Viernes, 16 de octubre de 2009

Megamarcha del SME rebasa toda previsión

Desborda el Zócalo e inunda varias avenidas del Centro Histórico. Logran electricistas que el gobierno federal acepte sentarse a dialogar

Patricia Muñoz, Gustavo Castillo y Fabiola Martínez

 

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) realizó ayer una de las mayores movilizaciones de su historia. Decenas de miles desbordaron el Zócalo y con camisetas rojas de muchas batallas extendieron su presencia por todo 5 de Mayo, Madero, Juárez y Reforma hasta la Diana, en defensa de su fuente de empleo. Su marcha abrió una posibilidad, pues el gobierno federal aceptó sentarse a partir de hoy a dialogar con este gremio, según les mandó decir el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

En respuesta, los electricistas acordaron solicitar a Ebrard Casaubon que funja como mediador en el conflicto.

La movilización, a la cual asistió Andrés Manuel López Obrador, rebasó todas las expectativas y pudo haber llenado cuatro veces el Zócalo. Los organizadores estimaron que hubo más de 300 mil personas. Según cálculos de las secretarías de Seguridad Pública federal y capitalina, el contingente fue de más de 150 mil asistentes.

El SME aglutinó ayer a sindicalistas, profesores, campesinos, estudiantes, amas de casa, organizaciones sociales, políticas, intelectuales y legisladores; estos últimos propusieron una huelga general de pagos de luz en el centro del país, porque al extinguirse Luz y Fuerza del Centro (LFC) ya no hay a quién pagarle.

El bullicio de los trabajadores se inició desde las 2 de la mañana, cuando empezaron a llegar miles de personas procedentes de Oaxaca, Puebla, Morelos e Hidalgo para apoyar a los electricistas. La marcha partió de la glorieta de La Palma al filo de las 16 horas, y los manifestantes inundaron Reforma hacia el centro de la ciudad.

Enojados y dolidos por la extinción de su empresa, la mayoría de los electricistas llegó con su familia; vestían camisetas rojas, símbolo de este sindicato, y portaron pancartas contra el Presidente.

Calderón ¿puedes dormir?, nosotros no, dejaron a mi papá sin trabajo. Felipe, ¿ya saben tus hijos cuántos niños dejaste sin comer?. Felipe: presidente del desempleo. Calderón, entraste en la noche como vil ladrón y nos dejaste sin comer. No nos mata la influenza, nos mata Calderón, decían algunas de las miles de cartulinas que acompañaron la movilización, que fue tan extensa que cuando la vanguardia había llegado al Zócalo, el último contingente aún no salía de la Diana.

Martín Esparza, líder del SME, encabezó la marcha acompañado, entre otros, por Rosario Ibarra, Porfirio Muñoz Ledo, Graco Ramírez, Benito Bahena, Jesús Martín del Campo y Jaime Cárdenas, quienes avanzaron entre consignas como si no hay solución habrá revolución y decreto popular: renuncia Calderón.

Desde el inicio, la movilización fue vigilada por cientos de granaderos y policías capitalinos a pie. Por aire, la SSP federal desplegó tres helicópteros; supuestamente dos sirvieron para que algunos fotógrafos hicieran tomas aéreas, y en el otro observara todo el tiempo el coordinador de las fuerzas federales, Rafael Avilés Avilés.

Al filo de las seis de la tarde la vanguardia llegó al Zócalo; al paso del contingente se fueron sumando decenas y decenas de manifestantes, entre ellos estudiantes de la UNAM, Chapingo, UAM y Bachilleres; trabajadores del INAH, de la Secretaría de Energía, mineros, pilotos, sobrecargos, integrantes de IMSS, Sutin, Colegio de Posgraduados; Sindicato Democrático del Metro y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

Los electricistas recibieron el respaldo de la gente que desde las banquetas aplaudía o les gritaba no están solos.

A su llegada, en la Plaza de la Constitución se extendió la consigna ¡Aquí se ve la fuerza del SME!, coreada por miles de gargantas. En ese ambiente, los oradores plantearon paro nacional y referendo que determine si el presidente Felipe Calderón continúa en el cargo.

En el mitin, dirigentes de tranviarios, de la CNTE, del STUNAM y de la UNT plantearon la posibilidad de una huelga por solidaridad; señalaron que este gobierno está orillando a una revolución social; comprometieron ante los trabajadores electricistas apoyo con movilización y recursos para sostener su lucha, y solicitaron que en próximas elecciones la población no otorgue ni un voto al PAN.

Porfirio Muñoz Ledo señaló que la torpeza del gobierno ha hecho que los trabajadores regresen al centro de la lucha nacional, y lo que se hizo al SME fue un golpe de Estado a los trabajadores. El legislador planteó la huelga general de pagos.

Claudia Sheinbaum, representante del gobierno legítimo, señaló que si todos los altos mandos de este gobierno se bajaran 50 por ciento su salario, saldrían los 42 mil millones de pesos que se requieren para que siga operando LFC.

Eran las siete de la noche. Habían pasado casi ocho discursos y la retaguardia del contingente seguía en el cruce de Insurgentes y Reforma. En ese momento llegó al templete la noticia de que el gobierno federal estaba dispuesto a sentarse a dialogar con el SME, Martín Esparza tenía la palabra; sus seguidores le gritaban ¡duro, duro!. Rosario Ibarra sonreía y la acompañaban intelectuales como Paco Ignacio Taibo II.

No pararemos hasta que nos regresen nuestro empleo, nuestro contrato colectivo y nuestra dignidad como obreros, porque la mayor parte de los trabajadores han entregado décadas de su vida a trabajar por su empresa, Luz y Fuerza del Centro, y nos sacaron una noche por la fuerza con miembros de la Policía Federal, como si fuéramos delincuentes; pensaron que nos iban a dividir, pero aquí nos tienen y vamos con todo. En ese momento, madres y esposas de trabajadores ingresaban al Zócalo con velas encendidas.

Esparza pidió a todos que votaran si el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, debería mediar en el conflicto, y los trabajadores a mano alzada aprobaron la propuesta de su dirigente. También votaron porque este movimiento sea el arranque de la conformación de un gran frente por los derechos de los trabajadores y el inicio de una movilización social conjunta contra la política económica de este gobierno.

El mitin terminó y los trabajadores seguían ahí, no querían que su movilización concluyera, esperaban la llegada de López Obrador y los organizadores tuvieron que explicar que el acuerdo con el dirigente social fue que sólo acompañaría la marcha y no sería orador.

Eran más de las 20:30 cuando los trabajadores se quitaron la gorra y con el puño izquierdo en alto entonaron el Himno Nacional. Los contingentes seguían llegando por 5 de Mayo y Madero, la retaguardia aún estaba en el cruce de Reforma y Juárez, Palacio Nacional los seguía esperando totalmente iluminado.

Manifestaciones en 10 estados en repudio a la liquidación de LFC

Es un atraco al pueblo de México y se traducirá en tarifas más elevadas, advierten

Sindicalistas, profesores, militantes del PRD, obreros, burócratas despedidos y normalistas, entre otros, marchan en apoyo al SME y rechazan la política económica del gobierno federal

De los corresponsales

 

Miembros de organizaciones sociales y sindicales, así como militantes del partido de la Revolución Democrática (PRD), marcharon la tarde de ayer en 10 estados para apoyar al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y rechazar el decreto del presidente Felipe Calderón que elimina Luz y Fuerza del Centro (LFC).

Más de 2 mil afiliados al SME y a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), además de perredistas, marcharon en Pachuca y celebraron un breve mitin frente al palacio de gobierno. Luego se dirigieron a la Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo y concluyeron con una concentración en el bulevar Felipe Ángeles, frente a la delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

En la capital de Zacatecas, unas 2 mil personas efectuaron una marcha en apoyo al SME, protestaron por la desaparición de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) y repudiaron la política económica aplicada por el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens.

Entre los manifestantes había miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la SRA (SNTSRA), de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas, de la Confederación Nacional Campesina, de la Central Campesina Independiente, de la Central Independiente de Organizaciones Indígenas y Campesinas y de la Unión Campesina Democrática.

Integrantes del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca marcharon de Ciudad Universitaria hacia el zócalo de la capital del estado para solidarizarse con el SME. A la protesta se sumaron representantes de los sindicatos Libre del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, de Caminos y Aeropistas de Oaxaca, del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos, así como de la sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud.

Por separado, miembros del Frente Amplio de Lucha Popular, afiliado a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, respaldaron a los electricistas. Agremiados a la sección 21 del SNTSRA realizaron una tercera movilización en la ciudad de Oaxaca.

Unos mil activistas de al menos 30 organizaciones marcharon en Guadalajara, Jalisco. ¡Unidos venceremos! ¡Viva el SME!, se leía en la lona que estaba al frente del contingente.

En la plaza de Colegio Civil de Monterrey, Nuevo León, alrededor 200 activistas de diversas agrupaciones civiles, defensoras de los derechos humanos y militantes de partidos de izquierda realizaron una manifestación. Los oradores calificaron el cierre de LFC de atraco al pueblo de México, que se traducirá en tarifas más altas.

Aproximadamente 200 representantes de los sindicatos de Telefonistas, de la Universidad Nacional Autónoma de México, de Obreras y Obreros del Ramo Textil Paz y Trabajo, de la Escuela Normal de Querétaro y de las organizaciones Promotora de Lucha de Trabajadores de la Educación de Querétaro, Comités Delegaciones Democráticos del Magisterio de Querétaro, la Casa del Movimiento, y Felipe Carrillo Puerto, realizaron una marcha por las principales calles de la capital de Querétaro.

En la ciudad de Durango, marcharon casi 100 miembros de los sindicatos de Telefonistas, de la Universidad Juárez, del PRD y de la organización social Cocopo. Similar cantidad de inconformes marchó en Hermosillo, Sonora.

Asimismo hubo marchas en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; Ciudad Victoria, Tamaulipas; en Jalapa y el puerto de Veracruz, al igual que en Mexicali, Baja California.

Carlos Camacho, Alfredo Valadez, Octavio Vélez, Mauricio Ferrer, David Carrizales, Mariana Chávez, Saúl Maldonado, Ulises Gutiérrez, Elio Henríquez, Martín Sánchez, Luz María Rivera, Andrés T. Morales y Antonio Heras

...Y AMLO en la retaguardia.

ALEJANDRO SALDíVAR

MEXICO, DF, 15 de octubre (apro).- La espalda le duele. Las consignas se le mezclan. Tantos héroes. Tantos años viviendo historias. Alfredo Ara es un vendedor con una tina de refrescos a cuestas. Tiene 60 años y hace cuatro que simpatiza con el movimiento lopezobradorista, y está seguro de que logrará algo. No le importa ir en la retaguardia porque, dice, "hay gente que merece pelear al frente y esta vez no le tocó a nuestro presidente."

Andrés Manuel López Obrador llegó a recibir con abrazos a sus compañeros. Los estrujó y los palmeó uno por uno, levantó el puño ligeramente, besó a un bebé en sus brazos, se tomó fotos. No dirigió discursos, pero dejó escapar declaraciones, según él, "es una infamia dejar sin trabajo, en tiempos de crisis, a 50 mil trabajadores, es una injusticia, es inhumano".

Y en cumplimiento a su promesa de no caer en protagonismos, murmuró: "Las acciones las decidirá el sindicato".

—Desde 2006, con el desafuero no se veía tanta gente —susurra una pareja. Ana Nicholson, estudiante de periodismo, sigue a López Obrador desde el desafuero y se solidariza "contra los fascistas que quieren privatizar Luz y Fuerza del Centro".

También está convencida de que con Andrés Manuel en la retaguardia, "quita el protagonismo de López Obrador y le da fuerza a Martín Esparza", secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

En un camión con bocinas y con la actriz Jesusa Rodríguez al micrófono, se denostó a los "poderosos" y se hizo hincapié en las supuestas "mentiras que buscan manipular a los televidentes". Los sombreros ya volaban de las cabezas y Magdalena Vázquez, una Adelita, sonríe con la idea de que López Obrador encabeza la marcha, "cómo no la va encabezar, allá va, viene con sus Adelitas. No es su manifestación, pero apoyamos al SME".

Azael García se enciende cada que pronuncia "O-bra-dor", enumera de memoria las cifras positivas del sindicato, está convencido de que hace falta una cuarta Revolución "para que la gente reaccione"; él cree en el SME porque "la gente tiene prestaciones".  Los puestos de dulces ya están iluminados por las velas. Tiritan con el viento, pero el pensamiento de Enrique, un vendedor ambulante, es firme.
—¿Te levantarías en armas?

—Pues sí, la justicia no hace nada, Calderón tiene poca madre, vamos a tener que vivir con velas y, por defender al pueblo, tomo lo que sea.

A unos pasos de él, otra vendedora expresa: "La luz es de todos, no de Calderón. Es más, la luz es de Dios y nadie más", dice preocupada Guadalupe, de 67 años. Cuando los lopezobradoristas llegaron a Bucareli, las palabras ya estaban secas en la garganta. El político tabasqueño se aclaraba la tos y les hacía a sus compañeros un ademán de despedida. Algunos le devuelven el saludo y otros desaparecen. Era hora de suspender la historia, de olvidar la revolución y partir rumbo a Bucareli, donde las vallas cambiaron su ruta.

"Ya tenemos la orden de partirles la madre"

—Ya tenemos la orden de partirles la madre --cuenta un policía federal mientras el rumor de la marcha se extiende sobre Bucareli.

—¿Aunque corra sangre?

—Como sea les vamos a partir la madre por revoltosos --dice convencido, detrás de uno de los cuatro enrejados que impiden el paso a la Secretaría de Gobernación.

Del otro lado del muro, "Moreno" y "Pacheco", dos estudiantes del Poli, utilizan de portería el enrejado. No les importa que existan muros mientras puedan jugar "una cascarita". Moreno da un chanfle hasta los pies de una señora inconforme. "El pinche enano y el otro marrano se escudan en ustedes, pendejos", les grita a los federales mientras agita su bastón.

 "Las vallas son para impedir el paso"

 —¿Para qué son las vallas? --se le pregunta a un grupo de niños de quinto año de primaria.

—Para no dejar pasar a los malos, van a pelear, a marchar, son los electricistas --responde Enrique con la boca pegajosa de tanto caramelo.

—En la escuela nos dijeron que no saliéramos de nuestras casas porque los marchistas van a robar las carteras –confía Sofía encorvada por su mochila.

—Los policías son buenos, ellos defienden La Ciudadela --aclara Angélica, inquieta porque el muro gris y oxidado no la deja llegar a su casa, en los alrededores de Gobernación.

Por su parte, Graco Ramírez, senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), está inquieto, camina de un lado a otro, hace llamadas. Los policías federales le impiden el paso. A unas cuadras de La Ciudadela, en la colonia Juárez, se erigen muros tan altos como las copas de los árboles.

—¿Para qué son las vallas? --se le cuestiona al senador.

—Son para lo que son, para impedir el paso --responde tajante.

—¿A dónde va?

—Vengo a una reunión con el secretario (Fernando Gómez Mont) --informa mientras guarda su teléfono en su saco.

—¿No cree que violan el derecho al libre tránsito?

—Son para impedir el paso --reitera, mientras un trabajador de Gobernación le abre paso.

"Lo-za-ni-to, lo-za-ni-to"
Los brazos de los obreros se entrelazan como una maraña donde las consignas se entreveran con los platillos callejeros: tlayudas, hotdogs con jalapeño… En la manifestación los participantes comparten los cacahuates con salsa y los tamales en hoja de plátano. El STUNAM, los tranviarios y los maestros se convidan tepache en bolsa y bocanadas de cigarro. De las bocas nace una rechifla como quien apaga una luz:

"Sacaremos a Felipe de los huevos". "Fe-li-pe cu-le-ro de-vuélve-me mi em-pleo". "Lo-za-ni-to, lo-za-ni-to dón-de estás, dón-de estás; chin-gas a tu ma-dre don-de estés".

En la columna del Angel de la Independencia los manifestantes se montan en los hombros de las estatuas que representan la ley y la justicia, les cuelgan banderas, les pegan pancartas. Recuerdan la revolución. El oleaje humano suda junto con las pancartas que recriminan la extinción de LFC.

Los helicópteros de la Policía Federal opacan el griterío al tiempo que aumenta la rechifla. "Mexicanos al grito de guerra", reza una manta, "Si no hay solución habrá Revolución", canturrean los sindicalistas.

"Ese es mi gallo, ¡chingao!"

 En privado, Martín Esparza habla bajito, despacio. Es un hombre al que le gusta hablar mucho, dar nombres y apellidos. Casi no mueve sus manos y sólo lo hace que para rascarse la nariz y levantar un vaso con agua. Una chamarra de ante oculta sus brazos; a su cuello lo rodea una cadena de oro.

"Ese es mi gallo ¡chingao!", grita un agremiado cuando lo ve pasar. Dice el proverbio priista que "la política es como una pelea de gallos: sólo uno gana y el otro se muere".

En público, el líder sindical del SME levanta el puño, grita por el altavoz. Sus "camaradas de lucha" lo imitan. Una jubilada decrépita agita el brazo. Un agremiado está seguro de que pasará a la historia mientras sorbe una nieve derretida.

Lo mismo acusa a Lozano Alarcón --secretario de Trabajo de Calderón-- de ensuciar con sus manos la "autonomía sindical", de que los empresarios le quieren "quitar" al pueblo lo que le pertenece.

"No so-mos uno no so-mos ci-en, pin-che go-bierno cuén-ta-nos bien". Las matracas giran con la misma fuerza que las hélices de los helicópteros. Un simpatizante del STUNAM que frecuenta las marchas ya había visto mucho y nada le sorprendía. "Siempre son las mismas pinches consignas, los mismos pinches rateros".

Las mentadas de madre son tan frecuentes como las lenguas cansadas y las frentes sudadas. Frente a unas oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los brazos de Leticia ya están cansados, pero marcha porque "el gobierno no puede tumbar el sindicato más grande, porque si lo tumban, los demás desaparecen". Las mantas disidentes serpentean el aire y un manifestante manda un saludo gamberro a los conductores de los noticiarios estelares. "A ver si sacan (en la TV) esto, culeros", se desgañitan las bocinas.

En la Plaza de la Constitución los manifestantes se desbordan. Cien mil personas. 200 mil, dicen. Y no importa, las palabras de Martín Esparza son la mecha del incendio en algunas pancartas, en algunos monigotes.

 

El switch

Luis Javier Garrido.

 

La decisión del gobierno calderonista de asaltar las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (10 de octubre) y decretar su desaparición (11 de octubre) como una vía para acelerar la privatización de la industria eléctrica del país y ofrecer pingües negocios a las mafias a las que se halla asociado se le ha revertido de inmediato, pues está poniendo en pie de lucha no tan sólo a los trabajadores electricistas y a múltiples sindicatos sino a amplios sectores de la nación que lo acusan de actuar en la más absoluta ilegalidad.

1. El decreto de Felipe Calderón ordenando la extinción de Luz y Fuerza del Centro, publicado en una edición especial del Diario Oficial de la Federación el domingo 11 (pp. 2-5), es un documento inconstitucional porque aun en el supuesto de que el espurio michoacano fuese gobernante legítimo del país, no tendría facultades para suprimir con su sola firma una entidad pública, creada como consecuencia de la nacionalización de la industria eléctrica del país el 27 de septiembre de 1960 y la reforma constitucional del 30 de diciembre de ese año, y regulada por un cúmulo de leyes federales, y no es tratando de fundamentarse en leyes secundarias anticonstitucionales como los panistas pueden salir del embrollo en el que se han metido.

2. La decisión atrabiliaria e ilegal del gobierno a la deriva que pretende encabezar el panista michoacano es, además de ética y jurídicamente inaceptable, por atentar contra los derechos de los más de 43 mil trabajadores a los que deja sin empleo, un acto de traición a la patria que vulnera los intereses fundamentales de la nación, ya que busca acelerar de manera anticonstitucional la privatización de una industria estratégica fundamental para un desarrollo soberano e independiente del país, y eso lo comprendieron los cientos de miles de manifestantes que desfilaron ayer 15 de octubre de la columna a la Independencia a la Plaza de la Constitución –en una marcha que superó todas las expectativas–, muchos de los cuales exigieron la remoción inmediata de Calderón, que no tiene otra propuesta de gobierno que la de violentar de continuo el orden fundamental de la República para satisfacer intereses espurios, y demandaron que sea sometido a juicio político.

3. La movilización que se está incrementando en México no es hoy, por lo mismo, nada más en defensa de los trabajadores, de las organizaciones sindicales del país y en particular del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), o de los derechos de todos los mexicanos amenazados por un gobierno atrabiliario, que en su desesperación y fracaso da manotazos políticos sin respetar las leyes fundamentales del país, sin tener más argumento que la utilización de las fuerzas policiaco-militares, a las que recurre para todo, sino de la nación en su conjunto.

4. El decreto inconstitucional del 11 de octubre fue concebido por quienes urdieron hace tiempo la medida como una vía imprescindible para acelerar la privatización de la industria eléctrica de México, al permitirle al gobierno panista uncir la generación de energía eléctrica en el centro del país al esquema de corrupción creado en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y de paso facilitarle eliminar al SME, opuesto a ella –dando así un paso más en el desmantelamiento del Estado nacional mexicano–, y fue asumido como suyo por Calderón al verlo también como un golpe político propagandístico que en su limitado entendimiento le permitiría levantar un poco su deteriorada imagen ante el capital trasnacional y los más fascistizados empresarios nacionales, y sin embargo todo se les está revirtiendo.

5. El aspecto más grave de lo que acontece es que a pesar de la vasta campaña de desinformación orquestada por Televisa y Tv Azteca, los mexicanos han entendido que la medida constituye también en lo político una agresión sin precedente a la organización obrera del país, al atacar a uno de los sindicatos más antiguos y emblemáticos de las luchas del México del siglo XX, al que se busca aplastar en el afán de trastocar por completo la estructuras económicas y sociales del país retrotrayéndonos a un esquema similar al existente en los años del porfiriato.

6. La electricidad fue entendida ya desde los años de la Revolución Mexicana como un recurso estratégico fundamental, y cuando tras décadas de luchas se logró la nacionalización de la industria eléctrica, durante el gobierno de Adolfo López Mateos, se entendió que se había logrado una conquista invaluable pues un switch clave del desarrollo nacional estaba en manos de los mexicanos, de ahí que las luchas de la Tendencia Democrática del SUTERM, y más tarde del SME, se opusieran a que se violaran las previsiones constitucionales.

7. El móvil atrás del decreto de extinción de Luz y Fuerza aparece claro ante todos, pues de lo que se trata es de beneficiar a las redes de corrupción de la clase política vinculadas a Salinas y a Calderón, señalados de manera insistente en los medios como los dos gobernantes más corruptos de los últimos tiempos. En el marco de la CFE se han creado mecanismos para entregar anticonstitucionalmente la industria eléctrica a corporaciones privadas extranjeras (principalmente las españolas Fenosa e Iberdrola Energía, la estadunidense Enron y la japonesa Mitsubishi) vinculadas a políticos del PRI y el PAN, contradiciéndose el principio sustentado en los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que establecen que el sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, el área estratégica de la electricidad.

8. Los responsables de las posibles fallas de Luz y Fuerza del Centro no son los trabajadores, que de manera ejemplar han defendido a la empresa con su trabajo cotidiano y en múltiples conflictos, sino los políticos corruptos beneficiarios directos del poder político, y ahora del decreto, a los que la prensa cita una y mil veces, amigos todos de Salinas y Calderón: Fernando Canales Clariond, Ernesto Martens, Joseph-Marie Cordoba, Claudio X. González, Diego Fernández de Cevallos, los Mouriño, Antonio Lozano Gracia, Armando Salinas Torre y muchos más, los que ahora pretenden hacer el negocio del siglo con las redes de fibra óptica (Proceso, 1719).

9. La campaña calumniosa del gobierno contra los trabajadores, culpándolos de los malos manejos que han hecho los altos funcionarios de Luz y Fuerza del Centro, no hace más que pintar una vez más de cuerpo entero a Felipe Calderón, a quien su propio mentor y guía Carlos Castillo Peraza calificaba como inescrupuloso, mezquino, desleal a principios y personas, según relata Julio Scherer en su reciente libro Secuestrados (Grijalbo, 2009), y a quien los mexicanos ya han puesto en su sitio –como se decía ayer en la marcha– como un enemigo de México.

10. La situación existente antes del 10 de octubre no podrá volver a ser la misma. La controversia constitucional que van a presentar los trabajadores electricistas va a situar una vez más a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante su realidad, pero la controversia del pueblo frente al gobierno panista ya no tiene vuelta de hoja.

Ilegalidades y mentiras de la extinción de LFC

Claudia Sheinbaum Pardo

 

Las razones que el gobierno de facto ha dado para extinguir el organismo Luz y Fuerza del Centro (LFC) son fundamentalmente las siguientes: que el organismo se creó por un decreto presidencial y por tanto puede extinguirse con el mismo instrumento; que cada año hay cuantiosas transferencias presupuestales a LFC y que, por tanto, los costos del organismo son mayores que los ingresos, y que los trabajadores cuentan con privilegios inaceptables. Vale la pena resaltar y fortalecer diversos argumentos que se han puesto sobre la mesa, para desmentir estas afirmaciones.

1. El decreto de extinción es ilegal. Después de una larga historia que se inicia con la nacionalización de las empresas extranjeras de energía eléctrica y que llevó a mantener por décadas empresas públicas en liquidación, se creó Luz y Fuerza del Centro como organismo público descentralizado encargado del servicio público de energía eléctrica en la región centro del país. LFC fue creada por decreto presidencial en 1994, a solicitud del Congreso. En efecto, en 1989, se modifica el cuarto transitorio de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, para que el Ejecutivo federal disponga la constitución, estructura y funcionamiento del servicio que venía proporcionando la Compañía de Luz y Fuerza del Centro en liquidación y sus asociadas. Por si esto fuera poco, el artículo 73 de la Constitución establece las facultades del Congreso, que en su numeral X claramente menciona a la energía eléctrica.

En pocas palabras, al señor Calderón y a sus asesores se les olvidó que el organismo público que quieren extinguir presta un servicio fundamental, que es la energía eléctrica, el cual está regulado por la Constitución y por la ley en la materia. Es decir, la extinción del organismo no se puede hacer por decreto presidencial, debe pasar por el Congreso.

2. Los altos costos de LFC son producto de las transferencias a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Los sistemas eléctricos constan, al menos, de cuatro áreas: generación, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica. Debido a que el sistema eléctrico nacional está interconectado y que a LFC se le han venido negando recursos para construir nuevas plantas generadoras (en los últimos dos años se le dieron recursos para instalar algunas plantas de turbogás porque el sistema tiene problemas de estabilidad) este organismo compra a CFE energía eléctrica, que después transmite, distribuye y comercializa. De enero de 2000 a la fecha (con algunos ajustes en 2008) el precio de venta de CFE a LFC se determina por las tarifas para el servicio público de alta tensión. La mayor parte de la energía se entrega en 400 kilovoltios, y en términos generales se aplica por tanto la tarifa conocida como HTL (tarifa horaria para servicio general en alta tensión, nivel transmisión para larga utilización). En 2008, CFE vendió a LFC 46 mil 419 millones de kilovatios-hora, a un costo de entre 1.1 y 1.3 pesos por kilovatio-hora. Es decir, en 2008, LFC tuvo que entregar a CFE al menos 51 mil millones de pesos. Mientras, en el tercer Informe de gobierno se establece que en 2008 las transferencias presupuestales a LFC fueron de 44 mil 639 millones de pesos.

Es decir, LFC genera menos de 10 por ciento de la energía que transmite, distribuye y comercializa, y por ello debe comprar kilovatios-hora a CFE. Pero CFE se la vende a la misma tarifa que a cualquier industrial, inclusive con penalizaciones horarias. Por esta razón, LFC tiene déficit. Si CFE entra a operar la región centro, entonces el supuesto déficit será de CFE.

3. Los privilegios. Con una campaña racista y clasista se ha dicho que LFC tiene altos costos, producto de los privilegios de los trabajadores. Se escandalizan cuando encuentran que un trabajador (nunca dicen las labores de alto riesgo que muchos de ellos realizan y la capacitación técnica que requieren) tiene salarios de 10 mil pesos mensuales. Sin embargo, la indignación no llega cuando se habla de los ingresos y prestaciones de los altos funcionarios públicos. De acuerdo con las consideraciones de la propuesta de ley de austeridad republicana del gobierno legítimo que se presentó hace unos días en la Cámara de Diputados, el ahorro que se alcanzaría al reducir a la mitad los salarios y prestaciones de los funcionarios públicos (nivel de director de área para arriba) de todo el gobierno federal asciende a la misma cantidad que las transferencias a LFC, 42 mil millones de pesos.

4. LFC requiere recursos. La antigüedad de los equipos, así como la carencia de sistemas de automatización del organismo, la hace ineficiente. Por ello, se requiere de financiamiento (como lo tiene CFE) para la modernización y ampliación de sus instalaciones. Es evidente que los trabajadores deben ser considerados en la modernización y restructura del organismo. Los vicios que pudieran encontrarse en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) deben señalarse y corregirse; sin embargo, es evidente que no son, ni de lejos, el elemento central de la situación económica de LFC.

5. La verdadera razón de la extinción de LFC. El SME ha sido un obstáculo para la creciente privatización del servicio de energía eléctrica, y más recientemente de la concesión a privados del uso y aprovechamiento de la fibra óptica de CFE y de LFC (instalación que tienen la propiedad de transmitir tres tipos de información al mismo tiempo, por ejemplo, telefonía, Internet y televisión, y que recientemente se anunció que se quiere concesionar). Eliminar del escenario al SME les permite avanzar en su afán privatizador. Pero eso está por verse.

 

 


Publicado por solaripa69 @ 10:07
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