Lunes, 30 de noviembre de 2009

Las ilegítimas elecciones de Honduras registraron el 65% de abstención

 

ABN

 

 

El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, informó este domingo que el ilegítimo y cuestionado proceso electoral que se llevó a cabo en esa nación centroamericana para elegir al próximo presidente registró 65% de abstención.

“Los golpistas están diciendo que la abstención alcanzó 30% cuando en realidad fue de 65%. Nosotros tenemos 1.400 centros electorales encuestados de los 5.000 que existen y además tenemos las actas, números de votación y de votantes, es decir, tenemos datos suficientes para demostrar que la dictadura está adulterando la verdad", precisó.

Asimismo, indicó que una muestra de 35% no resulta representativa de la posición del pueblo hondureño, por lo cual dichos comicios están viciados de nulidad y deberán ser reprogramados tras el restablecimiento de las garantías constitucionales, suspendidas desde el pasado 28 de julio, cuando se suscitó el golpe de Estado encabezado por Roberto Micheletti.

En ese sentido, Zelaya señaló que el pueblo hondureño no defraudó la democracia y eso lo demuestra el hecho de no haber asistido a la votación en señal de protesta, por tanto, refirió que estas elecciones deberán se anuladas y reprogramadas cuando se restablezca el estado de derecho en Honduras.

“El presidente que sea electo de este fraude electoral no será legítimo porque no goza del respaldo popular, en virtud de eso, nuestras posiciones en el ámbito internacional están elevadas a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a los tribunales penales internacionales para que se tomen medidas sobre el abuso de poder que limita al pueblo a manifestarse”, manifestó.

Señaló que seguirá luchando hasta que se logre la derrota final de la dictadura hondureña y hasta la reinstalación de la democracia pues ésta sirve para controlar el abuso de los poderosos, así como para asegurar las conquistas y reivindicaciones sociales que necesita el pueblo.

“No podemos perder el derecho a la democracia y menos doblegarnos simplemente porque saquen un batallón con sus rifles. Nuestra posición es firme, no nos rendiremos y eso lo demuestra el respaldo que nos dio el pueblo hondureño al no asistir a las urnas y, además, mostrar las manos limpias, levantadas, enseñando al mundo de manera elocuente que no aceptan el golpe de Estado”, enfatizó.

Asimismo, el presidente constitucional de Honduras precisó que espera que Estados Unidos rectifique en su posición de apoyar estas elecciones para contribuir a la división de Latinoamérica.

"En este momento hemos llegado a un punto de inflexibilidad de los militares que gobiernan a Honduras. Allá hay un ilegítimo presidente colocado por los militares y rodeados por los poderosos, mientras aquí en la sede diplomática de Brasil en Tegucigalpa hay un presidente elegido por el pueblo que se encuentra rodeado por los militares y limitado de su libertad y de sus garantías", expresó.

 

División entre países de Iberoamérica sobre el reconocimiento a los comicios en Honduras

Intenso debate entre cancilleres previo a la cumbre de la región en balneario de Portugal

Ya no se trata de repudiar el golpe, sino de decidir sobre la jornada electoral: canciller portugués

Apf, Dpa y Reuters

 

Periódico La Jornada
Lunes 30 de noviembre de 2009, p. 23

Estoril, 29 de noviembre. Las elecciones en Honduras y su eventual reconocimiento dividieron este domingo a los países iberoamericanos, cuyos cancilleres sostuvieron un fuerte debate al respecto, previo a la apertura de la Cumbre Iberoamericana, en el balneario portugués de Estoril.

El secretario de la comunidad iberoamericana, Enrique Iglesias, intentó matizar la tensión durante el encuentro, y dijo que los cancilleres han presentado las distintas posiciones de sus gobiernos en busca de una solución de consenso que será trabajada este lunes.

Luego del debate que se suscitó a nivel de ministros, la postura común de aceptar o rechazar las votaciones celebradas hoy en Honduras y organizadas por el régimen golpista dependerá de los presidentes, agregó Iglesias.

El canciller portugués Luis Amado adelantó que a pesar de lo ríspido del encuentro, los representantes de todos los países lograron un acuerdo y aprobaron la Declaración de Lisboa, documento con el que cerrará el martes la cumbre.

El jefe de la diplomacia portuguesa admitió que hubo un debate candente y muy importante en este momento crítico para Honduras, sobre la situación política en ese país, en el que el pasado 28 de octubre un comando militar detuvo y expulsó al presidente Manuel Zelaya.

Las discusiones se prolongaron más de lo previsto, de las 3:30 de la tarde a las 7 de la noche, justo a tiempo para el acto de inauguración oficial del encuentro, añadió.

A pesar de dificultades en uno u otro punto, la declaración fue firmada, y además de la cuestión hondureña incluyó 12 comunicados especiales, entre ellos uno relativo a la candidatura de Portugal para un lugar en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas.

Amado explicó que en el debate afloraron las divergencias entre los cancilleres respecto de Honduras, no en cuanto al repudio al golpe militar, ni al reconocimiento del presidente Manuel Zelaya, sino en cuanto a los comicios de este domingo.

En todo caso, el canciller portugués recomendó esperar que el proceso electoral transcurra para sacar una conclusión, y dijo que el consejo de ministros de la cumbre estará en condiciones de continuar el debate este lunes.

Aunque formalmente la cumbre tiene como temas centrales la innovación, el conocimiento y el futuro económico de América Latina, las pláticas giraron casi por completo en torno de la compleja situación política en el país centroamericano, y el debate cobró más fuerza luego que Estados Unidos rompió el consenso regional, en especial en relación con las elecciones.

La canciller hondureña, Patricia Rodas, hizo el viaje a Estoril para pedir a los integrantes de la comunidad iberoamericana que no reconozcan las elecciones, postura que comparte un grupo de naciones, encabezado por Brasil.

El mandatario venezolano Hugo Chávez, quien no asistió a la cumbre, dejó bien claro su rechazo a los comicios hondureños en el programa dominical de radio Aló, Presidente.

No reconoceremos ningún resultado de esas elecciones. El presidente de Honduras para nosotros sigue siendo Manuel Zelaya, afirmó.

En el mismo sentido se manifestó su par uruguayo, Tabaré Vázquez, quien junto con su futuro sucesor, también del izquierdista Frente Amplio, José Pepe Mujica, dijo que los comicios hondureños no tienen legitimidad, al ser organizados por un gobierno de facto, y por ende no los reconocerá, informó la enviada de La Jornada a Montevideo, Stella Calloni.

No sé cuál fue el resultado en Honduras, pero el hecho de que los golpistas no permitieron volver al presidente (Zelaya) para continuar el proceso electoral es una señal muy peligrosa y muy delicada, dijo el mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, desde Portugal, poco antes de que se conocieran los sondeos a boca de urna que daban ventaja a Porfirio Pepe Lobo en la nación centroamericana.

Bolivia y Ecuador confirmaron también que no reconocerán el ejercicio electoral de este domingo en Honduras, mientras el canciller argentino Jorge Taiana declaró que la cumbre de Estoril debe tener una expresa condena al golpe de Estado y no admitir la validez de los comicios.

Taiana informó que pudo platicar sobre el tema con su par estadunidense, Hillary Clinton, quien señaló que las elecciones pueden ser un paso y que hay que dar muchos más.

De forma más ambigua se expresó el mandatario salvadoreño Mauricio Funes; rechazó el golpe contra el gobierno de Zelaya, a quien habría que devolverle sus poderes institucionales, pero al mismo tiempo afirmó que el ganador de las elecciones en Honduras deberá formar un gobierno de unidad nacional.

Finalmente, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, informó que el 4 de diciembre se reunirá en Washington el consejo permanente para analizar el desarrollo del conflicto hondureño.

Fallas técnicas impiden al tribunal electoral confirmar amplia victoria de Lobo en Honduras

Zelaya asegura que el pueblo respondió a su llamado de no dar oxígeno a la dictadura

Chocan cifras de encuestadora y el TSE sobre índice de participación; 47.6% contra 61.3%

Reprimen marcha de la resistencia en San Pedro Sula; denuncian intimidación y cateos ilegales

¡El mundo tiene la obligación moral de reconocernos!, clama magistrado de órgano electoral

Arturo Cano

Enviado

Periódico La Jornada
Lunes 30 de noviembre de 2009, p. 21

Tegucigalpa, 29 de noviembre. Porfirio Pepe Lobo, que pasó la campaña lavándose las manos, puede mantener la sonrisa que muestra en los carteles, y en vivo, todo el tiempo: en una elección transparente como nunca, según el gobierno de facto, pero cuestionada por la mayor parte de los países del mundo, se impuso al candidato que antes del golpe de Estado le llevaba una amplia ventaja.

Desde hoy es el tercer presidente de Honduras, aunque por la noche las autoridades electorales le echan a perder la fiesta, porque tardan en salir a dar los datos de la elección y cuando lo hacen es para decir que se les cayó el sistema, que por fallas técnicas no pudieron realizar la segunda verificación de los datos. Así que un técnico, presentado por el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ofrece cifras aún no validadas por el propio órgano que las presenta, las cuales confirman un amplio triunfo de Lobo. Aunque no hay datos que puedan presentar como válidos según sus propias reglas, los magistrados informan que la participación fue de 61.3 por ciento.

El público que asiste a la presentación de los magistrados se levanta a aplaudir. El pueblo hondureño se ha volcado a las urnas, confirman las autoridades electorales lo que han machacado televisión y radio todo el día.

Sin embargo, enseguida presentan los resultados de la Corporación Hagamos Democracia, que el TSE autorizó para realizar una encuesta de salida, la cual da 55.77 por ciento de votos a Porfirio Lobo y 38.58 por ciento al aspirante del Partido Liberal, Elvin Santos.

El dato relevante, sin embargo, es que la muy confiable corporación ubica la participación en sólo 47.6 por ciento, contra 61.3 por ciento del dato no validado del tribunal electoral.

Nada por qué dudar

Ha habido una dificultad técnica, dice el presidente del TSE, Saúl Escobar. “Hemos ingresado más de millón y medio de votos del nivel presidencial. Se están haciendo todos los esfuerzos para corregir la falla técnica… Hemos tomado la decisión de contar exactamente lo que ha ocurrido… No hay absolutamente nada por qué dudar de estas elecciones”, se enreda el magistrado, y termina presentando cifras preliminares con 61.86 por ciento de las actas procesadas.

A pesar del desastre de un sistema que supuestamente era a toda prueba, el magistrado Enrique Ortez (hijo del canciller de Roberto Micheletti que llamó Negrito del batey a Barack Obama), se suelta una arenga patriótica y advierte al mundo entero: ¡Tienen la obligación moral de reconocernos!

Dice Ortez: ha hablado Honduras en elecciones libres, transparentes y cristalinas. No para ahí: Esta fecha quedará grabada en letras de oro en nuestra patria, dice, y le aplauden a rabiar.

Abstención sin restitución

Desde la embajada de Brasil, Zelaya se muestra cauto frente a los primeros resultados, que no ofrecen las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE), sino la Televisa hondureña, mediante una encuesta a boca de urna.

En horas de la noche, los datos proporcionados por la empresa contratada por el TSE se acercarán a la cifra de abstencionismo que proporciona Zelaya: 65 por ciento (52.4, admite Hagamos Democracia&rdquoGui?o.

Cuando Zelaya habla, los magistrados del TSE siguen encerrados. Más tarde admitirán que siguen debatiendo si informar o no sobre sus fallas técnicas, aunque durante todos los meses de la crisis prometieron que dos horas después del cierre de las mesas de votación darían resultados, a pesar de que gastaron miles de horas de televisión y toneladas de papel periódico para asegurar que estos comicios rechinarían de limpios.

Su ausencia hace crecer los rumores sobre posibles ajustes en la votación obtenida por cada candidato y también sobre el índice de abstención, la principal arma de Manuel Zelaya y el Frente de Resistencia en este jalón –el de las urnas, pero no el último– de la crisis hondureña.

En su primera reacción frente a los resultados, Zelaya asegura que el pueblo hondureño respondió a su llamado de no acudir a las urnas para no dar oxígeno a la dictadura.

Pero se niega a decir si impugnará la elección dado que el triunfador ha sido Porfirio Lobo, con quien, dicen sus cercanos, tendría posibilidad de un pacto político imposible con sus antiguos correligionarios del Partido Liberal.

Ese pacto ya no incluiría la restitución de Zelaya, puesto que el propio huésped de la embajada de Brasil ha dicho, desde hace unas semanas, que no aceptará su restitución una vez celebradas las elecciones. No la acepto, porque sería legitimar el golpe de Estado, vuelve a decir Zelaya.

“Estamos muy contentos porque el pueblo respondió al llamamiento del Frente de Resistencia, de no legalizar el golpe de Estado. El ‘toque de queda popular’ funcionó. Por la mañana calculábamos que el abstencionismo podría llegar a 60 o 65 por ciento, y creemos que esa tendencia se mantiene”, dice Rafael Alegría, miembro de la coordinación del frente.

Este lunes, la resistencia celebrará lo que considera su triunfo con una marcha hacia el centro de la capital y quizás ahí formalice su salto cualitativo: de coordinación contra el golpe de Estado a frente amplio político, como anticipaba hace un par de días el dirigente magisterial Eulogio Chávez.

“La lucha continúa. Este lunes con la caravana de la victoria, porque hoy no ha triunfado Pepe Lobo ni nadie, ha triunfado la resistencia”, sigue Alegría.

La derecha y la ultraderecha

Lobo se impone a Elvin Santos, el empresario de la construcción que se presentaba en campaña como el presidente del empleo. Como candidato del cambio, Lobo consigue la victoria que hace cuatro años no pudo obtener, por escaso margen, frente a Manuel Zelaya.

Yo soy de la oposición, los dos que están enfrentados son del Partido Liberal (PL), decía Lobo, una y otra vez, al pie del lavamanos, durante toda la inusual campaña electoral, en medio de toques de queda y suspensión de las garantías individuales.

De modo que este lunes Honduras amanece con tres presidentes: Manuel Zelaya, cautivo en la embajada de Brasil; Roberto Micheletti, de vacaciones que terminan el jueves 3 de diciembre, una vez que el Congreso decida sobre la restitución que Zelaya dice ya no aceptar, y Porfirio Lobo, el tercero en llevar al Partido Nacional (PN) al triunfo, desde que la democracia a la hondureña fue restaurada en 1982.

Como Zelaya, Porfirio Lobo, de 61 años, es un productor agropecuario, un rico del departamento de Olancho, donde tiene su hacienda La Empalizada, aunque nació en Colón. Es productor de granos en gran escala y un político que ha tratado de correr a su partido hacia el centro, hacia una postura socialcristiana, dice el analista Gustavo Irías.

En el PN, sin embargo, Lobo está eternamente bajo la presión de una corriente más conservadora, que emblematizan Ricardo Álvarez, hoy relecto alcalde de Tegucigalpa, y Óscar Álvares, ministro de Seguridad en el gobierno de Ricardo Maduro y sobrino del general y dictador Gustavo Álvarez Martínez, autor de frases que también deben estar en letras de oro en la historia de Honduras. Una de ellas reza así: Los subversivos no tienen derechos humanos.

Lobo es productor de granos en gran escala en Olancho y en Colón. Estudió en Miami, pero aquí muchos no le perdonan un desliz comunista en su juventud, y haber ido a un cursillo de varios meses en la desaparecida Unión Soviética.

Estados Unidos quiere cambiar de nombre

Hace veintitantos años, los invasores de estos terrenos decidieron que su colonia llevara por nombre Estados Unidos, con la esperanza, confiesan, de que “la embajada americana nos ayudara”. La maniobra fue en vano. Aquí seguimos tragando polvo, dice el albañil Oscar Armando Izaguirre, nacionalista y convencido de que en estas elecciones, presumidas como las más limpias en la historia del país, los liberales quieren hacer fraude. El albañil y otras señoras, también militantes del Partido Nacional, muestran las inconsistencias del proceso, pues es el mismo votante aparece en dos listas diferentes. “Quieren hacer el fraude, pero esperamos que Pepe Lobo se resista.”

En la escuela Inmaculada Concepción de la colonia Estados Unidos (ya le queremos cambiar de nombre) hay cuatro soldados y dos policías, sin contar los que patrullan y van y vienen todo el día. En el lugar hay 10 mesas electorales, una en cada aula, pero muy de mañana sólo en dos hay pequeñas filas de tres o cuatro electores. En las demás los votantes van cayendo a cuentagotas.

La afluencia es mayor en las colonias de clase media y ricas. Por ejemplo, frente a las instalaciones del diario El Heraldo, donde también hay más soldados y policías, además de un helicóptero que vuela bajo. Aquí votan, claro, personajes como el cardenal Óscar Rodríguez y el ex presidente Carlos Flores Facussé.

Gabriela Gómez, ingeniera industrial, vota en esta mesa. Vine a esta hora (las 10 de la mañana) porque esperé a ver que no pasaba nada y vine pues ocupamos nuevo presidente.


Publicado por solaripa69 @ 10:22
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