Lunes, 06 de diciembre de 2010

Recuento de los da?os

Gustavo Esteva

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Hay ambiente de fiesta en Oaxaca. No es para menos. La pesadilla termin?. Pero la celebraci?n es confusa, tensa y contradictoria. Oaxaca es zona de desastre. No podr? emprenderse la regeneraci?n sin el recuento de los da?os.

Hay da?os aparatosos y evidentes. Las ideas modernizadoras de Ulises Ruiz mezclaban incompetencia con arbitrariedad, corrupci?n y mal gusto. Para convertir el centro de Oaxaca en una especie de encementada estaci?n del Metro derrib? ?rboles centenarios y elev? en varios grados la temperatura. Instal? un bodrio sin terminar en el auditorio de la Guelaguetza. Arruin? fuentes, monumentos, cerros, vialidades? Para recorridos permanentes de polic?as y militares, dedicados a proteger a gatilleros profesionales que asesinaron a l?deres sociales en el centro de la ciudad.

El recuento es interminable. No hay ?rea de la realidad oaxaque?a que no sufra las consecuencias de esa desastrosa administraci?n. Pero en ninguna la situaci?n es tan grave como en el desgarramiento del tejido social y la ruptura del marco institucional.

En septiembre de 2006 trat? de describir en este espacio lo que ocurr?a:

?C. P. Snow pregunt? a Mao qu? se necesitaba para gobernar. ?Un ej?rcito popular, alimento suficiente y confianza del pueblo en sus gobernantes?, respondi? Mao. ?Si s?lo tuviera una de las tres cosas, ?cu?l preferir?a??, pregunt? Snow. ?Puedo prescindir del ej?rcito. La gente puede apretarse los cinturones por un tiempo. Pero sin su confianza no es posible gobernar?. Por alg?n tiempo m?s Ulises Ruiz podr?a seguir abusando de la paciencia del pueblo oaxaque?o. Pero ya nunca podr? gobernarlo. Ha perdido su confianza.?

Pienso que no me equivoqu?. Ruiz nunca pudo volver a gobernar. Sigui? usando los recursos p?blicos para su beneficio y el de sus allegados, para realizar cualquier cantidad de destrozos y para una apabullante campa?a de comunicaci?n que intentaba crear la apariencia de que gobernaba con ?xitos innumerables. Pero dej? de cumplir la funci?n de gobierno. Ya nadie le crey?.

Al comentar de qu? manera ca?a a pedazos la estructura del poder, agregu? en aquel art?culo:

?El desvanecimiento del poder pol?tico aviva la amenaza de represi?n. Existe el prejuicio de que la gobernabilidad puede crearse o restablecerse recurriendo al monopolio estatal de la violencia. Es un equ?voco propio de aficionados. Dos hombres de inmenso poder, Mao y Napole?n, lo sab?an por experiencia. Mao prefer?a la confianza al ej?rcito. Napole?n fue m?s contundente: ?Las bayonetas sirven para muchas cosas, pero no para sentarse en ellas?. Descalificaba as? a los aprendices de dictador que pretend?an gobernar con el ej?rcito o la polic?a. Las armas pueden hacer mucho da?o, hasta destruir un pa?s ?como acaba de verse en Irak o L?bano. Pero con ellas no se puede gobernar (La Jornada 11/9/06).?

Calder?n comete cada d?a ese error de aficionado, cuyas limitaciones se hicieron enteramente evidentes en el caso de Oaxaca.

El poder pol?tico es una relaci?n, no una cosa; no es algo que tengan los gobernantes y puedan usar cuando quieran. Esa relaci?n, que supone credibilidad y confianza, es el aglutinante de todo gobierno. Dec?a Monsi que la permanencia de Ulises Ruiz era un enigma y una ofensa a la Rep?blica. Ten?a raz?n. Las clases pol?ticas, desde el Presidente y el Congreso hasta los dirigentes partidarios y los caciques, respaldaron abiertamente a Ulises Ruiz hasta el ?ltimo d?a de su mandato. Por la medida en que despreciaron profundamente a la gente y la sustancia misma del poder pol?tico lo destruyeron.

Se dice con fundamento que padecimos en julio una elecci?n de Estado. Todos los recursos p?blicos fueron empleados en apoyo del guardaespaldas de Ulises Ruiz: dineros, cooptaciones, coerci?n, asesinatos, intimidaciones? La sociedad derrot? al Estado.

Es preciso tomar seriamente en cuenta que la gente vot? contra esa mafia pol?tica, m?s que en favor de Gabino Cu? Monteagudo, aunque ?ste tenga credibilidad y simpat?a en un sector importante de la poblaci?n. Mal har?a el nuevo gobernador en apoyarse solamente en ese sector y dar por sentado que su legitimidad le permitir? gobernar. El poder pol?tico que lo permitir?a ha sido destruido. No puede contar con ?l. No lo adquiri? al tomar protesta.

Tanto Cu? como buena parte de su gabinete tienen escasa o nula experiencia administrativa. Eso puede ser una ventaja, porque no traen consigo la carga del lodo criminal que caracteriza hace a?os al gobierno de Oaxaca. Pero se volver? contra ellos si se pierden en los entresijos burocr?ticos y sus laberintos sin salida, en vez de optar por el ?nico camino viable: escuchar a la gente, encontrar formas de servirla y atender sus exigencias, empezando por la que clama por hacer justicia y poner fin a la impunidad.

El fracaso de la Sedena
Jesusa Cervantes

M?XICO, D.F., 3 de diciembre (apro).- Las pretensiones del general Guillermo Galv?n Galv?n de lograr la aceptaci?n para aplicar ?el estado de excepci?n? en algunas zonas del pa?s, y que hoy revel? Wikileaks, no son nuevas.

???????? El 7 de abril de 2010, el general cit? a diputados del PRI, PAN, PRD, PT y PVEM, a la Secretar?a de la Defensa Nacional (Sedena); ah?, a las 6 de la tarde en el sal?n de usos m?ltiples, Galv?n les pidi? su apoyo para hacer cambios legales que le permitieran seguir combatiendo al crimen organizado, sin restricci?n alguna.

???????? De los varios puntos que present? el general a los legisladores, encabezados por el priista Ardelio Vargas, hubo dos que dejaron verdaderamente azorados a los diputados Enrique Ibarra, del Partido del Trabajo, y a Pablo Escudero, del PVEM: que el Ej?rcito pudiera decretar ?zonas de excepci?n? y, ?eximir a las fuerzas militares de responsabilidad de sus actos, salvo que se les acrediten conductas intencionadas?.

???????? Parte del encuentro de aquel 7 de abril de 2010 fue detallado en este mismo espacio una semana despu?s, el 16 de abril de 2010.

???????? En aquella ocasi?n, participantes del encuentro detallaron las demandas que el general les hab?a puesto sobre la mesa y su intenci?n de que quedaran plasmadas en la Ley de Seguridad Nacional que, por cierto, a?n se encuentra detenida en la C?mara de Diputados.

???????? Ese 6 de abril, Galv?n Galv?n pidi? que se le permitiera al Ej?rcito ?declarar el estado de excepci?n?, es decir, establecer lo que se conoce como ?toque de queda?, donde ning?n ciudadano tenga que estar en las calles a determinada hora y, en caso de ser sorprendido, pueda ser detenido por miembros del Ej?rcito.

???????? Durante el encuentro con diputados, nunca se defini? con claridad si la ?declaratoria de zona de excepci?n? que el general Galv?n Galv?n pidi? para poder actuar con mayor celeridad en contra del crimen organizado, inclu?a la legalizaci?n de los retenes militares, que hoy en d?a se efect?an, aun en contra de la prohibici?n expresa en la Constituci?n, ya que en ella se establece la libertad de tr?nsito para todos los mexicanos.

???????? Lo que hoy Wilikeaks da a conocer sobre la reuni?n entre el general Galv?n con Dennos Blair, director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, y en donde el primero le habl? de poder invocar el art?culo 29 de la Constituci?n para decretar el ?estado de excepci?n?, es algo que el general intent? cabildear el 7 de abril con diputados federales y una semana despu?s, con senadores de la Rep?blica.????????

Aquel 16 de abril de este a?o, Apro public? bajo el t?tulo ?El general desesperado?, los puntos b?sicos que el secretario de la Defensa intent? consensuar entre los diversos actores pol?ticos. El argumento que el general Galv?n expuso aquel d?a fue que ?el Ej?rcito, incluida a la Marina, es el ?ltimo reducto que tiene el Estado para su protecci?n debido a que las polic?as locales est?n infiltradas y que, mientras se depuran, se hace necesaria la presencia de las fuerzas armadas en las calles por un periodo de cinco a 10 a?os para poder acabar con el narcotr?fico?.

Los cables del Departamento de Estado de Estados unidos revelados por Wikileaks le da la raz?n a la informaci?n publicada por Proceso y Apro; un ejemplo es justamente el citado art?culo titulado ?El general desesperado?.

Pero el general Galv?n no solo intent? convencer a los legisladores sobre la necesidad de que el Ej?rcito pueda considerar ?el estado de excepci?n? en zonas que hoy est?n bajo el poder del crimen organizado, tambi?n les demand? que incluyeran en la reforma que hoy se discute en comisiones lo siguiente:

Potestad para realizar cateos en persecuciones en flagrancia; poder detener durante 24 horas a los presuntos miembros del crimen organizado, es decir, retener a supuestos delincuentes para someterlos a interrogatorios durante todo un d?a. Pidi? tambi?n que consideraran contar con la potestad de tomar las huellas dactilares de quienes dependa; intervenir las comunicaciones; potestad para rastrear o hachear p?ginas de internet; cancelar espect?culos p?blicos.

Igualmente, poder disolver concentraciones ?de veh?culos, como las ocurridas en aquellos meses de marzo y abril, en Nuevo Le?n y Tamaulipas, en donde presuntos narcotraficantes bloquearon calles c?ntricas de diversas ciudades para impedir el paso de las polic?as.

Finalmente la posibilidad de que se pueda decretar el ?estado de excepci?n? en las zonas controladas por el narco, que hoy revela Wikileaks y que Proceso detall? como una petici?n del general Galv?n a los legisladores, a?n no se aprueba.

El tema sigue discuti?ndose en la C?mara de Diputados y el Senado de la Rep?blica. De hecho, en las ?ltimas semanas, legisladores de ambas c?maras han estado reuni?ndose para discutir la Ley de Seguridad Nacional y las nuevas potestades que tendr? el Ej?rcito para combatir el crimen organizado.

Aunque resulta innegable que las demandas del general asustan a quienes no tienen la estructura militar y hasta generan temor, pues abren la puerta hacia un ?Estado autoritario?, lo cierto es que Felipe Calder?n se la debe al Ej?rcito, pues sin que ellos lo pidieran y sin que estuvieran autorizados para hacer trabajo de polic?as, el Ejecutivo federal lo incluy? en su lucha contra el narco, y no s?lo eso, los puso al frente de la guerra que ?l mismo le declar? al crimen organizado.

Guerra que en los hechos, de acuerdo con las cifras del gobierno federal y lo que la gente vive en sus colonias, no ha logrado disminuir el tr?fico de drogas, como la venta de estupefacientes en cada rinc?n del pa?s, mientras que sigue el aumento de la violencia. Lo ?nico que va en aumento son los muertos, las cr?ticas a esta estrategia y el descr?dito, sin necesidad alguna, del Ej?rcito.

En su desesperaci?n, Calder?n intent? reivindicar al Ej?rcito y sus actos con el desfile militar del 20 de noviembre, fecha en que se celebra un aniversario m?s de la Revoluci?n, y cuya celebraci?n, hasta este a?o se hac?a con un desfile deportivo y no con la muestra del armamento, equipo a?reo y cientos de militares marchando por las principales calles de la Ciudad de M?xico.

Televisa, poderosa y servicial
Rafael Rodr?guez Casta?eda

M?XICO, D.F., 4 de diciembre (Proceso).- En estos d?as, como desde hace 34 a?os, Proceso ejerce su vocaci?n y compromiso: el periodismo pol?tico. No es lo nuestro ni la criminolog?a ni la criminal?stica. Menos a?n, la aplicaci?n de la justicia.

Por convicci?n, por desmesura o por desatino, desde el primer d?a de su gobierno Felipe Calder?n hizo pasar al narcotr?fico del terreno penal al pol?tico. En pos de legitimaci?n, le declar? la guerra a los c?rteles y, sin consenso, la convirti? en pol?tica de Estado. En autom?tico, el narcotr?fico y la guerra de Calder?n se volvieron tema natural y recurrente de Proceso.

Este semanario ha cubierto la guerra de Calder?n sin reticencias ?guerra en la que se ha vertido m?s sangre que tinta en rese?arla, podr?a decirse, evocando a Joseph Roth?, incluso con riesgo de la integridad f?sica de sus reporteros, enviados, corresponsales y fot?grafos. Y lo ha hecho utilizando las herramientas propias del periodismo de investigaci?n del mundo de hoy. En ese seguimiento, las investigaciones de Proceso han dado cuenta de las fallas, errores, abusos y fracasos de la estrategia contra el narcotr?fico, contrariando el discurso presidencial. A?n m?s: los reportajes de la revista han tocado el presunto tab? de la relaci?n entre los capos del narcotr?fico y la pol?tica y han llegado hasta el m?ximo nivel, la casa presidencial. Calder?n lo ha intentado,? pero no ha podido hacer prevalecer la mentira sobre la verdad.??

El poder p?blico requiere consustancialmente de lo que los polit?logos llaman medios disponibles. Ambos, poder y medios adl?teres, tienen sus propios intereses pero comparten por lo menos uno: la conservaci?n de sus privilegios. Televisa es un medio disponible para el actual gobierno. No es el ?nico; s? es el m?s poderoso y servicial.

En cambio, un medio de comunicaci?n independiente acaba convirti?ndose, para un gobierno autoritario, en un enemigo real o imaginado.? As? lo es Proceso para el gobierno que encabeza Calder?n. Por ello emprendi? un embate desproporcionado contra nuestro semanario ?el d?a mismo de su cuarto cumplea?os como presidente? a trav?s de su medio disponible preferido y de su conductor estrella, Joaqu?n L?pez D?riga. A?n ignoramos si es venganza, revancha o? amenazadora advertencia. Olvidan quienes participan en la agresi?n, gratuitamente o no, que los lectores de los medios impresos independientes no son factores pasivos, sino activos, que con su juicio ponen en evidencia la calidad o la falta de calidad de sus contenidos. Este es uno de los principios que rigen la comunicaci?n en las sociedades modernas. La fuerza imbatible de Proceso est? precisamente en ellos, los lectores.

Hoy es Calder?n. Ma?ana, quiz?s, Enrique Pe?a Nieto. Los medios disponibles al poder p?blico, Televisa por delante, siempre estar?n puestos para decir: a sus ?rdenes, se?or.

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Publicado por solaripa69 @ 9:48
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