documentos obtenidos apenas el pasado viernes en el Archivo General de la Nación (AGN), la historiadora señala que para 1969, Corona del Rosal controlaba la zona de la Cuchilla del Tesoro, donde habitaban al menos 500 miembros de De la Lux, integrado por luchadores, boxeadores y locatarios de La Merced. “Los mismos que en 1971 entrenaban allí como halcones.

“Corona del Rosal mantuvo el comportamiento mostrado desde que fungió como líder del PRI en los años 50; constituyó lo que se conocería como la policía priísta, un cuerpo que vigilaba y espiaba a los militantes destacados y los dirigentes rivales.

“En su natal Hidalgo, desde 1952 creó un servicio de información para conocer las fallas del entonces gobernador Quintín Rueda Villagrán, a quien sucedió en el cargo. Para 1953, siendo gerente del Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada, comenzó a reclutar agentes a los que meses después comandaría desde la policía que operó dentro de las oficinas del PRI, partido que en 1956 lo postuló para ocupar el cargo de Ejecutivo local.

Financiaba a francotiradores

“El general, quien en 1968 se desempeñó como jefe del entonces Departamento del Distrito Federal, y uno de los aspirantes a suceder a Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia en 1970, financiaba a los francotiradores que dispararon contra el Ejército en la Plaza de las Tres Culturas, lo que desencadenó la matanza de estudiantes. Los documentos encontrados en el AGN demuestran la complicidad que tuvieron en el financiamiento de ese grupo personajes como Martínez Domínguez, ya que supo que desde la CNOP se pagaba a un grupo que se dice estaba conformado por 20 mil personas.

 

“La organización De la Lux surgió desde 1960, como señala un documento de la Secretaría de Gobernación clasificado como confidencial, el cual fue elaborado el 5 de julio de 1969. Otros oficios obtenidos también en el AGN refieren que el 4 de febrero de 1960, El Zorro Plateado, Manuel Díaz Escobar, jefe operativo de De la Lux, los francotiradores del 2 de octubre y los halcones en 1971, adquirió 40 pistolas y 25 revólveres Ruby Extra, calibres 22 al 38, según las relaciones de las armas importadas con permisos del Departamento de la Industria Militar, y certificados expedidos por el consulado general de México en Nueva York”, explicó Magdaleno Cárdenas, quien en su momento fue encargada del área documental de la ex fiscalía para movimientos políticos del pasado.

Señala que los documentos encontrados establecen “que en la conformación y actividad del grupo que de manera sistemática reprimió los movimientos sociales de 1960 a 1971, principalmente en la capital mexicana, estuvieron involucrados Alfonso Corona del Rosal, Alfonso Martínez Domínguez, Manuel Díaz Escobar, Humberto Bermúdez Dávila (jefe del Estado Mayor Presidencial, EMP, durante el gobierno de José López Portillo); Eliud Ángel Casiano Bello (general brigadier y subjefe administrativo del EMP en 1984, Luis Gutiérrez Oropeza (jefe del EMP durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y quien otorgaba las licencias para que Díaz Escobar se desempeñara como secretario general de la CNOP –oficialmente desde 1961– y quien también daba autorización para que Bermúdez Dávila fuera secretario particular de Corona del Rosal)”.

El documento confidencial de julio de 1969 señala: “estaba un grupo de 14 personas platicando que pertenecen al grupo De la Lux que sostiene el señor Lic. Alfonso Corona del Rosal, y que agrupa aproximadamente a 20 mil gentes, de las cuales 5 mil tienen un sueldo de 70 pesos diarios trabajando en la campaña política (...) a favor de Corona del Rosal; este grupo viene actuando desde hace 9 años, y su última actuación fue en la campaña del señor Lic. Díaz Ordaz; en el grupo De la Lux se encuentran adheridos y controlados por el licenciado Alfonso Carrillo, empleado de mucha confianza de Corona del Rosal, locatarios de La Merced principalmente, así como de la Unión libre de Boxeadores, luchadores y gimnastas, tranviarios, empleados subalternos del Depto. del DF; en las pasadas orgías (sic) estudiantiles, este grupo se dedicó a contraatacar a los estudiantes de leyes y otras escuelas, y para identificarse entre ellos usaban un guante blanco en la mano derecha”.

Se debe recordar que en 1968 (un año antes de que escribiera el oficio de referencia) en México se gestó un movimiento estudiantil, y que el 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, hubo una matanza generada por francotiradores que dispararon a los soldados allí apostados; se identificaban igual que el Batallón Olimpia y un grupo de empleados de la Secretaría de Gobernación: con un guante blanco en la mano derecha.

Ex soldados narran su experiencia sobre el 2 de octubre

Alfredo Valadez, corresponsal

 

Zacatecas, Zac., 3 de octubre. Cinco ex militares que pertenecieron al batallón de fusileros paracaidistas plasmaron en el libro Testimonios del 68 su experiencia sobre los sucesos del 2 de octubre, donde describen fragmentos de aquel pasaje histórico y cuestionan el papel de las fuerzas armadas contra los estudiantes y la población en general.

La edición –de sólo mil ejemplares–, en tinta café y bajo el sello de la editorial Tres Torres, se hizo con aportaciones de los municipios Villa de Cos, Vetagrande y Morelos, gobernados por el Partido del Trabajo, además de la Universidad Autónoma de Zacatecas y una empresa refaccionaria.

En 89 páginas narran momentos de cuando entraron a la Plaza de las Tres Culturas a bayoneta calada para desalojar a los estudiantes, hechos de los que ahora se dicen arrepentidos.

En la introducción, Salvador Pintor Rodríguez, Gustavo Román, Tomás Acuña Martínez, Rigoberto Domínguez y Víctor M. describen cómo, a principios de 1968, la Fuerza Aérea Mexicana reclutó a 150 adolescentes que realizaban su servicio militar en el estado, quienes tenían ideales patrióticos y sueños personales; se les mostró un mundo donde el Ejército era la mejor opción.

Sin embargo –señalan–, la vida militar les mostró la realidad empapada de abuso de poder y violencia. Al final comprobaron que la autoridad manipula la justicia y abusa de los ciudadanos.

Gustavo Román describe: mi primera participación fue disolver una manifestación en la Normal de Maestros (...) el cuerpo de granaderos no pudo (...) por ello se requirió la acción de los paracaidistas. Recuerda que intervino en tomar el Casco de Santo Tomás, donde “la resistencia de los estudiantes fue mayor e incluso se llegó a los golpes y los forcejeos. “El comandante nos dijo que esos jóvenes eran líderes cubanos comunistas que querían boicotear las Olimpiadas (&hellipGui?o a partir de ese momento se empezó a manejar el código Alerta Roja, el cual significaba que deberíamos estar listos las 24 horas para entrar en combate”.

Pintor Rodríguez reflexiona sobre posteriores sucesos, como el halconazo de 1971 y matanzas recientes, como las de Aguas Blancas y El Charco, en Guerrero, y Acteal, Chiapas. Yo me pregunto: ¿para qué sirve el Ejército?

Sobre Tlatelolco, Rigoberto Domínguez destaca que al finalizar el tiroteo recibieron la orden de subir a la parte superior del edificio Durango para desalojar a quienes desde ahí habían disparado y habían causado bajas a militares y policías, además de estudiantes y civiles. Empezaron a bajar a muchos detenidos, que no tenían nada de estudiantes: eran personas como de 28 a 40 años y con armas que al ver las nuestras daban risa.

 

“Pago los camiones, pero devuélvanme a mi madre”
Iván Castellanos / Tiempo

[09:12] Y la señora María Isabel Pacheco García se armó de valor y alzó la voz para agradecer a los se habían solidarizado con la familia por la muerte de la anciana, Margarita Guadalupe García Valencia, atropellada el martes por un cafre de la línea “Urbanos de Oaxaca”.
Y en medio de ese silencio sepulcral, cuando ya la tierra había caído sobre el féretro sencillo que guardan los restos de su señora madre, dijo en un mar de lágrimas:

“Voy a mandar un mensaje a los concesionarios de la Choferes del Sur y a las autoridades: si quieren que les pague sus carros, se los voy a pagar; a cambio quiero la libertad de los muchachos y, a mi madre viva, porque si ellos no perdieron nada -los concesionarios-, yo sí, perdí mucho. Y quiero que se haga justicia, no por mi madre, sino también por muchas personas que están en la misma condición”, dijo Pacheco García.
Luego, lanzó esta advertencia: “De ser necesario llegaré a donde tenga que llegar; si es posible, hasta el presidente Felipe Calderón; pero lo haré”, sostuvo.
El cortejo para despedir el cadáver de la anciana partió de lo que fue su domicilio ubicado en la Calle del Pípila 108 de la colonia Hidalgo, de San Martín Mexicapan, con rumbo al templo de esa agencia. Bajo un sol candente, llegó finalmente a su última morada, en el panteón del mismo nombre.





Silencio, lágrimas, flores, y fuegos artificiales, enmarcaron una tarde de dolor y de tristeza, mientras que el esposo de la víctima, Alejandrino Pacheco López, observaba el cielo con los ojos humedecidos.
La despedida de García Valencia inició a las 15:00 horas, cuando familiares, amigos y vecinos acompañaron el féretro a la iglesia de San Martín, en donde se llevó a cabo un oficio religioso, en donde los deudos pidieron a Dios por el eterno descanso de Margarita.
El sacerdote bendijo el ataúd rodeado de flores, así como a los asistentes, mientras que las oraciones hacían una convocatoria a la resignación, el perdón, y el continuar con la vida.
Al culminar, fuegos artificiales indicaron el camino que recorrería el cortejo hasta el panteón de esta agencia municipal. Todos en silencio, caminando bajo los inclementes rayos del sol.
Al llegar a la cripta, el rezador comenzó a invocar a los santos para pedir por el descanso de Margarita García, lo que fue secundado por quienes se habían dado cita en este lugar.
En punto de las 16:00 horas, el ataúd comenzó a colocarse dentro de la fosa, y al mismo tiempo, se comenzó a escuchar el llanto de los deudos, niños, mujeres, hombres; ya fueran hijos, nietos, sobrinos o vecinos.
El sonido de la tierra sobre féretro hizo más sensible el momento, y ramos de flores blancas también fueron lanzadas dentro del sepulcro, mientras la tierra poco a poco cubría el sarcófago.
Al culminar, ramos de flores, coronas, pétalos, una cruz y algunas veladoras adornaban el sepulcro. Entonces la señora María Isabel Pacheco García pidió la palabra y la libertad de los detenidos, acusados del secuestro e incendio de las dos unidades del transporte urbano. Dijo también que ella y su familia, seguirán en su lucha, por exigir justicia.

Protegen a Ministerio Público que me atacó: Edenia Gómez
Sayra Cruz

[09:24] Con rostro inocente, pero con consigna enérgica, la mixteca Edenia Martina Gómez Reyes, exigió la destitución de la fiscal Iliana Martínez Barrojas, quien protege al Ministerio Público que participó en el secuestro y abuso sexual en contra de la joven en Tlaxiaco.
De tez morena que refleja el rostro de la región, acompañada de su madre, Irma Reyes Aguilar, narró la “tragedia” que vivió el 13 de septiembre en esa ciudad, cuando tres hombre a bordo de un vehículo la retuvieron con el objetivo de “enfriarla”.
“Iba caminando cuando me jalaron y subieron al camión, sólo vi que era negro”, dice la joven de 20 años, pero que en apariencia refleja menos edad.
De vestimenta humilde, narró que fue privada de su libertad a las 9 de la mañana, cuando se dirigía a su centro de trabajo y dice: Me subieron al carro y ahí me manosearon en mis partes íntimas y condujeron hacia San Nicolás, ahí cerca del campo Luis Vega, me pude escapar y corrí con destino al cerro. Ellos me siguieron y me amarraron en el paraje el Barranco, narró.
Ahí, de acuerdo con la afectada, quien fungió como Ministerio Público de Tlaxiaco, Luis Miguel Urbina Clavo la amagó con un arma, con intención de disparar, abundó.
Como pudo, dijo, que en un descuido de Luis Miguel tomó su teléfono celular y se comunicó con sus familiares quienes ya habían reportado la desaparición a la Policía Municipal, esto siete horas después de la retención.
“Se distrajeron porque fueron a ver a otra chica que venía en el vehículo quien al parecer estaba inconsciente. Lo único que dijeron es que no vaya no a estar fría como la otra”.
Cuando los elementos de la policía subió al lugar el MP iba bajando por ello es el principal sospechoso por el hecho, y quien fue identificado por Martina como quien la amagó con el arma de fuego.
Ahora el ex funcionario está recluido en el penal de Huajuapan por el delito de abuso sexual agravado y a quien la fiscal de Tlaxiaco, Iliana Martínez Barrojas pretende proteger.
Por este hecho se inició el legajo de investigación 510/TX/2009.
Por eso pidió que el procurador destituya a la fiscal ya que la joven se encuentra indefensa sin recibir atención psicológica ni médica, luego de que el supuesto responsable fue sujeto a prisión preventiva por cuatro meses.

 


Publicado por solaripa69 @ 11:25
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