Mi?rcoles, 14 de julio de 2010

Electores y alianzas

Luis Linares Zapata

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La disputa por la igualdad se va perdiendo en el mundo entero. La concentraci?n de la riqueza en pocas manos lleva la delantera aun en regiones (Europa) donde el Estado de bienestar hab?a dado grandes zancadas. El pensamiento neoliberal ha logrado colonizar las mentes de aquellos que detentan el poder y los gu?a hacia un accionar da?ino para los intereses de las mayor?as. En M?xico, sin embargo, dicha concentraci?n ha sido un ejemplo se?ero por la agresividad con la que se ha acumulado la riqueza producida, la cual se les transfiere sin miramiento alguno. Los ?ltimos decenios, 27 o 30 a?os recientes, han sido dram?ticos para este pa?s. No s?lo por la desigualdad que se ha propiciado mediante cuanta triqui?uela ha podido ser imaginada, sino porque se le ha acompasado con un envilecimiento de la vida p?blica sin parag?n en la historia.

No hay instituci?n que quede al margen del manoseo y el yugo de los de arriba. La cultura misma ha sido marcada con la quiebra de valores, tanto individuales como colectivos. La impunidad, cemento que une a este estado decadente de cosas, es el precursor del desamparo, de la nociva indefensi?n a la que se hallan sometidos los ciudadanos. Las elites gobernantes, en su voracidad sin l?mite, levantan sus enormes parapetos con la m?s rampante y c?nica demagogia, siempre arguyendo apego a la legalidad y el respeto irrestricto por las instituciones. Es por eso que el sistema establecido no duda en propiciar y usufructuar elecciones que desembocan en recambios est?riles como los actuales. Ellas son una v?a, amplia y provechosa, para proseguir esta encomienda de expoliaci?n voraz. Ninguna alianza derechista puede modificar tendencias, sino, al contrario, reforzarlas.

Por fortuna, las recientes elecciones llevadas a cabo muestran un resquicio de esperanza. Aun entre el griter?o que se desat? en los medios de comunicaci?n para encontrar, al gusto de los difusores org?nicos, ganadores y perdedores individualizados, algo con valor puede ser rescatado. Y eso que se puede observar, si se le atiende con sinceridad, habla de la presencia y el esp?ritu que anim? a los votantes. Lo hace ah? donde, a pesar de los flagrantes delitos cometidos por gobernantes y ma?osos aliados, su voluntad logr? despuntar hacia el deseo de emancipaci?n. Los electores, en ciertos estados nada m?s, le dieron cauce positivo a su enojo, a su descontento y no se quedaron quietos, aturdidos por la demagogia del voto nulo, la indiferencia del miedo (BC o Tamps), sino que se movilizaron para darse una oportunidad adicional a ellos mismos. Se fijaron en los candidatos y los evaluaron. Supieron qui?nes podr?an auxiliarlos y qui?nes son los simples veh?culos de la continuidad malsana. Visi?n y voluntad claramente expresada en Oaxaca, por ejemplo. As?, el reinado de terror, el despojo y los latrocinios que envuelven a esa tierra bien pueden concluir. El pueblo de Oaxaca ya no quiere ser la base que sostiene a una enorme pir?mide de explotaci?n nacional impersonada en lo m?s perverso del modo pri?sta de hacer pol?tica y que el PAN sigue a pie juntillas.

Ahora Gabino Cu? tiene, qui?ralo o no, parte sustantiva de esa encomienda de rescate. Debe, al menos, dar inicio a la recomposici?n de los equilibrios sociales, a la participaci?n sin trabas y la justicia distributiva. Tiene que ser fiel al reclamo del pueblo y nada m?s. Colocar a esos que dicen haberlo apoyado con su alianza electorera en su justa proporci?n que no es de gran alcance ni altas miras. Tampoco prestar o?dos a esos otros que, aunque, en efecto, le tendieron la mano, quieren ahora pasarle facturas de sujeci?n y negocios. Los que le acogieron con generosidad o le mostraron la ruta posible sin condicionantes previas, es seguro que tampoco pretender?n atarlo o pedirle indebidas cuentas. Lo ?nico ante lo cual debe responder Gabino y los que lo acompa?en en la tarea, se concreta en rencauzar la extraviada labor pol?tica por los rumbos de la justa honestidad.

Similar fen?meno c?vico tuvo lugar en Puebla. Ah? los poblanos fueron a las urnas no alentados por una alianza que poco se correspond?a con sus inquietudes efectivas. Sortearon trampas y condicionamientos de d?cadas para dar un salto, todav?a peque?o y sin las debidas seguridades, pero con esperanzas ciertas. Los motivos de su accionar tienen que ver, de nueva cuenta, con el insoportable ambiente generado por un mal gobernante, por su cauda de salteadores mancornados y una manera degradante de valorar la conciencia individual y colectiva de los ciudadanos. Pero a Moreno Valle le han salido mentores de variadas tesituras y cala?as. Autocalificados protectores, aliancistas convenencieros y hasta socios que pueden, con facilidad, desquiciarle miras, forzar falsos respetos que le llevar?n a desviar las urgentes atenciones para con los que le votaron. Su base de sustentaci?n es por dem?s endeble. S?lo el respaldo popular, si sabe encontrarlo, le pondr?a a salvo de las inminentes presiones que habr? de recibir.

Las famosas alianzas entre los dirigentes, impuestos por tribunal convenenciero, no se olvide, y el partido del se?or Calder?n, no fueron los que salieron exitosos de las pasadas elecciones. En estas elecciones se dio una muestra de la inminente debacle del mal gobierno (Zacatecas, Hidalgo, Sinaloa, Veracruz) junto a la manipulaci?n clientelar. Fueron, estos aliancistas, en el cab?s de la derecha y ah? parecen sentirse triunfadores. El PRI no va a ser derrotado porque se le gane en el estado de M?xico mediante una nueva alianza. La lucha cierta es contra la derecha, ya sea del PAN o la del PRI o la de ambos combinados, como siempre ha sido en estos ?ltimos decenios. Son los electores organizados, y su consciente movilizaci?n tras un objetivo transformador de M?xico, lo que pondr? fin a un ya muy alargado periodo de decadente vida institucional, pol?tica, econ?mica y cultural de la Rep?blica. Eso se lograr? despertando, con informaci?n ver?dica, la esperanza en un s?lido programa de reconstrucci?n nacional.

El desaf?o de las alianzas
Marta Lamas

M?XICO, D.F., 13 de julio.- Al festejar con amigas feministas el triunfo de las alianzas en? Oaxaca y Puebla, varias expresamos nuestras dudas y temores respecto a lo que sigue. En otros pa?ses se ha visto que adversarios ideol?gicos llegan a acuerdos y se ponen a trabajar juntos. Pero en M?xico, ?la simple cohabitaci?n en una boleta electoral eliminar? los fuertes antagonismos existentes o desembocar? en una serie de luchas intestinas? ?C?mo le van a hacer Cu? y Moreno Valle? Con la escasa tradici?n de construcci?n de pactos? en nuestro pa?s, lo m?s dif?cil viene ahora. ?C?mo gobernar?n? ?El? PAN le dejar? Oaxaca al PRD y ?ste le soltar? Puebla al PAN? ?O conformar?n un gabinete mixto,? donde compitan? ideas y proyectos? ?Habr? di?logo o mon?logos? ?Se impondr?n los poderes f?cticos? ?Qui?n? ceder?, qui?n sacar? provecho?

Puesto que la alianza PRD-PAN es meramente instrumental y no ha elaborado un programa com?n de gobierno, ?c?mo conciliar?n estos partidos sus visiones radicalmente distintas sobre tant?simas cuestiones? Tal como est?n hoy las cosas, no es posible avanzar sin un trabajo riguroso y sostenido de construcci?n pol?tica de acuerdos. Ante tal panorama, la preocupaci?n de muchas feministas es que libertades fundamentales, como los derechos sexuales y reproductivos, sean? silenciadas en aras de lograr consensos? r?pidos.?

En lugar de ?congelar? estos? indispensables temas, hay un camino m?s productivo, aunque m?s dif?cil y lento, para dirimir diferencias: escuchar, discutir y acordar. Para pactar estas alianzas, las dirigencias partidarias del PAN y el PRD ya se vieron conminadas a hacerlo. Ahora requieren dar otro paso adelante y realizar un buen debate p?blico (bien coordinado, con participaci?n ciudadana y transmitido por los medios de comunicaci?n) para ventilar las posturas ciudadanas respecto a cualquier tema espinoso. Esto marcar?a un cambio pol?tico muy alentador. ?

Hace rato me sorprende algo que compruebo en mis alumnos del ITAM, pero que no s?lo se da entre j?venes universitarios, sino que se manifiesta crecientemente a nivel popular, entre ciudadanos atentos y cr?ticos: un elemento determinante en su decisi?n electoral es el grado de modernidad que expresan los candidatos, al margen de la postura ideol?gica del partido. ?Ojo!, no estoy diciendo que las preferencias tradicionalmente partidistas no sigan? orientando a buena parte de los electores, pues todav?a existe el voto ?duro? por determinados partidos. Digo que? va en aumento una porci?n de votantes? que se salen de los? esquemas tradicionales de ?votar a la derecha? o? ?votar a la izquierda?, y a quienes les interesa sobre todo que los partidos y los gobernantes respeten las garant?as constitucionales que son imprescindibles para tomar decisiones sobre la propia vida.?

Estos derechos civiles amparan un conjunto de decisiones ?ntimas que no afectan los derechos de terceros; por eso cada vez hay m?s ciudadanos que apoyan la anticoncepci?n de emergencia, que promueven el uso del cond?n, que admiten la despenalizaci?n del aborto, que aceptan la homosexualidad con naturalidad y que creen que el Estado s?lo debe intervenir para otorgar servicios y no para prohibir conductas sexuales y reproductivas. Estos ciudadanos aspiran a vivir en una sociedad, adem?s de igualitaria,? verdaderamente libertaria y respetuosa de la diversidad. De ah? que un n?mero creciente de mujeres y hombres luche por que ni el gobierno ni las Iglesias se inmiscuyan en sus decisiones privadas.?

?Son las alianzas una palanca para progresar hacia la sociedad que deseamos y para que el pa?s salga de su situaci?n de brutal desigualdad,? injusticia y violencia? Tal vez, si el trabajo de ser alianza obliga a los partidos a modificar sus pr?cticas y a gobernar tomando verdaderamente en serio los deseos y necesidades de una ciudadan?a plural. Flores D?Arcais se?ala que cuando el ciudadano com?n, que vive cada vez m?s inseguridad (tanto de sus derechos como de la seguridad p?blica), se da cuenta de que es tratado como un cliente por la clase pol?tica, entonces oscila entre la rabia contra todos los pol?ticos y la apat?a: ?todos los pol?ticos son iguales?. Estas reacciones, que olvidan que la pol?tica es esencial para organizar la coexistencia que se da en condiciones muy conflictivas por el antagonismo, la explotaci?n y la opresi?n que existen entre los seres humanos, alimentan peligrosas salidas de los marcos institucionales.?

Muchos ciudadanos creen que las alianzas podr?an dar un giro sustantivo a la pol?tica mexicana. Pero esas alianzas no ir?n muy lejos si no asumen que junto a los anhelos democr?ticos est?n las exigencias redistributivas acompa?adas de la leg?tima reivindicaci?n de las libertades individuales. Ser? una dura prueba para el PAN y para el PRD? gobernar Puebla y Oaxaca, pero si estos reci?n elegidos gobernantes? registran y asumen la transformaci?n que ha ocurrido en las mentalidades ciudadanas, si alientan verdaderamente nuevas formas de participaci?n ciudadana, entonces tal vez despegue el proceso de renovaci?n pol?tica que urge en nuestro pa?s. Lo veo muy dif?cil, pero afrontar ese gran desaf?o que hoy tienen Gabino Cu? y Rafael Moreno Valle es la apremiante e? inmensamente compleja? tarea que requiere nuestro pa?s.?

Canal once, el enga?o
Jenaro Villamil

M?XICO, DF, 13 de julio (apro).- ?A qui?n quiere enga?ar Felipe Calder?n cuando afirma que el Canal Once se convertir? en ?una televisi?n p?blica que promueva el debate democr?tico de las ideas?, y que su naturaleza es la de ?una televisi?n del Estado mexicano p?blica, gratuita, abierta y plural??

El anuncio realizado en transmisi?n simult?nea ?ya vimos que a Calder?n le encantan los ?encadenamientos? de sus mensajes-- se produjo en las instalaciones del antiguo canal educativo del Instituto Polit?cnico Nacional (IPN).

En esencia, fue la formalizaci?n de una mayor cobertura de esta se?al para llegar a 42% del territorio nacional, incluyendo capitales como Guadalajara, Jalapa o Morelia. Anunci? que ?en breve? se incorporar?n las ciudades de M?rida, Monterrey, Oaxaca y Durango a la cobertura de Canal Once.

Durante ese evento no hubo sociedad civil sino el conjunto de la burocracia de medios gubernamentales de la administraci?n federal, la misma que con escasos recursos ha tratado de hacer en algunos medios un trabajo digno, a pesar del menosprecio de Los Pinos o el acoso incesante de Max Cort?zar para convertir a estas se?ales en prolongaciones de la propaganda calderonista. Ni siquiera estos funcionarios creen que se trata realmente de una ?tercera cadena p?blica?.

Se trata de una se?al para la propaganda calderonista. Se busca el control pol?tico nuevamente de los medios permisionados para uniformar sus contenidos informativos, excluir a voces cr?ticas y copiar los formatos de la televisi?n comercial para transformarlos en una especie de divertimentos burocratizados por la alta ineficacia teleg?nica de quienes administran Canal Once.

Basta ver lo que ha sucedido con la barra de programaci?n de Canal Once durante este sexenio. Hubo varios intentos para desaparecer programas ?inc?modos? como el debate de los hombres de negro o el programa ?Aqu? nos toc? vivir? de Cristina Pacheco, que no coinciden con la idea de infoentretenimiento de su director Fernando Sari?ana.

Luego se pirate? la idea de ?Discutamos M?xico? que inici? el Canal 22 para volverlo una proyecci?n de las fantas?as calderonistas durante el Bicentenario y el Centenario. Tambi?n se modific? el formato de los noticieros para que las notas principales sean las declaraciones de los miembros del gabinete, incluyendo a la primera dama Margarita Zavala, como si se tratara de una pasarela de funcionarios de una televisi?n sovi?tica: sin imaginaci?n, sin contraste cr?tico, sin hechos que informar.

Adem?s, se incorporaron programas con los nuevos g?neros h?bridos de la televisi?n (realitys, concursos, talk shows, docudramas), pero sin una propuesta realmente alternativa para las audiencias. Se clausur?, sin explicaci?n alguna, la figura del ombudsman de las audiencias de Canal Once porque al director cinematogr?fico que dirige esta se?al le pareci? aburrido atender los derechos de las audiencias.

Incluso se elimin? todo punto de vista cr?tico hacia el modelo de la televisi?n guiada por el rating y Canal Once no volvi? a promover ning?n debate profundo sobre la reforma a la Ley Federal de Radio y Televisi?n.

En fin, Canal Once se volvi? una televisora d?cil, c?moda no s?lo para el gobierno federal sino para Televisa y TV Azteca.

Y Sari?ana fue de los primeros en firmar ese fraude teleg?nico llamado ?Iniciativa M?xico?, como si se tratara de un proyecto del propio IPN.

Nunca fue un canal plenamente aut?nomo ni mucho menos un medio de la sociedad civil, pero durante d?cadas Canal Once fue cuidado por sus productores y algunos directores para que mantuviera una identidad propia, m?s all? de los vaivenes sexenales. Algunos lo lograron, otros no tanto. Pero con el calderonismo se retorn? a las peores pr?cticas de una televisi?n del r?gimen priista, como si nada hubiera cambiado.

Incluso, hubo una operaci?n burocr?tica altamente cuestionable. La creaci?n por decreto del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) implic? sacar de la esfera educativa (la SEP) la direcci?n de los medios oficiales para que retornara a la Secretar?a de Gobernaci?n, como si se tratara de un asunto de control pol?tico y no de proyecto cultural.

Miente Calder?n cuando afirma que ?la televisi?n p?blica mexicana seguir? siendo el emblema de la televisi?n educativa, cultural e informativa. Fortalecer? los valores que enriquecen y nutren nuestra mexicanidad?.

Miente porque el mismo anuncio es un ejemplo de que se trata de instrumentalizar el Canal Once para volverlo la ?se?al presidencial?. Lo p?blico se confunde con lo gubernamental y la televisi?n educativa se transforma en una televisi?n de propaganda.

?Por qu? no estuvieron los anteriores directores de Canal Once? ?Por qu? se han excluido las experiencias previas de una se?al que ha aportado mucho a la cultura televisiva mexicana?

Esta es la principal muestra de que se trata de un modelo excluyente, autorreferencial y, a fin de cuentas, sin el menor inter?s en el servicio p?blico.

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Publicado por solaripa69 @ 9:42
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