Domingo, 11 de octubre de 2009

Fuerza e ilegalidad.

 Editorial La Jornada.

 Mal andan las cosas en Los Pinos para que hayan decidido, al más viejo estilo priísta, escenificar un bochornoso sabadazo, asaltando con miles de agentes de la Policía Federal las principales estaciones y subestaciones de Luz y Fuerza del Centro. Con esa medida, el Ejecutivo federal da una muestra cabal de su talante dialogador y asume íntegramente la actitud ilegal y golpeadora del secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón.

Más de una hora después del asalto, la Secretaría de Gobernación anunció la liquidación de Luz y Fuerza del Centro. Así de sencillo.

Más allá de lo que pueda suceder en las próximas horas con el servicio que da Luz y Fuerza del Centro –los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) fueron desalojados de sus puestos de operación–, el asalto de los federales que comanda el hombre fuerte del país, Genaro García Luna, culmina una semana de avalancha mediática que buscaba, precisamente, legitimar un acto ilegal a todas luces.

Se trataba de hacer ver ante la ciudadanía que los trabajadores del SME son una bola de corruptos y privilegiados que someten a la población a un mal servicio y a unos cobros desorbitados. Ciertamente el servicio no es lo bueno que debiera, pero eso obedece fundamentalmente a cuestiones que pasan por la decisión oficial de empobrecer Luz y Fuerza por la vía de dejar en ceros las inversiones. También es verdad que los recibos están, en la mayoría de los casos, fuera de la razón, pero ello no se debe a los electricistas, sino a quienes dirigen la paraestatal.

A la tarea se dedicaron con entusiasmo sin límites leedores de noticias, columnistas y, en general, casi todos los llamados líderes de opinión de prensa, radio-televisión y escrita, personas que en situaciones como ésta asumen una línea informativa sospechosamente coincidente.

Servida la mesa, Felipe Calderón decidió ampliar su guerra al narco abriendo un nuevo frente: los sindicatos rijosos, los que no se pliegan a las necesidades de Los Pinos serán sometidos por las heroicas tropas del general sin estrellas, García Luna.

El mensaje es claro: para los sindicatos cuyos líderes son ejemplo de corrupción sin límites, pero pactan lo mismo con el PRI que con el PAN, la mano tendida y generosa. Para las Gordillo y los Romero Deschamps, reconocimientos a granel por sus servicios a la patria: para los demás, plomo y cárcel.

El jueves pasado, en el contexto de una pacífica y multitudinaria manifestación en defensa de Luz y Fuerza y del SME, los líderes del sindicato fueron recibidos en Los Pinos por Luis Felipe Bravo Mena, secretario particular de Calderón. Se abrió ahí un compás de espera mutuamente acordado. Todo resultó ser una gran mentira: la decisión ya estaba tomada antes de que los dirigentes del SME entraran en Los Pinos.

Este sabadazo, que coincide además con el jolgorio popular por el pase del Tri al Mundial de Sudáfrica, despeja cualquier duda sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el Ejecutivo con quienes enfrentan sus políticas. Si no es por la buenas, será por las malas. Tal es el mensaje que a partir de hoy locutores y plumíferos del oficialismo machacarán en sus espacios.

Este sábado 10 de octubre pasará a la historia como el día en el que un gobierno de derecha encabezado por Acción Nacional se brincó la autonomía sindical y, de ese modo, dijo al país entero que quien no comulga con sus ideas será combatido con la fuerza de su estado.

 

El gobierno asalta instalaciones de LFC; ordena su extinción.

 

La paraestatal es onerosa e ineficiente, argumenta al decretar la desaparición

Es una provocación, una acción desesperada e inconstitucional, afirma el SME

Advierte que defenderá su fuente de trabajo; se deslinda de fallas en el servicio

En la embestida al sindicato están quienes quieren privatizar el sector: AMLO.

 

Fabiola Martínez, Gustavo Castillo y Agustín Salgado

 

Casi a la medianoche –una hora después de que militares y policías federales ocuparon las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LFC)–, el gobierno publicó en una edición extraordinaria del Diario Oficial de la Federación un decreto firmado por el presidente Felipe Calderón en el que se determina la extinción de ese organismo descentralizado.

El argumento nodal para la liquidación es que, por su comprobada ineficiencia operativa y financiera, representa un costo tan elevado que ya no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público. En el decreto no se determina qué instancia asumirá las funciones de LFC y dispone expresamente que se respetarán los derechos laborales de los trabajadores, por lo que las indemnizaciones correspondientes se cubrirán tomando en consideración lo dispuesto en la Ley Federal del Trabajo y en el contrato colectivo. Agrega que se garantizará el pago de las jubilaciones.

Señala también que la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público confiere al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes la atribución de liquidar a los organismos descentralizados de la administración pública, por lo que esa instancia nombrará depositarios, liquidadores, interventores o administradores para el cumplimiento del proceso.

La compañía conservará su personalidad jurídica única y exclusivamente para realizar dicho proceso.

Desde hace semanas comenzó a correr la especie de que LFC sería liquidada. La dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) alertó sobre esa posibilidad cuando desde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social comenzó a filtrarse información acerca de que se negaría la toma de nota al comité que encabeza Martín Esparza, lo cual ocurrió el pasado lunes, a pesar de que el litigio no se ha resuelto en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.

Los trabajadores afirmaron que atrás de la negativa y de los señalamientos que descalificaban su proceso electoral –realizado del 16 al 26 de junio pasados– estaba la intención de acabar con la empresa y con el sindicato, que agrupa a más de 41 mil activos y 25 mil jubilados.

Finalmente, la decisión dada a conocer anoche tomó casi por sorpresa a dirigentes y trabajadores del SME, quienes habían señalado que esperarían el lunes la respuesta de Los Pinos, donde el jueves pasado, luego de una multitudinaria marcha en protesta por la negativa a la toma de nota, el secretario particular de Calderón, Luis Felipe Bravo Mena, recibió a Martín Esparza y otros miembros del comité y escuchó sus demandas.

En el decreto dado a conocer por la Secretaría de Gobernación, se enumeran en tres incisos las razones para el cierre: primero, se estima que el porcentaje de pérdidas totales de energía de LFC es excesivo y superior casi tres veces al de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y dice que casi ninguna empresa del mundo reporta esas pérdidas. A junio de 2009, LFC perdió 30.6 por ciento de energía, mientras la CFE perdió 10.9.

Segundo, asegura que en 2008, LFC perdió 32.5 por ciento de la energía que compra y genera para vender. El valor estimado de esas pérdidas totales ascendió a casi 25 mil millones de pesos, lo que representa 52 por ciento de ventas del organismo, y en tercero añade que, en el mejor de los casos, los costos unitarios de las obras que ejecuta LFC son 176 por ciento superiores respecto de los costos de la CFE.

Se insiste en que sus resultados son notablemente inferiores respecto de empresas u organismos que prestan el mismo servicio a escala internacional, incluso a los que ha reportado la CFE. Señala que el pasado 28 de septiembre la Secretaría de Energía propuso la desincorporación por extinción de LFC y que el lunes 5 la Comisión Intersecretarial de Gasto Público, Financiamiento y Desincorporación emitió un dictamen favorable a dicha propuesta.

El decreto tiene siete artículos y tres transitorios, en los que el Presidente dispone que para el proceso de liquidación el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes por sí o por conducto de terceros intervendrá de inmediato para tomar el control y disponer de todo tipo de bienes, derechos, activos, juicios, obligaciones, pasivos, contratos, convenios y recursos, así como para acreditar la extinción de los órganos de dirección, unidades administrativas y demás instancias de funcionamiento.

Anuncia SME marcha de protesta; quieren privatizar la energía eléctrica, acusa.

ROSALíA VERGARA

MEXICO, D.F., 11 de octubre (apro).- La dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) anunció esta madrugada que hoy a las 11 horas partirá del Monumento a la Revolución su primer marcha en rechazo a la liquidación de Luz y Fuerza del Centro.

Fernando Amezcua, secretario del Exterior del SME, anticipó: "Nos espera una batalla muy larga, pero les puedo asegurar que no nos van a quitar la empresa".

De acuerdo con Amezcua con este decreto lo que el gobierno de Felipe Calderón busca es privatizar la energía eléctrica y entregarla a trasnacionales junto con la red de fibra óptica.

A las 2 horas de este domingo se encontraba reunida la cúpula del SME para definir el plan de acciones a seguir ante la decisión gubernamental.

Cientos de trabajadores permanecían afuera de las instalaciones del sindicato bajo la vigilancia de decenas de elementos de la policía federal.

Calderón y el SME: La guerra por la fibra óptica.

ROSALíA VERGARA

El gobierno del presidente Felipe Calderón, por medio de su secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, pretende acabar con Luz y Fuerza del Centro para privatizarla y apropiarse de una red de más de mil kilómetros de fibra óptica, infraestructura que utilizaría para realizar negocios multimillonarios con los colosos de las telecomunicaciones. Este es, asegura a Proceso el dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, el trasfondo del conflicto, en apariencia laboral-sindical, que ha llevado al gobierno calderonista a intentar destruir a esa organización.

Detrás del embate del gobierno de Felipe Calderón contra el grupo sindical representado por Martín Esparza Flores –a quien el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, negó la toma de nota como secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)– se encuentra la disputa por la concesión de la red de mil 100 kilómetros de fibra óptica, propiedad de Luz y Fuerza del Centro, para instalar operar y explotar un sistema de telecomunicaciones.

         Así lo asegura en entrevista con Proceso el líder sindical y añade que con ese fin, en julio de 1999 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a dirigida entonces por Carlos Ruiz Sacristán, le otorgó a la empresa WL Comunicaciones S.A. de C.V. la concesión mediante el acuerdo P/161299/0673.

En mayo del año siguiente se formalizó el título que garantizaba a esta compañía de origen español –cuyos socios mayoritarios son los exsecretarios de Energía Fernando Canales Clariond y Ernesto Martens– la posibilidad de operar la red por un plazo de 30 años, susceptible de ampliación.

         Desde 2000 el convenio ha sufrido modificaciones y se aplazó en tres ocasiones: en 2003, en 2005 y en 2007. Finalmente se decidió que el 16 de mayo de 2008 comenzarían los trabajos para la instalación de la red, pero el SME impidió la realización de las obras.

Esparza comenta que el pasado 30 de junio el director de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC), Jorge Gutiérrez Vera, y él, en su carácter de secretario general de SME, solicitaron a la SCT un título de concesión para operar la red de fibra óptica y ofrecer servicios de voz, audio y datos –el llamado Triple Play– para entrar de lleno en el negocio de las telecomunicaciones.

         Asegura que a partir de esa fecha la dependencia tendría que haber respondido en dos o tres meses, pues cumplieron con los 40 requisitos exigidos para otorgar un título de esta naturaleza. Para respaldar su solicitud, dice, presentaron un estudio elaborado por el despacho De la Huerta y Weihouse, en el que se demuestra que LFC cuenta con capacidad para operar la red.

         El documento, precisa Esparza, propone un plan de negocios para ofrecer el servicio Power Line Communications (PLC) que posibilita la transmisión de voz y datos a través de cualquier línea eléctrica doméstica o de baja tensión. Esta tecnología se basa en un módem conectado a cualquier enchufe que permite, por ejemplo, el acceso a internet de alta velocidad.

De acuerdo con el dirigente sindical, la utilización de este sistema con la infraestructura de LFC abarataría el costo de esos servicios, con lo que LFC y el SME se convertirían en una competencia real para Telmex o Cablevisión.

Sin embargo, afirma, esta iniciativa provocó la molestia de Canales Clariond y de Martens; del exprocurador panista Antonio Lozano Gracia; del exsecretario de Enlace de la Secretaría de Gobernación, Armando Salinas Torre, y de Salvador Canales, quienes exigen al gobierno que cumpla con el convenio validado por la SCT en 2000, para lo cual contrataron al bufete jurídico Fernández de Cevallos y Alba S.C.

Todos ellos tienen intereses en el caso, sostiene Esparza.

–¿Cómo puede estar seguro de ello? –se le pregunta.

–Lo sé porque en abril pasado el director de Luz y Fuerza y yo nos reunimos con estas personas. Salinas Torre es quien llevaba la representación del despacho de Diego Fernández de Cevallos.

 

Cortocircuito

Luis Hernández Navarro

 

El gobierno federal declaró la guerra a los trabajadores electricistas. Violentando la legalidad, armados con toletes y escudos, integrantes de la Policía Federal y del Ejército asaltaron las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro. No contento con provocar un conflicto de proporciones mayúsculas en la industria minero-metalúrgica, el Ejecutivo emprendió, a través del clásico sabadazo, una ofensiva frontal contra dichos trabajadores.

Pero Felipe Calderón no la tiene fácil en su nueva aventura bélica. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) no está manco: cuenta con muchos recursos para enfrentar el desafío gubernamental, a pesar de su disidencia interna y de la campaña mediática en su contra.

El SME es un organismo gremial con gran experiencia de lucha, tradición y memoria histórica. Nacido en 1914 después de diversos intentos de organización, es el sindicato industrial más antiguo de México. Su presencia nacional es relevante.

A lo largo de sus casi 95 años de existencia ha estado presente en muchas de las más importantes jornadas de lucha de los trabajadores mexicanos. En 1936 impulsó activamente la formación del Comité Nacional de Defensa Proletaria, y fundó y luego abandonó la CTM. Impulsó la nacionalización de la industria eléctrica y ha rechazado los intentos de privatizarla, porque estima que atenta contra la soberanía y el desarrollo nacional. En 1983 se opuso a que el IVA se aplicara a las tarifas domésticas de energía eléctrica.

Ha participado en tres huelgas. En 1916 encabezó la huelga general que exigió el pago en oro de los salarios, para garantizar el valor real del ingreso de obreros y campesinos. Sobrevivió a la salvaje represión del gobierno de Venustiano Carranza y efectuó una huelga victoriosa.

La corriente eléctrica fue suspendida en 1936 en la ciudad de México y zonas circunvecinas, con excepción de los hospitales, alumbrados y servicios esenciales. La empresa aceptó las demandas sindicales para un nuevo contrato. El SME obtuvo una importante victoria para el movimiento obrero: el contrato conquistado sirvió de precedente para otros sindicatos.

En 1987 paró actividades exigiendo aumento salarial y la suspensión al pago de la deuda externa con el fin de destinar recursos en favor de la recuperación de los salarios, así como un cambio en la política económica. Seis días más tarde, después de que las autoridades laborales resolvieron que su movimiento era legalmente inexistente, sus miembros regresaron a laborar sin conseguir aumento salarial.

El SME es un caso excepcional en el movimiento laboral mexicano. Su vida interna es vital y democrática. Hay procesos electorales continuos. La mayoría de sus integrantes participan en las grandes decisiones gremiales y eligen a sus dirigentes a los diferentes órganos de gobierno por voto universal, directo y secreto. Su dirección sindical se renueva cada dos años en dos partes y en años diferentes. Por lo menos dos veces al año se efectúan asambleas generales. El referéndum o plebiscito son mecanismos de decisión normal en la toma de decisiones internas. La huelga debe ser decidida mediante el plebiscito y la negociación del contrato colectivo requiere ser ratificada en asamblea general extraordinaria.

La relación entre dirigentes y bases es estrecha. Continuamente se realizan elecciones de delegados departamentales, de integrantes del comité central, de comisiones autónomas de justicia y hacienda, de comités de huelga y de comisiones revisoras. Dentro del sindicato coexisten diversas corrientes que discrepan entre sí. La alternancia en los puestos de gobierno entre ellas es real. Tan sólo en dos ocasiones (1999 y 2001) se han postulado planillas únicas para dirigir al gremio.

El SME combina la presión laboral con la negociación política, la movilización en la calle con amplias alianzas. Su lucha busca conservar la materia de trabajo, la titularidad del contrato colectivo y a la empresa misma.

Durante muchos años el SME defendió una alianza crítica con el Estado, presionándolo y apoyándolo simultáneamente, sin dejar de criticarlo. Como lo ha señalado Enrique de la Garza, desde la lógica de su propuesta política los problemas del sindicato y los de la nación se resuelven, en última instancia, en la reorientación de las políticas estatales. Entre muchos de sus agremiados el nacionalismo revolucionario es una ideología viva.

Para el sindicato, Luz y Fuerza del Centro debe ser una empresa pública de carácter social. De allí que se oponga tanto al contratismo como a la privatización. La consigna la patria no se vende, se defiende, coreada una y otra vez en sus marchas, da cuenta de la fuerza de esta convicción.

La dirección sindical ha apoyado a los candidatos priístas a la Presidencia de la República en diversas elecciones. El proyecto de modernización del movimiento obrero impulsado por Carlos Salinas de Gortari tuvo en este gremio uno de sus principales interlocutores. Sin embargo, sin descuidar la relación con importantes sectores del tricolor, en los últimos años ha privilegiado la alianza con el Partido de la Revolución Democrática y con Andrés Manuel López Obrador.

Es notable, también, la gran cantidad de pactos gremiales y de apoyo con la lucha de otros sectores sociales, que el sindicato ha establecido en los últimos años. A través de iniciativas como los Diálogos Nacionales, ha procurado dar forma organizada al descontento popular.

El asalto policiaco y militar contra los trabajadores electricistas es un grave retroceso en la precaria vida democrática del país. Provoca un fenomenal cortocircuito. Establece un precedente nefasto. Pretender resolver por medio de la violencia un conflicto creado por el mismo gobierno nos retrae a las más negras etapas del autoritarismo. A tres años de gobierno, el desgaste de Felipe Calderón es severo. Su última aventura laboral lo profundizará aún más.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:04
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios