Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010

El incinerador

Carlos Mart?nez Garc?a

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Ya no tiene el poder para hacerlo f?sicamente, pero s? las fuerzas en el terreno simb?lico para incinerar a quienes considera sus adversarios. Los juicios y diatribas del cardenal Juan Sandoval ??iguez contra el jefe de Gobierno de la ciudad de M?xico, Marcelo Ebrard, y los integrantes de la Suprema Corte de Justicia que votaron favorablemente para que matrimonios de personas del mismo sexo tengan derecho a la adopci?n de infantes, adem?s de extremadamente soeces revelan la pertenencia del alto funcionario eclesi?stico cat?lico a la l?nea dominante que busca hacer forzosos los preceptos de una confesi?n religiosa al conjunto de instituciones y ciudadanos de un pa?s.

Desde el siglo IV, al unir Constantino los destinos del imperio romano con los de la Iglesia cristiana (o m?s bien el sector de ella que apoy? la cristianizaci?n forzosa de las naciones y territorios sojuzgados por Roma), comenzaron a perfilarse en el seno del cristianismo dos l?neas que hasta ahora subsisten. Por un lado la que concibe al Estado como coadyuvante de la instituci?n eclesi?stica, dando as? como resultado lo que se denomina el r?gimen de cristiandad; y por el otro grupos disidentes de la anterior visi?n que han sostenido la idea y pr?ctica de que debe existir separaci?n Estado-Iglesia(s), ya que creer, o no, las ense?anzas del evangelio debe ser una acci?n voluntaria.

Ante las iglesias, particularmente la cat?lica romana que uni? su destino a los poderes pol?ticos en turno, la tendencia de la Iglesia de creyentes (conformada por adherentes voluntarios y dispuestos a guardar los principios ?ticos de su fe) siempre ha enarbolado que es un craso error imponer a otros y otras un determinado cuerpo doctrinal. Porque en eso de convertir a la fuerza, ni se convierte a los considerados paganos y menos se cumple con la naturaleza pac?fica, pacifista y pacificadora del evangelio.

El cardenal Juan Sandoval ??iguez es conspicuo integrante del celoso contingente que ipso facto anhela incinerar a los herejes. Se identifica plenamente con el grupo que dec?a seguir a Jes?s, pero que ante las objeciones y/o franco rechazo a la propuesta evang?lica, quer?a echar mano de las llamas para devorar a los renuentes.

En el Nuevo Testamento, cap?tulo 9 de Lucas, vers?culos 52 al 56, se lee: ?[Jes?s] envi? por delante mensajeros, que entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento; pero all? la gente no quiso recibirlo porque se dirig?a a Jerusal?n. Cuando los disc?pulos Jacobo y Juan vieron esto, le preguntaron: ?Se?or, ?quieres que hagamos caer fuego del cielo para que los destruya?? Pero Jes?s se volvi? a ellos y los reprendi?. Luego siguieron la jornada a otra aldea? (Nueva Versi?n Internacional). Los disc?pulos Jacobo y Juan, este ?ltimo tocayo del cardenal Sandoval ??iguez, como jud?os que eran, se sent?an superiores a los samaritanos. Adem?s les ve?an como obst?culos que era preferible eliminar, estorbos para la construcci?n de una sociedad homog?nea y cerrada.

Los otros, desde la perspectiva de los incineradores, no tienen derechos m?s que el de sumarse a las creencias de sus benefactores, que si recurren a la violencia es nada m?s para evitar que los imp?os sigan pecando. ?sta ha sido la l?gica de la hoguera: es mejor que los heterodoxos sean consumidos por el fuego, y no que vivan regode?ndose en sus desviaciones. Esperan de los condenados, de los destinados al exterminio, el besamanos por cortar de tajo con su vida pecaminosa. El poema Un reo bendice a Torquemada, de Jos? Emilio Pacheco, captura magistralmente el esp?ritu de inquisidores como lo es Juan Sandoval ??iguez: Quien me da de beber asfixia / quiere salvarme. / El que enciende los le?os de la hoguera / lo hace por mi alma eterna. / Los que calman mi hambre con la cicuta / son agentes del bien. / Gracias, hermanos. / Dios premiar? la suma de bondades.

El cardenal de Guadalajara es un hombre acostumbrado al poder. No busca interlocutores, sino obedientes feligreses. A?ora los tiempos del r?gimen de cristiandad, cuando la uni?n entre dominio pol?tico y control eclesi?stico hizo posible la sumisi?n de las personas a los designios de gobernantes y cl?rigos. Se dice perseguido por expresar su punto de vista, cuando lo que ha hecho es acusar sin aportar prueba alguna. ?l, en su concepci?n verticalista de la sociedad, puede juzgar las conductas de todos, pero quien intente poner en tela de juicio sus dictados es un enemigo declarado.

Llama la atenci?n su encono, expresiones peyorativas, hirientes, contra su cat?logo de desviados. No hay en los discursos del cardenal Sandoval ??iguez intentos de comprender a los dem?s. Domina en ?l la intolerancia que niega la diversidad, el derecho a elegir libremente una determinada identidad. Es un incinerador siempre en busca de combustibles para su hoguera.

Como pastor de almas y conciencias que dice ser, en la teolog?a de Sandoval ??iguez no hay lugar para la compasi?n, entendida ?sta como el ejercicio de identificarse con todo tipo de excluidos (en su ra?z etimol?gica latina pati y cum significa padecer con). En su autoritario y soez estilo personal de pastorear s?lo hay lugar para la obediencia irrestricta o el cadalso moral.

Cuestiones de clase y poder

Luis Linares Zapata

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Desde hace muchos a?os, tantos que son incontables, el periodismo escrito, radial o televisivo ha sido capturado por una compacta clase del amplio conglomerado social: el empresariado. Todo el siglo XX ha visto, en el continente americano al menos, c?mo los medios han quedado bajo la f?rrea custodia y la orientaci?n ideol?gica de un grupo acomodaticio que, casi por regla general, se ha emparejado con el poder establecido. Los medios, bajo tal f?rula, han servido, con muy pocas y notables excepciones, al mundo de los negocios compartidos y al sost?n del r?gimen dominante. Han llegado al horror de provocar una guerra (R. Hearst-Cuba) con el prop?sito de aumentar las ventas de sus diarios. Lo cierto es que en los diversos pa?ses latinoamericanos han formado un reducido club de hombres y mujeres de empresa que gira en torno y difunde y justifica el modelo de apropiaci?n de lo p?bico en unas cuantas manos privadas.

En este entramado medi?tico lo que rige es el individualismo y la primac?a de lo econ?mico. Son ?stos los que seleccionan, ordenan y dirigen los dem?s valores que los tratan como subsidiarios. El mercado, las finanzas como instrumental privilegiado que todo lo subyuga, la acumulaci?n de riquezas como sin?nimo del ?xito, la admiraci?n y el ejemplo a seguir. En una instancia m?s pedestre, los medios son el parapeto, la palanca que defiende los intereses particulares de los due?os o de un grupo bien determinado de colegas. Tambi?n repercuten, y esto es importante para aquellos bajo el influjo metropolitano, las consignas para la defensa de los intereses y los afanes del poder central, estadunidense.

M?xico es un ejemplo se?ero de la concentraci?n y manipulaci?n de los medios, tanto escritos como radiotelevisivos. Los peri?dicos Exc?lsior y El Universal, por ejemplo, nacieron como instrumentos de defensa contra el contenido del art?culo 27. Los fundaron personeros de las empresas petroleras angloestadunidenses para protegerse o reversar la inminente expropiaci?n cardenista. Hoy en d?a, y despu?s de varios sobresaltos y peripecias, han continuado como consorcios privados que, ciertamente, han empujado medidas dosis de pluralismo y cierta apertura cr?tica. La televisi?n fue, desde sus meros inicios, un negocio que conjuntaba pol?ticos con negociantes (Alem?n-Azc?rraga y anexos prestanombres) Y, desde esos tiempos, Televisa se at? al presidencialismo autoritario. A?os despu?s, la arreglada privatizaci?n de la cadena de televisi?n p?blica (Canal 13) dio pie a la conformaci?n de un cerrado y hasta atrabiliario duopolio que acapara m?s de 90 por ciento de la audiencia y la casi totalidad de la inversi?n publicitaria.

La radio sigui?, con velocidad constante y consistente, su ruta hacia la integraci?n de conglomerados que controlan vastas cadenas que trasmiten, sin tapujos, la visi?n pol?tica, el credo empresarial, las creencias religiosas y los caprichos de los accionistas mayoritarios. Hay, sin embargo, que reconocer la existencia de radios locales y diarios que han sido claves en el proceso de instaurar valoraciones democr?ticas en el pa?s. Regeneraci?n, peri?dico de los hermanos Flores Mag?n, fue uno de los adelantados y cuya m?stica y lucha hoy recoge otro ensayo del mismo nombre. En el presente se han multiplicado, pero siempre en condiciones precarias al no ser adoptados por los anunciantes, un compacto grupo de diarios y semanarios (La Jornada, Proceso, Z) que, con sus posturas independientes, han logrado reconocimiento del auditorio. A pesar de su penetraci?n y agendas hermanadas con los requerimientos populares, no logran contrarrestar el enorme peso de los diarios y la radiotelevisi?n aliados con el oficialismo y el modelo neoliberal.

El caso mexicano no es excepcional. Sus condiciones concentradoras se repiten en toda Latinoam?rica. Brasil, Bolivia, Venezuela, Chile, Colombia, El Salvador, Panam?, Paraguay, Ecuador o Per? adolecen de la misma enfermedad. Todos ellos han sufrido las consecuencias del d?o negociantes-poder pol?tico. Han padecido, como pocas naciones, los dictados de oligarqu?as rapaces, del militarismo dictatorial, de las tiran?as asesinas de Centro y Sudam?rica. En todas esas malhadadas circunstancias, los medios, con sus propietarios a la cabeza, se han plegado y hasta alegremente colaborado en tal imposici?n. Pocos de los diarios o radios y redes televisivas han propagado valores democr?ticos o formas de producci?n y vida disonantes con las consejas, el modelo y las ambiciones del imperio. Los ejemplos citables son marginales. La visi?n empresarial es la constante hasta que, en ciertos momentos, se vuelve intolerable. Las rebeliones y disonancias no pod?an esperar m?s. Las sociedades han elevado sus voces para introducir balances, alternativas de vida y posturas discordantes con lo establecido y que apuntan hacia la solidaridad y la independencia, personal y colectiva. Es por eso que en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador o Venezuela se vienen ensayando modos de propiedad y de contenidos difusivos distintos a los dominantes. No m?s banqueros propietarios de medios, claman en Bolivia y Ecuador. No m?s monopolios de las voces colectivas, dicen en M?xico o Brasil. La exigencia de aperturas a la pluralidad y la cr?tica se asientan como demanda y exigencia inmediata.

Por estos d?as de confusiones mentales, liderazgos endebles y aton?as financieras, tambi?n se observa un rejuvenecimiento democr?tico y popular. Pero, al mismo tiempo, se ensaya una campa?a desde las mismas sedes del poder central para detenerlo. La cadena CNN es la abanderada, pero la siguen innumerables repetidoras. Esta cadena est? decidida a contrariar cualquier intento de independencia difusiva de ciertas naciones sudamericanas. Venezuela, en primer t?rmino, es el mal en s? mismo, seg?n su credo. No s?lo pone el dedo flam?gero en la marcha econ?mica, sino que denuncia, con valent?a inaudita por lo sesgada, los atentados contra la libertad de prensa que, seg?n ella, ah? tienen lugar. Ninguno de sus voceros repara en la previa concentraci?n de los medios con sus sabidas como malsanas consecuencias, sus or?genes olig?rquicos que desembocaron en la golpista postura de la radiotelevisi?n local. Se olvidan, con fingido disimulo de esos confabulados de clase que, cotidianamente, conspiran en Bolivia y en Ecuador. Ah?, los medios est?n totalmente controlados por banqueros. Todos ellos ensayando su fiero golpeteo contra gobiernos electos y relectos por abrumadora y creciente mayor?a. Gobiernos que han incursionado por senderos donde los excluidos son los destinatarios de sus acciones reivindicatorias. Para el sentimiento de clase que domina el actual entramado continental, la reciente legislaci?n argentina que rompe modos de posesi?n monop?licos (grupo Clar?n) es un asunto intolerable. La uni?n, ahora conjunta entre comunicadores oficiosos y propietarios, se impone y coincide con los deseos restauradores de la hegemon?a americana. La continuidad del modelo vigente es el terreno de la disputa en todos lados y conciencias. Ya se ir? clarificando el resultado.

Las frivolidades del Bicentenario
Jenaro Villamil

M?XICO, DF, 24 de agosto (apro).- El titular de la Secretar?a de Educaci?n P?blica, Alonso Lujambio, se ha convertido en el conductor, animador y presentador de los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revoluci?n Mexicana que tienen m?s similitud con un gran circo y una superproducci?n televisiva que con un evento hist?rico.

Para Lujambio, los festejos ser?n una gran pachanga. Bastante cara, por cierto, ya que tan s?lo para el 2010, los costos del ?monumental desfile? del 15 de septiembre y del ?brillante y majestuoso? espect?culo de pirotecnia, conciertos y coreograf?as ascender?n a 2 mil 900 millones de pesos.

Eso sin contar con los recursos del Fideicomiso Bicentenario, un organismo dependiente de la Secretar?a de Hacienda, con 600 millones de pesos de presupuesto, manejados por Banj?rcito, y cuya principal obra ser? la construcci?n del Parque Bicentenario, en la exrefiner?a 18 de Marzo, en la delegaci?n Azcapotzalco de la Ciudad de M?xico.

Desde el 4 de agosto, Lujambio ofreci? varias conferencias de prensa para anunciar el gran despliegue de eventos del 15 y 16 de septiembre. En su calidad de coordinador ejecutivo de los Festejos del Bicentenario y del Centenario, el exconsejero electoral y excomisionado presidente del IFAI se ha transmutado en una especie de productor televisivo que confunde la conmemoraci?n con la celebraci?n y privilegia el espect?culo, sujeto a los criterios de la din?mica del rating.

De esta manera, para Lujambio lo m?s majestuoso no ser? repensar el futuro o el proyecto de una naci?n que surgi? hace dos siglos, sino las cinco horas de transmisi?n televisiva y el despliegue de 45 pantallas entre el Z?calo capitalino y el Castillo de Chapultepec para disfrutar un espect?culo producido y dirigido por un australiano, Ric Birch.

Y no por malinchismo sino por elemental sentido com?n, el titular de la SEP no ha aclarado por qu? se contrat? a un australiano y no a un mexicano para dirigir el desfile de 27 carros aleg?ricos, los tres conciertos simult?neos (flamas, proyecci?n de im?genes en La Catedral y los espect?culos El Arbol de la Vida, El Coloso y Vuela M?xico).

Las cr?ticas a Lujambio no han sido menores. El 18 de agosto present? ante los medios de comunicaci?n la melod?a El futuro milenario, con letra del roquero Jaime L?pez e interpretada por Aleks Syntek, cantautor de la f?brica de estrellas ef?meras de Televisa.

No pas? ni un d?a de la presentaci?n cuando Jorge Torres, jurado del concurso de composiciones para el bicentenario, afirm?: ?No lo puedo creer. ?El tema de Syntek es el que defiende el secretario Lujambio? ?Es en serio? Pues d?ganle que me parece ofensivo? (Milenio Diario, 22 de agosto 2010).

Lujambio desplaz? el propio resultado del concurso Tema Musical 2010, convocado por la propia SEP y Conaculta, y cuyo ganador fue Jos? Miguel Delgado Anz?n. Para enmendar la plana, la directora del Fonca, Martha Cant?, afirm? que este es un tema de la sinf?nica y el otro ser? la canci?n del evento entre el 15 y 16 de septiembre de este a?o.

A la defensiva, el titular de la SEP declar? el domingo 22 de agosto que las cr?ticas a los festejos del Bicentenario le parec?an ?mezquinas?. Y afirm? que si no se celebran, ser?a ?un desperdicio imperdonable?.

El problema no es la pachanga o el circo que se prepara para el D?a del Grito. Las cr?ticas han sido generalizadas por la frivolidad, la excesiva mediatizaci?n y la ausencia de una labor realmente educativa e hist?rica para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revoluci?n.

Las declaraciones del titular de la SEP son tan s?lo el reflejo de la crisis de origen: la ausencia de un proyecto serio, incluyente y de Estado por parte de los dos ?ltimos gobiernos panistas para encabezar los festejos de las dos gestas m?s importantes de la historia mexicana.

En la comisi?n han predominado m?s las ocurrencias. Por ejemplo, se presumi? el Fuego Bicentenario, al estilo de la antorcha de los Juegos Ol?mpicos, que inici? su recorrido sin pena ni gloria en septiembre de 2009.

Se incorpor? como actividades del Bicentenario una serie de 150 programas titulados Discutamos M?xico que han tenido escasa o nula repercusi?n en las audiencias, por su herm?tico formato. Tambi?n se organiz? la regata Copa M?xico, en la Riviera de Nayarit.

Las ?obras monumentales? son m?s similares a un parque de diversiones. Es el caso del Parque Bicentenario que se construir? en un predio de 500 hect?reas en lo que fue la exrefiner?a 18 de Marzo de Pemex. Como si fuera un Six Flags hist?rico, la Comisi?n anuncia en su p?gina electr?nica que el parque tendr? cinco grandes jardines: Natura, Viento, Tierra, Sol y Agua, con espacios para juegos y diversiones.

El ?monumento emblem?tico? ser? un espect?culo de rayos l?ser: la Estela de Luz, formada por dos columnas paralelas de 104 metros que estar?n en el Paseo de la Reforma.

La comisi?n patrocin? un ?espect?culo multidisciplinario? titulado Orgullosamente mexicanos, que se asemeja a una feria itinerante con rayos l?ser, efectos especiales y proyecci?n de pantallas en ciclorama.

La ocurrencia m?s pol?mica y reciente de la comisi?n fue la exhumaci?n de los restos de 14 cad?veres, correspondientes presuntamente a h?roes de la guerra de 1810-1821, que fueron trasladados del Monumento de la Independencia, donde se encuentra El ?ngel, al Castillo de Chapultepec, y de ah? a Palacio Nacional.

Se organiz? un desfile necrof?lico el 15 de agosto a lo largo de la avenida Reforma. Fue la met?fora m?s clara de la momificaci?n de la historia. El titular del INAH, Alfonso de Maria y Campos, declar? que esto simboliza ?la muerte para muchos mexicanos?. Bastaba con que se difundieran las calaveras de Posadas.

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Publicado por solaripa69 @ 12:17
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