Mi?rcoles, 15 de diciembre de 2010

El PRI en su ritornelo

Luis Linares Zapata

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Una y otra vez, a lo largo de su periodo fuera de Los Pinos, el PRI encadena sus ambiciones a la angustia, ciertamente dominante en su cuerpo directivo, por retomar la posici?n de mando en el Ejecutivo federal. Cierto es que ya no concentran sus energ?as en mirar hacia su interior, tal como lo hac?an en los dorados d?as de control casi absoluto de la actualidad nacional. Sin embargo, las oteadas que ahora lanzan alrededor est?n condicionadas por precisas intenciones de escalar posiciones, siempre con la vista puesta en los de arriba. Tienen clara conciencia de las estrecheces que les imponen las elites a las que ofrecen, sin cortapisas ni pruritos, sus variadas habilidades. Otro tanto les acontece al asimilar los amplios m?rgenes permitidos para las complicidades, una condici?n determinante, labrada por su cultura, para avanzar hacia las c?spides, tanto en la burocracia partidista como en la funci?n p?blica.

Los pri?stas estelares se arropan con los usuales modos de atentos y distantes se?ores dispensadores de variados tipos de favores. A cambio esperan recibir subordinaciones voluntarias, discretos pagos en contante o, ya de perdida, manejables adherentes. Los puntos de contacto con la realidad los establecen a partir de los grandes intereses en el rejuego cupular y sus cl?usulas contractuales, ya bien asentadas en sus genes y formaci?n, devienen, por lo general, de los grupos de presi?n. S?lo por excepci?n sus valoraciones y actos decisorios apuntan hacia los ?ntimos anhelos o necesidades del pueblo llano. Aun en medio de toda esta parafernalia que los atosiga, los pri?stas se aferran a su inveterada renuncia de ce?irse a cualquier ideolog?a o simple escala de principios que normen su actuaci?n. Prefieren, en aras de la eficacia operativa, quedar a descampado sin importarles ser golpeados por los vaivenes de las cambiantes circunstancias. Se arriesgan, de manera cotidiana, a ser tipificados como una agrupaci?n de identidad difusa, llena de atajos, s?lo protegida por el ?til reconocimiento de su ecl?ctico profesionalismo. Hay un dejo de orgullo personal y de grupo en tal actitud bautizada, por ellos mismos, con ribetes de modernidad.

La realidad, en cambio, ha ido mermando la alegada posibilidad del PRI para transformar su vetusta estructura organizativa. Menos a?n incidir en la m?s ambiciosa historia de un M?xico deformado por su injusto desarrollo. El liderazgo que presumen no se concreta en ideas atractivas ni programas arriesgados para acometer aventuras pol?ticas de envergadura. Van negociando, parte por parte, pedazo a pedazo, en un ir y venir sin concierto abarcador que los gu?e. La inminente sucesi?n de su dirigente fue una soberbia pieza de acuerdos cupulares so pretexto de unidad. Es extremadamente dif?cil predecir la conducta de los pri?stas ante los serios problemas cotidianos. No dan paso colaborador sin antes poner sobre la mesa, con taimado c?lculo, sus pretensiones individualizadas o el negocio entrevisto para beneficio del grupo dominante. Pero, tambi?n, exigen, con todo el rigor de los silencios inconfesables, continuos perdones a los muchos infractores de su agrupaci?n. La impunidad es, como destil? uno de sus pasados actores (MDLM) la invariable consecuencia de tales complacencias partidarias, el pegamento que sella los salvoconductos.

Los pri?stas tienen un signo distintivo, mismo que no han abandonado en su reciente devenir: asumirse como partido en el poder. No se visualizan como agrupaci?n opositora. Son, en toda ocasi?n, los manipuladores de la pol?tica y se sit?an sobre todos los dem?s participantes que, a lo sumo y desde su perspectiva, ocupan lugares subsidiarios. Es por ello que no descansan hasta arroparse con toda la parafernalia que rodea a las elites de mando primigenio. Ante tal modo de verse, y creerse, cualquier exceso es inherente a dicha condici?n. Basta con leer el reportaje de su ?ltima reuni?n, la navide?a que concit? Pe?a Nieto en la casa de gobierno de Toluca, para testificar el despliegue de recursos disponibles de los pri?stas m?s distinguidos. Aviones privados, helic?pteros disponibles, numerosos guardias, c?modos veh?culos, regalos a la acostumbrada usanza de los que merecen ser agasajados. Lo mismo sucede con las masivas cabalgatas organizadas para deleite de gobernadores enriquecidos o con pretensiones de estirpe legendaria. A su disposici?n quedan caballos de pura sangre, monturas labradas con incrustaciones de plata, atuendos distinguibles a cualquier lente curiosa que pueda hacerlos lucir para la foto de una ocasi?n memorable. Curiosa manera de recordar pasados improbables, ?lbumes sin registro serio, pero que los pri?stas decoran para mostrar un esp?ritu de cuerpo atascado en rituales vac?os. Una grosera manera de dispendio, el patrimonialismo consumado de un pri?smo reacio a modificar sus at?vicos impulsos de encaramarse sobre los recursos disponibles y hacerlo a descampado y sin recato.

El PRI no perdi? las recientes elecciones estatales porque se coaligaron PAN y PRD, sino por sus infestadas estructuras de gobierno y p?simos mandatarios. Puebla, Oaxaca y Sinaloa son muestras de tales penurias. De similar manera como los errores panistas y perredistas los hicieron fracasar en Aguascalientes o Zacatecas. El crecimiento de la oposici?n en Hidalgo no se le puede achacar a las virtudes de una alianza, sino al caciquismo anquilosado y abusivo de los pri?stas locales. Los resultados en Veracruz, desde hace a?os, acusa una fatiga que s?lo la impericia de sus rivales y la rampante ilegalidad de las autoridades han logrado que los pri?stas se perpet?en en el palacio de Xalapa.

El ofrecimiento ineludible del PRI para todas y cada una de las pr?ximas elecciones, incluyendo la presidencial de 2012, es el de un ritornelo de sus pulsiones y personajes ya bien forjados en batalla. Una indeseable vuelta al pasado, la amenaza de m?s, mucho m?s de lo mismo. Nada hay en sus posturas, alegatos, candidatos y desplantes que permita imaginar una ?poca transformadora y progreso de triunfar los pri?stas en las urnas venideras. Y eso a pesar del enorme coro de presagios levantado por sus difusores bajo consigna, con la pantalla de Televisa en la mera avanzada de sus ansias de retorno.

Juan Pablo II y Maciel, el rating de la agon?a
Jenaro Villamil

M?XICO, D.F., 14 de diciembre (apro).- Ni en sus ?ltimos minutos de vida, la tiran?a del rating abandon? a Juan Pablo II. Menos ahora, a casi cinco a?os de su muerte. La paradoja medi?tica de Karol Wojtyla fue mayor en el ocaso de su pontificado de casi 27 a?os: ning?n l?der contempor?neo como ?l supo utilizar el poder de los medios para transmitir la imagen de un hombre carism?tico, omnipresente y due?o de la ?ltima palabra, pero esos mismos medios prolongaron durante los ?ltimos a?os la agon?a de un hombre que pas? de ser el ?Papa comunicador? al ?Papa del silencio?, como lo bautiz? la prensa italiana.

????????? Ahora, casi un lustro despu?s de su muerte, la imagen y el legado medi?tico de Juan Pablo II pretenden ser salvados defenestrando, invisibilizando y mandando a las catacumbas a uno de sus protegidos y aliados m?s inc?modos: Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo.

????????? La orden difundida por ?lvaro Corchera, director general de la congregaci?n, no deja lugar a dudas: no s?lo el retiro de las fotos de Maciel (algo que ya ven?a ocurriendo desde hace dos a?os en los centros de la Legi?n), sino tambi?n proh?be la venta de sus escritos personales y conferencias; ya no se celebrar? ni su natalicio ni su muerte y la cripta del cementerio de Cotija, Michoac?n (su lugar renacimiento) dejar? de ser un ?centro de peregrinaci?n?.

?????????? De tener todo el poder e influencia en los grandes medios electr?nicos, especialmente los mexicanos, Maciel pasa a formar parte de los ?indeseables?, de los que vivir?n la agon?a del escarnio, aunque no se haya hecho justicia hasta ahora con las v?ctimas.

????????? Una soluci?n medi?tica para un problema que no es de origen medi?tico. El problema de los abusos sexuales y los fraudes financieros cometidos por Maciel son de ?ndole jur?dica, no medi?tica, ni teol?gica. No son simples pecados, sino una serie de delitos que marcan una ?poca, como en el caso de muchos otros sacerdotes y obispos ?incluido el cardenal Norberto Rivera-- acusados de encubrir, cometer o solapar actos delictivos.

Pretenden aminorar el impacto negativo en el propio legado de Juan Pablo II y, por supuesto, salvar a su sucesor Benedicto XVI del inc?modo papel de gran encubridor.

?????????? Su ?ltima imagen al mundo fueron los dram?ticos 13 minutos de su aparici?n en la ventana, sin poder hablar (?l, que dominaba una decena de idiomas) ante la Plaza de San Pedro, el domingo de Resurrecci?n del 27 de marzo de 2005. Esas im?genes fueron transmitidas por 104 televisoras de 70 pa?ses, m?s miles de peri?dicos y p?ginas en internet que reprodujeron la dram?tica foto de Juan Pablo II con la boca abierta, gimiendo y con un rictus de dolor en el rostro.

????????? ?La agon?a gener? rating, as? como las m?s de 25 horas de transmisi?n permanente de las grandes cadenas televisivas, desde la tarde del 31 de marzo hasta la noche del 1 de abril, sobre los ?ltimos minutos de vida del sumo pont?fice.

?????????? De una u otra manera, Juan Pablo II se volvi? un reh?n de su propia doctrina medi?tica. Una de sus frases predilectas, seg?n record? el arzobispo John Patrick Foyle, jefe de comunicaci?n de El Vaticano, era: ?si no lo vemos en la televisi?n es como si no existiera?. No en balde, otra de sus frases sirvi? de slogan para la cobertura 44 horas televisivas durante su ?ltima y quinta visita a M?xico en el verano de 2002: ?La fe se puede ver?.

??????????? Gracias a estos principios, millones de cat?licos y no creyentes consideraban a Juan Pablo II un icono medi?tico, quiz? el ?nico capaz de utilizar con extraordinaria habilidad los adelantos tecnol?gicos en la comunicaci?n para hacer llegar un mensaje muy conservador y tradicionalista, incluso en contradicci?n con las propias pr?cticas de sus seguidores m?s fieles y m?s j?venes que utilizan cond?n, se divorcian y aceptan la homosexualidad.

????????? En Espa?a, por ejemplo, bendijo en 2003 poco m?s de 7 mil mensajes SMS enviados por tel?fono celular con su imagen. Desde 1995, ?l revisaba personalmente el contenido del sitio en internet www.vatican.va. En el 2001, present? ante la Sala de Prensa del Vaticano su carta apost?lica ?El r?pido desarrollo?, dirigida a los responsables de las comunicaciones sociales. En su parte sustancial exclamaba:

?????????? ??No tengan miedo a las nuevas tecnolog?as! Ya que est?n entre las cosas maravillosas que Dios ha puesto a nuestra disposici?n para descubrir, usar, dar a conocer la verdad?.

????????? Entre las nuevas tecnolog?as, el pont?fice destac? el uso del internet porque ?no s?lo proporciona recursos para una mayor informaci?n, sino que tambi?n habit?a a las personas a una comunicaci?n interactiva?.

????????? Al cumplir 25 a?os de pontificado, en 2003, m?s de 2 millones 800 mil personas de todo el mundo le enviaron mensajes de felicitaci?n al ?Papa comunicador?.

???????????? Giuseppe de Carli, jefe de la divisi?n vaticana para la televisi?n p?blica italiana, describi? as? la efectividad de Juan Pablo II como l?der medi?tico que data de sus primeros a?os como actor de teatro:

??????????? ?Mira de frente a la c?mara, domina a las masas, especialmente a los j?venes, se interrumpe a s? mismo para esperar los aplausos. Entiende las pausas, los silencios, busca y encuentra el momento oportuno. Juega con todo esto. Es su carisma?.

?????????? Estas puestas en escena se potenciaron con el seguimiento de la televisi?n a pr?cticamente todas sus giras por m?s de 100 naciones. Tan s?lo en M?xico, su ?ltima visita rompi? r?cords de audiencia para Televisa y TV Azteca. El evento donde Vicente Fox le bes? su anillo alcanz? un share (n?mero de pantallas sintonizadas al mismo tiempo) de casi 90 por ciento de audiencia en la zona metropolitana. Pr?cticamente, todos los hogares mexicanos sintonizaron ese momento. De las 44 horas de transmisi?n televisiva, el 45 por ciento lo sigui? a trav?s de Televisa y el 31 por ciento de TV Azteca, seg?n una encuesta realizada por el peri?dico Reforma. La nunciatura inform? que un promedio de 15 mil personas diariamente visitaron el sitio www.mexicosiemprefiel.com, creado ex profeso para difundir las entrevistas e im?genes de Juan Pablo II.?

?????????? La desmesura no impidi? que las dos grandes televisivas utilizaran como un pretexto la figura del Papa para prolongar la ?guerra? por la audiencia, tal y como se observ? desde el jueves 31 de marzo durante los constantes cortes informativos para dar a conocer los ?ltimos detalles de la agon?a del Juan Pablo II.

????????? En uno de sus cortes televisivos, el canal 2 de Televisa transmiti? el contraste entre la ?ltima imagen de Juan Pablo II feliz, rodeado de ni?os y con palomas en su balc?n frente a la plaza de San Pedro, en enero de 2005, y la dram?tica imagen del 27 de marzo, con 15 kilos menos, notoriamente demacrado y silencioso.

???????????? La corresponsal Valentina Alazkraki describi? as? el debate que se ha generado en Italia frente a estas im?genes: ?se ha dicho que se ha tratado de un reality show, pero la gente que acude a la plaza de San Pedro lo ha percibido en forma opuesta, como una forma de Juan Pablo II de compartir su dolor con el mundo?.

?????????? Ram?n Teja, editorialista del diario espa?ol El Pa?s, calific? de ?inhumana? esta exhibici?n, mientras que el diario austriaco Der Standard, consider? que las fotograf?as del Papa agonizante fueron un ?fuerte signo en el mundo donde la enfermedad y la vejez son tab??.

??????????? Lo cierto es que antes de su notorio decaimiento f?sico y de la sucesi?n de esc?ndalos que acompa?aron al final de su papado, Juan Pablo II y sus colaboradores de El Vaticano manten?an un f?rreo control de la imagen y la presencia medi?tica del pont?fice.

?????????? La fecha clave, seg?n especialistas y despachos informativos, fue en la Semana Santa de 2002, cuando, por primera vez, Juan Pablo II apareci? en un andador y no pudo recorrer ninguna estaci?n de la tradicional ceremonia del V?a Crucis y s?lo pudo musitar, con voz entrecortada, ?la paz sea contigo Jerusal?n, ciudad amada de Dios?.

??????????? El diario italiano La Rep?blica especul? en ese momento que el pont?fice tendr?a que utilizar muy pronto una silla de ruedas, debido al dolor persistente en su rodilla derecha, provocado por las secuelas del mal de Parkinson que lo aquej? desde una d?cada atr?s. El golpe de imagen fue duro para un pont?fice que tambi?n presumi? de haber sido un atleta en su juventud y un l?der incansable en sus giras internacionales.

?????????? Sin embargo, para la agencia France Press, Juan Pablo II estaba mucho m?s afectado por la ?traici?n? de sus sacerdotes responsables de delitos sexuales que por sus propios problemas de salud. Apenas el Jueves Santo de ese a?o, el Papa calific? como ?traidores? a los sacerdotes que alteraron los votos del celibato. Nunca se aclar? si ese t?rmino tambi?n val?a para Maciel.

????????? La suma de esc?ndalos por acoso sexual, pederastia entre seminaristas y entre sacerdotes y feligreses creci? en forma s?bita desde entonces. El esc?ndalo tambi?n generaba rating, lectores y contrastaba la imagen id?lica del cuarto siglo del ?Papa comunicador? con el rostro real de una instituci?n anquilosada, dependiente de la imagen de su principal dirigente, pero incapaz de renovarse moralmente.

???????? ?Para esas fechas el obispo polaco Julios Paetz, excolaborador personal de Juan Pablo II, fue acusado de acoso sexual a seminaristas y sacerdotes. El caso se sum? a la renuncia del obispo de Palm Beach, Florida, Anthony O?Connell, acusado de haber abusado de un joven seminarista 25 a?os atr?s. Otro caso fue el del sacerdote de Boston, John Geoghan, condenado a 10 a?os de c?rcel por haber abusado de un ni?o en 1991. El cardenal Bernard Law, quien conoci? este caso, acept? finalmente dar a la justicia el nombre de 80 sacerdotes que tambi?n fueron v?ctimas o protagonistas de abusos sexuales.

?????????? Una consulta del instituto demogr?fico Forsa, en Alemania, revel? que el 54 por ciento de los encuestados cre?a que la enfermedad del Papa da?aba la imagen de la Iglesia, mientras s?lo un 21 por ciento opinaba lo contrario. El peri?dico estadunidense Usa Today public? un sondeo en el 2002 que revel? que el 72 por ciento de los cat?licos opinaba que la jerarqu?a manejaba mal el problema de los esc?ndalos por delitos sexuales, y el 74 por ciento consideraba que El Vaticano ?s?lo piensa en defender su imagen y no a resolver el problema?.

????????? Ese fue el otro rostro de la agon?a del ?Papa comunicador?. El rating de los esc?ndalos le rob? c?mara al carisma del propio Juan Pablo II y marc? el ocaso de su pontificado, que si bien pudo vencer al ?imperio del mal? del comunismo, no pudo librarse de las trampas medi?ticas de la imagen y la autocensura.

????????? Ahora, otro efecto del rating, la defenestraci?n de Maciel, arroja las sombras sobre el papado de Juan Pablo II y sobre su sucesor, Benedicto XVI.

Isabel Wallace o c?mo suspender la farsa
Sabina Berman

M?XICO, D.F., 14 de diciembre.-?Camina lado a lado del asesino de su hijo. Ella en un saco corto de cuadros azul y blancos, estilo Chanel, ?l con el pelo largo, el rostro duro. Caminan por los corredores de tierra en los Canales de Cuemanco. Rodeados de polic?as. ?Me da rabia?. Cuenta luego ella. ?Me da rabia ver c?mo ?l est? vivo, c?mo respira, c?mo los ojos se le mueven, y mi hijo Hugo no est?.?

Est?n caminando para que el asesino, uno de los seis que secuestraron y asesinaron a Hugo Wallace hace cinco a?os, reconozca el sitio donde ?l personalmente tir? el cuerpo. M?s bien los dos sitios donde tir? las dos bolsas de pl?stico negro, las dos bolsas de basura, que conten?an el cuerpo cercenado con una sierra el?ctrica.?

Las minucias del horror.?

?Qu? admirable mujer!: tuit en referencia a Isabel Wallace. ?Qu? entereza de mujer!: otro tuit. ?Todos deb?amos ser como Isabel Wallace!: un tercer tuit. Y un cuarto tuit: ?Pero no lo somos!

?Todos deb?amos ser como Isabel Wallace? Maldito el pa?s que fuerza a sus ciudadanos al hero?smo.?

Que Hugo Wallace haya sido secuestrado en primer lugar, que la polic?a no haya dado con ?l y sus captores durante las primeras horas, a pesar que Isabel Wallace les indic? el sitio donde probablemente estaba capturado y les mostr? una fotograf?a de los posibles secuestradores, ambos datos que a?os despu?s se probaron ciertos: esa es la desgracia social que da el contexto para que Isabel Wallace haya tenido que ser una hero?na.?

?Fue la polic?a negligente o estaba coludida con los secuestradores? Probablemente lo segundo. Lo cierto es que la cabeza de la banda de secuestradores era un expolic?a, C?sar Freyre, con amigos en la polic?a.?

??Es verdad que de cada dos polic?as uno est? coludido con el crimen?? Se lo pregunto a Eduardo Gallo, presidente de M?xico Unido contra la Delincuencia. ?N?ombre, de cada dos polic?as 1.98% est? coludido con el crimen?. Gallo explica m?s. Es casi imposible ser un polic?a honesto hoy d?a en M?xico. Si un polic?a no coopera con el crimen, recibe un balazo.?

?Y a todo esto, ?cu?nta gente se dedica al negocio del secuestro??? Gallo replica: ?Alrededor de cien mil?. Y otra vez explica m?s. Es toda una cultura el secuestro. Son familias que trabajan juntas: madre, padre, hijos, cu?ados, todos cooperan. A?n su religiosidad cat?lica est? involucrada. Piden a la Virgen porque resulte el secuestro. Ahora el culto a la Santa Muerte completa el c?rculo de adoraci?n a la violencia.?

Es en ese contexto, con una polic?a coludida con un subsector criminal de la sociedad, es que Isabel Wallace tuvo hace cinco a?os que decidirse a ser heroica. Puso a un lado sus ocupaciones profesionales, se dedic? de tiempo completo a buscar a los secuestradores de Hugo y a Hugo, que crey? vivo largo tiempo. Uno tras otro los localiz?. Luego de localizar a cada uno, tuvo que presionar a la fuerza p?blica para que los capturara. Luego tuvo que vigilar al Ministerio P?blico y a los jueces, como si se trataran de otros criminales, para que el Estado no realizara su farsa usual y trabajara contra la Justicia, que es como en realidad trabaja la mayor parte de las veces.?

??Cu?ntas de las denuncias llevan al encierro de un criminal?? Se lo pregunto a Mar?a Elena Morera, presidenta de Ciudadanos por una Causa en Com?n. ?En primer lugar, el 80% de los cr?menes no son denunciados. Del 20% que s? son denunciados, s?lo el 2% de las denuncias llevan al encierro del criminal.??

Celebramos el hero?smo de Isabel Wallace, pero instintivamente su historia nos aterra. Ilustra c?mo los civiles vivimos rodeados de enemigos embozados, enemigos oficiales y no oficiales. Y encima, c?mo vivimos confundidos por la ret?rica p?blica del Estado, que anuncia por radio y televisi?n que el Estado funciona cada d?a mejor. Que el Estado est? desde hace cuatro a?os en guerra contra el crimen. Que el Estado est? de nuestro lado.?

?Oye Eduardo Gallo, ?y qu? pas? con el Acuerdo Nacional para la Seguridad? ?Qu? pas? con todos esos hombres y mujeres de poder que hace dos a?os firmaron ante las c?maras de televisi?n su compromiso para erradicar el crimen? Desde el presidente Calder?n hasta los gobernadores, pasando por los principales l?deres sindicales, desfilaron para firmar el acuerdo?. Eduardo Gallo se embronca al contestar: ?Nada, nada. Falsean las cifras. Solo les importa que parezca que algo han hecho?. Pero de acuerdo a los indicadores que el mismo Acuerdo Nacional impuso, en materia de mejora de la seguridad, cada estado de la Rep?blica reprob? este a?o. ?Oye Gallo, ?son mentirosos o incompetentes?? ?Son mentirosos e incompetentes.? La misma Isabel Wallace lo resume en una frase: ?Son unos simuladores?.?

Regresemos por un instante al inicio: son cien mil los secuestradores, ?de verdad no puede el Estado mexicano contra ellos? Hay m?s gente en los gobiernos que secuestradores, pero por desgracia est?n ocupados en otras cosas. Por ejemplo, en ganar elecciones que les aseguren su permanencia en los gobiernos.

Le digo a Mar?a Elena Morera: ?T? te volviste activista social luego de que tu marido Pedro fue secuestrado. Eduardo Gallo se volvi? activista luego de que su hija Paola fue secuestrada y asesinada. Sus historias son paralelas a las de Isabel Wallace. Una pregunta: ?qu? pasar?a si todas las familias v?ctimas de un secuestro hubieran hecho lo mismo: se hubieran vuelto activas socialmente?? Mar?a Elena se sonr?e ante la posibilidad. ?Ser?a otro pa?s, claro?.?

Es tiempo de que la sociedad civil lo entienda. Si el cambio no viene de la Sociedad Civil, no vendr? de la clase pol?tica. Todos tendr?amos que convertirnos, al menos parte del tiempo, en Isabel Wallace, en Eduardo Gallo, en Mar?a Elena Morera. Aunque cabe la pregunta: ?entonces para qu? queremos a la clase pol?tica que tenemos? ?Para qu? seguimos la farsa de entregarles a los pol?ticos con nuestro voto los instrumentos de poder del Estado? ?No tendr?amos que suspender la farsa??

Suspender la farsa: ?c?mo puede la Sociedad Civil suspender la farsa? Hablemos de ello. Construyamos los mecanismos ya.

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Publicado por solaripa69 @ 10:40
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