Mi?rcoles, 24 de noviembre de 2010

La revoluci?n necesaria
John M. Ackerman

M?XICO, D.F., 23 de noviembre.- ?I think you have to be crazy to be a revolutionary in a country like Mexico today?, exclam? en 2001 el reci?n estrenado secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de la alternancia, Jorge Casta?eda Gutman.? Poco antes, en noviembre de 2000, el mismo Vicente Fox se atrevi? a declarar que por su cuenta corr?a que para el final de su sexenio en lugar de celebrar la Revoluci?n el 20 de noviembre los mexicanos celebrar?amos la culminaci?n del Plan Puebla-Panam?. Felipe Calder?n tambi?n ha sido expl?cito en su intenci?n de priorizar este a?o el legado de la Independencia por encima del de la Revoluci?n, y de enaltecer el papel de la Iglesia y las Fuerzas Armadas por encima de la movilizaci?n ciudadana en la construcci?n hist?rica del pa?s.?

?Todav?a hoy, Casta?eda, junto con H?ctor Aguilar Cam?n y un grupo de intelectuales muy cercanos al poder, mantienen inc?lume su f?rrea intolerancia antirrevolucionaria. ?M?xico es preso de su historia?, afirman estos dos autores en su texto Un futuro para M?xico, y precisan: ?ideas, sentimientos e intereses heredados le impiden moverse con rapidez al lugar que anhelan sus ciudadanos. La historia acumulada en la cabeza y en los sentimientos de la naci?n ?en sus leyes, en sus instituciones, en sus h?bitos y fantas?as? obstruye su camino al futuro?.? La Iniciativa M?xico no ha hecho m?s que retomar esta misma idea cuando Javier Aguirre y otras figuras p?blicas llaman a ?enterrar el M?xico de los complejos?y?alumbrar el M?xico de hombres y mujeres seguros de s? mismos?.?

Jos? Woldenberg tambi?n se suma resuelto a la comunidad de cr?ticos de los ?revolucionarios? cuando, en la celebraci?n de los 20 a?os del Instituto Federal Electoral (IFE), dice que solamente ?muy peque?os grupos y expresiones exc?ntricas? no comparten el ?acuerdo profundo? de que ?s?lo la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas es y puede ser la fuente de legitimidad de los gobiernos?. Hay que reconocer que para el exconsejero presidente del IFE los revolucionarios de hoy no ser?an una bola de ?locos? (Casta?eda dixit), sino simplemente unos ?exc?ntricos? o ?weirdos?.?

La realidad, sin embargo, desmiente los anhelos supuestamente ?modernizadores? de intelectuales, pol?ticos y poderes f?cticos. Hoy, el esp?ritu revolucionario se mantiene m?s vivo que nunca en el pa?s. El peri?dico Reforma recientemente dio a conocer que 64% de la poblaci?n siente ?mucho orgullo? por la Revoluci?n Mexicana. Es m?s, hasta encuestadores como Ulises Beltr?n, quien trabaj? en Los Pinos con Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, han tenido que reconocer que millones de mexicanos manifiestan que una nueva revoluci?n no es solamente posible, sino necesaria.

Una encuesta de BGC, Beltr?n y Asociados, publicada el 20 de septiembre en el peri?dico Exc?lsior, llega a una conclusi?n estremecedora: 14% de los encuestados afirman que no creen que ?las condiciones de desigualdad y pobreza puedan resolverse actualmente poco a poco y de forma pac?fica?, sino que ?s?lo se dar?n con un nuevo enfrentamiento armado entre los mexicanos, como ocurri? en la Independencia y la Revoluci?n?.? Probablemente ese porcentaje podr?a alcanzar niveles mucho m?s altos en la poblaci?n en general, ya que la encuesta se realiz? por tel?fono y ?nicamente recogi? las opiniones de los ciudadanos con mayores ingresos y escolaridad.?

?Hoy somos aproximadamente 110 millones de mexicanos. El 14% por ciento de la poblaci?n equivaldr?a a 15.4 millones de personas, y ello representa m?s de los 15 millones de votos que Felipe Calder?n habr?a recibido en las controvertidas elecciones presidenciales de 2006. A?n si rest?ramos a los menores de edad por no formar parte del universo de encuestados, todav?a tendr?amos una masa cr?tica de por lo menos unos 10 millones de revolucionarios adultos hoy en M?xico. Independientemente de lo que uno pudiera opinar sobre estos datos, resulta muy irresponsable simplemente ignorar la realidad y descalificar a estos compatriotas como ?locos? o ?exc?ntricos?. ?

Ahora bien, la existencia de tantos mexicanos que consideran que la v?a armada ser?a la ?nica forma de resolver la desigualdad y la pobreza que? aquejan al pa?s no debe ser vista como un reflejo de una cultura pol?tica ?atrasada?, sino como la consecuencia directa del claro fracaso de los gobiernos de la alternancia para resolver los problemas m?s urgentes de la poblaci?n. Una gran cantidad de mexicanos est?n hartos del constante abuso de autoridad, del estancamiento econ?mico y de la franca ineficacia gubernamental. Estos mexicanos se hallan convencidos de que la clase pol?tica actual est? m?s preocupada por asegurar el siguiente cargo y? cuidar sus propios intereses que por lograr el desarrollo nacional. ?

Muchos entonces han llegado a la conclusi?n de que continuar por esta peligrosa senda eventualmente se nos podr?a arrojar al abismo de un golpe de Estado, una intervenci?n extranjera o una guerra civil.? En lugar de seguir de frente hacia este callej?n sin salida, los nuevos revolucionarios piensan que habr?a que abonar a la construcci?n de claras alternativas sociales y pol?ticas para cambiar de rumbo el pa?s.? ?

?Afortunadamente, la v?a armada est? totalmente cancelada en los hechos. Por mucho que 10 o 15 millones de personas estuvieran convencidas de la necesidad de tomar las armas, esta estrategia estar?a destinada al fracaso ante el poder?o militar del gobierno y los narcotraficantes, as? como el intervencionismo estadunidense cada d?a m?s pronunciado. Sin embargo, un gran levantamiento c?vico, una resistencia civil pac?fica generalizada y desde las bases, de ninguna manera estar?a fuera de lugar.? De hecho, ese puede ser el ?nico camino que nos queda disponible para empezar a reconstruir nuestra dolida y saqueada naci?n. Otra revoluci?n, esta vez pac?fica y civil, es efectivamente necesaria.

Evaluar a los profesores

Manuel P?rez Rocha

Los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra promovieron un ranking de cardi?logos basado en el n?mero de pacientes que sal?an adelante de sus padecimientos. Pronto vieron que, efecto de esa lista, los m?dicos buscaban hacerse cargo preferentemente de los casos no complicados, de modo que sus ?xitos fueran m?s numerosos. Por supuesto, los enfermos m?s graves empezaron a ser desatendidos.

Lo mismo ocurre con los profesores de Estados Unidos que son premiados por los resultados de sus estudiantes en ex?menes nacionales estandarizados: evitan responsabilizarse de alumnos, grupos o sectores de estudiantes con mayores necesidades o debilidades. Este es uno de los efectos perversos de llevar la competencia a espacios de servicio que deben guiarse por un principio de colaboraci?n y garantizar mayor y mejor atenci?n a los m?s necesitados.

En las ?ltimas semanas, en M?xico ha habido varios pronunciamientos respecto del trabajo de nuestros profesores. La OCDE gener?, mediante un dadivoso contrato que le otorg? la SEP, una propuesta de acciones, la mayor?a dirigidas al trabajo de los docentes, que esta secretar?a asumi? como acuerdo con esa organizaci?n. Al mismo tiempo, el organismo Mexicanos Primero difundi? una evaluaci?n de la ense?anza mexicana, cuyas deficiencias atribuye de manera central a los docentes y a su sindicato; posteriormente la presidenta vitalicia del SNTE rechaz? tales juicios y anunci? que se establecer? un nuevo sistema de evaluaci?n del magisterio.

No sorprende la similitud de los planteamientos respecto de los maestros mexicanos que hacen la OCDE, la SEP y la derecha mexicana con las posturas de la derecha estadunidense, la cual ha venido impulsando, durante d?cadas recientes, sistemas de evaluaci?n de los profesores que han sido desastrosos para la educaci?n de ese pa?s. Esta no es una opini?n personal, es el resultado de acuciosas investigaciones, con datos duros, analizados por los m?s prestigiados educadores estadunidenses.

La problem?tica es expuesta con todo rigor en un documento publicado recientemente por el Instituto de Pol?ticas Econ?micas (EPI, por sus siglas en ingl?s) con sede en Washington (www.epi.org). El documento est? firmado por las principales autoridades en la materia de Estados Unidos, especialistas de peso completo, todos ellos autores de m?ltiples libros sobre estos temas. Si se revisa la lista de firmantes queda claro que no se trata de meros ide?logos u oportunistas pol?ticos de oposici?n. Estos especialistas, junto con el EPI, han promovido un movimiento que pugna por un enfoque amplio y s?lido de la educaci?n, al cual se han sumado ya m?s de un centenar de acad?micos y educadores estadunidenses (www.bolderapproach.org).

Todos los interesados en este tema deber?an estudiar con seriedad esas experiencias antes de aventurarse con la imposici?n de sistemas de evaluaci?n de profesores que parecen de sentido com?n y se proponen como base de pol?ticas que se impulsan como moralmente imperiosas, por ejemplo pago por resultados, identificados ?stos con los puntos logrados por los estudiantes en pruebas nacionales estandarizadas (Enlace u otras).

Concluyen esos especialistas estadunidenses que es un desatino el que en algunos estados de EU se est?n promoviendo leyes que establecen evaluaciones de los maestros con base en los resultados de los estudiantes en ex?menes de matem?ticas y lectura ?aun con el modelo del valor agregado (cuya explicaci?n y an?lisis ameritan m?s espacio que el disponible)? y que con base en estas evaluaciones se tomen decisiones tales como premiar a los profesores o despedirlos. Los firmantes de ese documento expresan que no hay evidencia de que los profesores se motiven para lograr mejores aprendizajes de sus estudiantes por recibir una compensaci?n econ?mica, tampoco la hay de que los docentes despedidos son los m?s deficientes ni que vayan a ser remplazados por otros m?s efectivos. Aun con modelos de valor agregado construidos con bases estad?sticas impensables para nuestro pa?s, los resultados de dichas evaluaciones de los profesores estadunidenses no son, a juicio de los autores del estudio hecho p?blico por el EPI, v?lidos ni confiables.

Pero las propuestas derivadas de ese estudio s? son pertinentes para nuestro pa?s: los maestros deben ser evaluados por sus pares y supervisores competentes, con protocolos de observaci?n sistem?ticos, con criterios bien desarrollados y basados en la investigaci?n para examinar la ense?anza, incluyendo entrevistas, observaci?n en clase, revisi?n de los planes de clase y muestras de los trabajos de los estudiantes.

Por otro lado, evaluar a los estudiantes con base en los resultados de ex?menes nacionales (tema que amerita varias p?ginas) tiene m?ltiples efectos perversos acerca de los cuales advierten los autores del estudio. Uno es que promueven que los maestros ense?en para el examen, lo cual empobrece la ense?anza, advertencia que han hecho varios especialistas en nuestro pa?s. Otra conclusi?n fundamental y de aplicaci?n en nuestro medio ? conocida por los educadores mexicanos desde hace muchas d?cadas? es que las mejores escuelas son aquellas que trabajan guiadas por el principio de la colaboraci?n y no de la competencia, aquellas en las que todos los profesores cooperan para lograr que cada estudiante alcance el pleno desarrollo de sus potencialidades.

M?xico en Sucumb?os

Jos? Steinsleger

Empezar? con un saludo al primer centenario de la Revoluci?n Mexicana (la de los hermanos Flores Mag?n, Francisco Villa, Emiliano Zapata, L?zaro C?rdenas), jalonada por siglos de rebeliones ind?genas, y tributaria de las gestas patri?ticas de Miguel Hidalgo, Jos? Mar?a Morelos, Ignacio Allende, Francisco Javier Mina, Vicente Guerrero, Benito Ju?rez.

La historia de M?xico suele ser interpretada con mirada ambivalente: la de dioses para los que pasado, presente y futuro hacen el eterno devenir, y la de aquella deidad bifronte de Roma, que miraba al pasado y al porvenir, vigilando entradas y salidas, idas, regresos y fronteras. ?Hay otras miradas?

Juzgar las luchas populares por lo que sus actores no alcanzaron a realizar, conduce a la impostura de modelar la personalidad de nuestros hijos en secas matrices del tiempo. Tomemos el caso de uno de ellos (hijo de un digno canciller de este pa?s), que en 1989 dec?a que el camino de M?xico no apunta hacia el norte, sino hacia el sur.

Veinte a?os despu?s, tras ser ?l mismo canciller, public? un librito en el que se desdice con lenguaje ajustado a la incuria empresarial: ?? el destino de M?xico se ha jugado desde el siglo XIX, y se juega hoy m?s que nunca en Am?rica del Norte?.

?Estado fallido o esquizofrenia de los timoneles que conducen la nave? De veras? ?hacia d?nde va M?xico? ?Al futuro que le niega el presente, vaci?ndolo de sus potencialidades emancipadoras? ?A la repetici?n del pasado que, punz?ndole el ombligo, lo maquillan adapt?ndolo a los requisitos de Hollywood?

M?xico fue, nada menos, la Nueva Espa?a con cuyas riquezas Europa financi? a los fil?sofos que nos pensaron. Y a 518 a?os del inicio de la Conquista resulta pat?tico o?r a los que se piensan como aquellos los pensaron. En cambio, las epopeyas de la Independencia y la Revoluci?n representaron el esfuerzo colosal para pensarnos a nosotros mismos.

De 1920 a 1990, M?xico fue la capital pol?tica de Am?rica Latina. De Sandino a la revoluci?n sandinista, de la revoluci?n cubana a la recuperaci?n de la democracia en Am?rica del Sur, M?xico fue ejemplo de soberan?a y dignidad nacional. Principios que hoy le niegan el oscurantismo educativo y cultural, y las fuerzas retr?gradas que le han impuesto la pax porfiriana que, justamente, llev? a la revoluci?n de 1910. Y conforme pasan los d?as, la vara con la que azuzan al tigre se acorta m?s y m?s.

Los j?venes mexicanos masacrados en marzo de 2008 por el ej?rcito de Colombia en la provincia ecuatoriana de Sucumb?os, no se miraban el ombligo. Su solidaridad con los pueblos bolivarianos ten?a en claro que los traidores del Libertador eran los mismos que fusilaron a Guerrero en Oaxaca, y un a?o despu?s asesinaron a Jos? Antonio de Sucre en el sur de la Gran Colombia (1830).

Iturbidistas y santanderistas que hoy siguen all?, dici?ndonos todo est? bien, y patrocinando y lucrando con el crimen organizado del que aseguran protegernos.

El Partido Medi?tico tergivers? el sentido de la sangre derramada en Sucumb?os, deslig?ndolo de hechos acaecidos antes y despu?s de la tragedia: fallidos golpes en Venezuela y Ecuador, y exitosos en Hait? y Honduras; fraude electoral en M?xico; ofensivas desestabilizadoras en Argentina y Bolivia; triunfos de la derecha en Per?, Panam?, Chile, Colombia y Costa Rica y de la extrema derecha en Estados Unidos.

El ataque de Sucumb?os fue una de las tantas modalidades que el imperio yanqui dispuso para responder al copioso caudal de acontecimientos auspiciosos que tuvieron lugar en el primer decenio del siglo:

1. derrocamiento de nueve gobiernos sujetos al llamado Consenso de Washington;

2. triunfos democr?ticos populares en varios pa?ses de nuestra Am?rica, y en algunos que deben lidiar en contextos muy adversos;

3. acelerada integraci?n econ?mica y pol?tica de Am?rica del Sur;

4. celebraci?n de medio siglo de la revoluci?n cubana, y sorprendente recuperaci?n de la salud de Fidel Castro, el estadista mundial m?s importante de la segunda mitad del siglo pasado, y lo que corre del presente.

5. derrota del panamericanismo yanqui en la OEA, cuando sin condiciones y por consenso, los pa?ses miembros revocaron la medida que excluy? a Cuba del organismo en 1962.

Avances sin parang?n hist?rico, y de gran relevancia estrat?gica que supieron conmemorar, del ?nico modo posible, el bicentenario de nuestra historia republicana.

Am?rica Latina no se entiende sin M?xico, y viceversa. Tomemos el crimen de Sucumb?os como prueba nodal de quienes inventan fronteras artificiales para violarlas cuando les conviene, y la candidez de ciertas izquierdas pastorales que relativizan el rol del imperialismo yanqui en nuestros pa?ses.

Sucumb?os fue el lugar donde aquellos j?venes patriotas, con la primavera estallando en sus corazones, llevaron la bandera de M?xico donde era necesario enarbolarla.

(Intervenci?n en el foro de Casa Lamm, De Sucumb?os a Honduras y a Quito, realizado en la ciudad de M?xico el 22 de noviembre de 2010)

?


Publicado por solaripa69 @ 9:48
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios