Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

La independencia es otro nombre de la dignidad

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Eduardo Galeano

Quiero dedicar este homenaje a la memoria viva de dos Carlos: Carlos Lenkersdorf y Carlos Monsiv?is, amigos muy queridos que ya no est?n, pero siguen estando.

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Y empiezo por decir gracias: Gracias, Marcelo, por este regalo, esta alegr?a. Te digo gracias en nombre propio y tambi?n en nombre de los muchos sure?os que jam?s olvidar?n su gratitud a M?xico, el pa?s de su exilio, refugio de perseguidos en los a?os de mugre y miedo de nuestras dictaduras militares.

Y quiero subrayar que M?xico merece, por eso y por muchos otros motivos, toda nuestra solidaridad, ahora que esta tierra entra?able est? siendo v?ctima de la hipocres?a del narcosistema universal, donde unos ponen la nariz y otros ponen los muertos, y unos declaran la guerra y otros reciben los tiros.

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Este acto generoso me honra por venir de quien viene. La ciudad de M?xico est? a la vanguardia en la lucha por los derechos humanos, en un amplio abanico que va desde la diversidad sexual hasta el derecho a respirar, que ya parec?a perdido.

Y mucho me honra recibir esta ofrenda, porque mucho tiene de desaf?o: en nuestros pa?ses la independencia plena es todav?a, en gran medida, una tarea por hacer, que nos convoca cada d?a.

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En la ciudad de Quito, al d?a siguiente de la independencia, una mano an?nima escribi? en una pared: ?ltimo d?a del despotismo y primero de lo mismo.

Y en Bogot?, poco despu?s, Antonio Nari?o advert?a que el alzamiento patri?tico se estaba convirtiendo en baile de m?scaras, y que la independencia estaba en manos de caballeros de mucho almid?n y mucho bot?n, y escrib?a: Hemos mudado de amos.

Y el chileno Santiago Arcos comprobaba, desde la c?rcel:

?Los pobres han gozado de la gloriosa independencia tanto como los caballos que en Chacabuco y Maip? cargaron contra las tropas del rey.

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Todas nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia reneg? de quienes, peleando por ella, se hab?an jugado la vida; y las mujeres, los analfabetos, los pobres, los indios y los negros no fueron invitados a la fiesta. Aconsejo echar un vistazo a nuestras primeras Constituciones, que dieron prestigio legal a esa mutilaci?n. Las Cartas Magnas otorgaron el derecho de ciudadan?a a los pocos que pod?an comprarlo. Los dem?s, y las dem?s, siguieron siendo invisibles.

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Sim?n Rodr?guez ten?a fama de loco, y as? lo llamaban: El loco. Dec?a locuras, como ?stas:

?Somos independientes, pero no somos libres. La sabidur?a de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en nuestra Am?rica, dos enemigos de la libertad de pensar. Nuestra Am?rica no debe imitar servilmente, sino ser original.

Y tambi?n:

?Ense?emos a los ni?os a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la raz?n: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los est?pidos. Al que no sabe, cualquiera lo enga?a. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Don Sim?n dec?a locuras, y hac?a locuras. All? por mil ochocientos veinte y pico, sus escuelas mezclaban a los ni?os y a las ni?as, a los pobres y a los ricos, a los indios y a los blancos, y tambi?n un?an la cabeza y las manos, porque ense?aban a leer y a sumar, y tambi?n a trabajar la madera y la tierra. En sus aulas no se escuchaban los latines de sacrist?a y se desafiaba la tradici?n del desprecio por el trabajo manual. Poco dur? la experiencia. Un clamor de indignadas voces exig?a la expulsi?n de este s?tiro que ha venido a corromper a la juventud, y el mariscal Sucre, presidente del pa?s que ahora llamamos Bolivia, le exigi? la renuncia.

A partir de entonces, anduvo a lomo de mula, peregrinando por las costas del Pac?fico y las monta?as de los Andes, fundando escuelas y formulando preguntas insoportables a los nuevos due?os del poder:

?Ustedes, que imitan todo lo que viene de Europa y de los Estados Unidos, ?por qu? no les imitan la originalidad, que es lo m?s importante?

Este viejo vagabundo, calvo, feo y barrig?n, el m?s audaz y el m?s querible de los pensadores de Am?rica, estaba cada d?a m?s solo, y solo muri?.

A los ochenta a?os, escribi?:

?Yo quise hacer de la tierra un para?so para todos. La hice un infierno para m?.

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Sim?n Rodr?guez fue un perdedor. Seg?n la escala de valores de este mundo, que sacraliza el ?xito y no perdona el fracaso, los hombres como ?l no merecen memoria.

Pero, ?acaso no est? vivo don Sim?n en la energ?a de dignidad que hoy recorre nuestra Am?rica de norte a sur? ?Cu?ntos hablan por su boca, aunque no lo sepan, como hablaba en prosa aquel personaje de Moli?re que no sab?a que hablaba en prosa?

?Acaso don Sim?n no nos sigue ense?ando, un siglo y medio despu?s de su muerte, que la independencia es otro nombre de la dignidad? Es verdad que todav?a pesa, y mucho, la herencia colonial, que aplaude la copia y maldice la creaci?n y admira, como denunciaba don Sim?n, las virtudes del mono y del papagayo. Pero tambi?n es verdad que son cada vez m?s los j?venes que sienten que el miedo es una c?rcel humillante y aburrida, y libremente se atreven a pensar con sus propias cabezas, sentir con sus propios corazones y caminar con sus propias piernas.

***

Yo no creo en Dios, pero s? creo en el humano milagro de la resurrecci?n. Porque quiz?s se equivocaban aquellos dolientes que se negaban a creer en la muerte de Emiliano Zapata, y cre?an que se hab?a marchado a Arabia en un caballo blanco, pero s?lo se equivocaban en el mapa. Porque a la vista est? que Zapata sigue vivo, aunque no tan lejos, no en las arenas de Oriente: ?l anda cabalgando por aqu?, aqu? cerquita nom?s, queriendo justicia y haci?ndola.

Y f?jense ustedes lo que ha ocurrido con otro perdedor, Jos? Artigas, el hombre que hizo la primera reforma agraria de Am?rica, antes que Lincoln y antes que Zapata.

Hace casi dos siglos, ?l fue vencido y condenado a la soledad y al exilio. En a?os recientes, la dictadura militar del Uruguay le erigi? un ampuloso mausoleo, queriendo encerrarlo en c?rcel de m?rmol. Pero cuando la dictadura intent? decorar el monumento con algunas de sus frases, no encontr? ninguna que no fuera subversiva. Ahora el mausoleo tiene fechas y nombres de batallas, y ninguna frase. Involuntario homenaje, involuntaria confesi?n: Artigas no es mudo, Artigas sigue siendo peligroso.

Cosa curiosa: con tantos vivos que hablan sin decir, en nuestras tierras hay muertos que dicen callando.

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Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero est? visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los pa?ses dominantes: s?lo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los pa?ses dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.

Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.

Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del ?xito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.

Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.

Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el pr?jimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.

Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.

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S?, pero? Cu?ntos perdedores, ?no?

Cuando alg?n periodista me pregunta si soy optimista, yo contesto, sinceramente:

?A veces. Depende de la hora.

Siempre me parecieron m?s bien inhumanos los optimistas full time.

Creo que el desaliento es un derecho humano, y de alg?n modo es tambi?n la prueba de que somos humanos, porque no sufrir?amos el desaliento si no tuvi?ramos aliento.

Hay que reconocer que no es muy alentadora la realidad, que tiene la jodida costumbre de recompensar a los exprimidores del pr?jimo y a los exterminadores de la tierra, el agua y el aire. Y en cambio, las m?s apasionantes aventuras de transformaci?n de la realidad suelen quedarse a mitad de camino, o se extrav?an y se pierden, y muchas veces terminan mal.

Hay que reconocerlo, digo, pero tambi?n cabe preguntar: Cuando esas lindas experiencias colectivas terminan mal, ?de veras terminan? ?No hay nada que hacer, s?lo nos queda resignarnos y aceptar el mundo tal cual es, como si fuera destino? Hace pocos a?os, se puso de moda la teor?a del fin de la historia. M?s de uno se trag? ese sapo, a pesar de que el sentido com?n nos demuestra, con poderosa sencillez, que la historia nace de nuevo cada ma?ana.

Lo mejor de este asunto de vivir est? en la capacidad de sorpresa que la vida tiene. ?Qui?n pod?a presentir que los pa?ses ?rabes iban a vivir este hurac?n de libertad que est?n ahora viviendo? ?Qui?n iba a creer que la plaza de Tahrir iba a dar al mundo esta lecci?n de democracia? ?Qui?n iba a creer lo que ahora puede creer ese muchachito plantado en la plaza durante d?as y noches, cuando dice: Nadie nos va a mentir nunca m?s?

Al fin y al cabo, cuando la historia dice adi?s, o eso parece decir, ella nos est? diciendo, o al menos murmurando: hasta luego, hasta lueguito, nos estamos viendo.

Y yo me despido de ustedes, ahora, que ya es hora, como la historia me ense??, dici?ndoles gracias, dici?ndoles: hasta luego, hasta lueguito, nos estamos viendo.

Oposici?n y colaboracionismo

Luis Linares Zapata

La decadencia de la vida organizada de M?xico ha tocado un recodo denso y pegajoso; no es el mero fondo, puede seguir bajando la pendiente. El quehacer pol?tico lo resiente hasta la dura m?dula de la lucha por el poder p?blico. Por fortuna, los intentos por establecer en el panorama electoral un bipartidismo conservador, elitista, reaccionario y continuista, chocan contra el muro que viene levantando la voluntad de cambio de parte sustantiva de la sociedad. Dicha porci?n de los mexicanos se aglutina, a pesar del viento y la marea, en contra de prolongar el modelo de gobierno ensartado en groseros privilegios. El m?todo operativo es harto conocido: el tr?fico intenso y avasallante de influencias. Quieren tales ciudadanos, y sin titubeos que valgan, terminar con la injusticia prevaleciente. Desean encauzar al pa?s por la ruta de la moderaci?n, el patriotismo y la honestidad de hombres y mujeres de sana intenci?n. Es decir, se pretende enfatizar los principios y valores como valladar contra la inequidad y el abuso de poder que cierra horizontes para las mayor?as.

L?pez Obrador ha llamado, con un desplante de valent?a inusual, a la coherencia ideol?gica de las izquierdas nacionales. A no ceder a la manipulaci?n encubierta bajo el espejismo de alianzas entre contrarios irreconciliables. No se puede plantear la uni?n entre el cambio de fondo en la vida organizada de la naci?n y las fuerzas que empujan hacia la continuidad del modelo imperante. El pretender que, entre las rendijas de esa espuria uni?n, irrumpir? la ocasi?n de evitar el retorno del pri?smo (como sin?nimo de imposici?n, autoritarismo, corrupci?n y entreguismo) es embalsamar la triste realidad actual del panismo con los afanes reivindicatorios de la izquierda. El panismo y el pri?smo son dos facetas, casi id?nticas, de una plutocr?tica visi?n que amamanta los intereses de los grandes grupos de presi?n dominantes. Pueden presentar rostros distintos, maneras dis?mbolas, t?cticas divergentes, pero, en su misma esencia, ambos partidos han sido subyugados por aquellos a quienes m?s benefician y que ahora son sus patrocinadores.

Desde hace ya d?cadas, tales partidos vienen confluyendo en las f?rmulas que desprende el modelo imperante. El gui?n, ambos lo han seguido a pie juntillas. Sus actores, tal y como lo muestran los cables de Wikileaks, acuden presurosos ante los proc?nsules del imperio. Es ante ellos que se acusan, se apapachan, claman por su apoyo. Sin la bendici?n de Washington quedan desamparados, rumiando sus debilidades. Se forman, d?ciles y encopetados, ante las c?maras de televisi?n y los micr?fonos de la radio, no para comunicarse con las audiencias, sino para afinar sus recuadros o para darse a conocer si nadie los extra?a. Basta hojear los diarios, revisar columnas o escuchar a los conductores favoritos de los medios para sacar las debidas conclusiones de tan grotesca como real dependencia. La pol?tica que hace la clase dirigente de M?xico se encierra con ellos mismos. Atienden con paciencia inaudita a periodistas. A menudo invitan a intelectuales, de preferencia a los org?nicos que se pavonean en los medios. No se olvidan de los curas (obispos encharolados y licenciosos) y de diplom?ticos selectos. Los empresarios ocupan un lugar aparte y ante ellos despliegan sus mejores artificios de seducci?n abyecta. El pueblo, sobre todo si es de a pie, es un espejismo al que desprecian y del cual huyen.

La realidad, sin embargo, apunta hacia el despertar de las masas. Aquellos que han entrevisto tan humano fen?meno y se acercan para constatarlo, encuentran la materia de su accionar y el tinte de sus anhelos. Y de ah? obtienen la fuerza que les puede permitir ganar el poder, no para regodearse con ello, sino para detener la decadencia como un primer escal?n de un largo y dif?cil proceso. Como son millones de personas las dispuestas a contribuir, a poner su parte correspondiente en el rescate de un M?xico estrangulado por una elite rapaz, forman una fuerza pol?tica considerable, capaz de asegurar el triunfo democr?tico en las urnas.

Es ese conjunto de votantes el que consigui? el triunfo en Oaxaca hace unos meses. Fueron tales votantes los que colocaron a Cu? en la gubernatura. Son ellos los que ahora le exigen respuestas adecuadas. Las famosas alianzas, vac?as de ciudadanos decididos a tumbar caciques y vivir con dignidad, no sirven sino de estorbo.

Cu? debe recapacitar y dejar de lisonjear al poderoso en turno que nada hizo para acercarle simpat?as.

Debe rencauzar su gobierno mirando hacia abajo, hacia esa militancia de izquierda que, de todas y variadas maneras, lo hubiera hecho ganar. Los que fueron a levantarle la mano, comer con ?l, treparse al estrado, usar micr?fonos, darle recursos, son los que ahora le han exigido posiciones y lo impelen a velar por sus intereses. Una mala, p?sima ruta que frustrar? los anhelos de la gente que Cu? vio, oli? y oy? en su recorrido por todo el estado.

De similar manera, los habitantes del estado de M?xico volver?n, como lo han hecho en el pasado, a votar en tropeles por los candidatos de la izquierda. Ellos son la fuerza electoral que puede derrotar al PRI de los caciques que se han sucedido, unos a otros, en los privilegios indebidos. Lo han hecho de manera repetida, sin alianzas ajenas, sin trampas, sin la concurrencia de oportunistas sino con el prop?sito de formar gobiernos para la gente, con ellos mismos. No con los ganones de siempre, esos que los han usado y empobrecido durante m?s de 80 a?os. En el estado de M?xico la alianza debe montarse entre los partidos de izquierda, desde abajo y haci?ndose responsables de las necesidades y las aspiraciones de la gente. Es por ello que la solicitud de licencia de L?pez Obrador es consistente con las vivencias de la gente. La consulta programada por los dirigentes del PRD est? ama?ada, conducida desde Los Pinos. Es un se?uelo distractor y es la ruta para favorecer a la derecha. La trama quedar?a completa con la alianza del PAN y el PRD en 2012. As? lo aseguran hasta panistas encumbrados. Alejarse o desbaratar tales maniobras es un deber de los conductores que, como L?pez Obrador, atienden, en exclusiva, a las pulsaciones del pueblo.

Cordero, el secretario Bartola
Jenaro Villamil

M?XICO, D.F., 22 de febrero (apro).- Si el titular de Hacienda, Ernesto Cordero, pas? la mayor parte de este gobierno como un perfecto desconocido para la mayor?a de los mexicanos, bastaron sus cinco minutos de infamia para que en las redes sociales se convirtiera en Mr. Bean y tambi?n en el ?secretario Bartola?, en recuerdo a la famosa canci?n de Chava Flores que relataba la carest?a de la vida a trav?s de un ama de casa.

Cordero sali? el lunes a presumir, en conferencia de prensa, que vivimos una clara recuperaci?n econ?mica y que, de acuerdo con los registros del INEGI, registramos un crecimiento de 5.5% a finales del a?o pasado.

Sin embargo, este dato positivo qued? absolutamente opacado con los siguientes comentarios que lo transformaron en un Trending Topic en la red social de Twitter:

?Con ingresos ya no digas de 13 mil pesos al mes; con ingresos de 6 mil pesos al mes, hay familias mexicanas que tienen el cr?dito para una vivienda, que tienen el cr?dito para un coche, que se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y est?n pagando las colegiaturas?.

Nunca peor dicho. La insensibilidad de Cordero, el presunto favorito de Felipe Calder?n en la carrera por sucederlo, tambi?n le peg? en la l?nea de flotaci?n al gobierno federal panista. ?Se inaugur? Calderolandia?, escribieron en las redes sociales, por decir lo m?s amable, y hasta le recriminaron que le redujeran a ?l su salario a 6 mil pesos para que vea lo que se siente.

De nada ayud? que alrededor de las 10 de la noche, ante el c?mulo de reacciones negativas, Cordero aclarara que no quiso decir lo que dijo. El cantinflesco secretario de Hacienda se qued? ya con el estigma del ministro Bartola.

He aqu? algunas muestras de lo que circul? en Twitter en una larga jornada de mala fama para el secretario de Hacienda:

?Mira Cordero, ah? te dejo estos dos pesos?Pagas la renta, el tel?fono y la luz. De lo que sobre, coges de ah? para tu gasto?.

@Isracarlock: ?Oiga nini es por ?ni la chinga y ni la friega??

@rimoba: ?Antes Foxilandia ahora sue?os del rey chiquito???

@JaRaskolnikov: ?Yo no s? con 6,000. Pero con m?s de 200 mil no nos alcanza para tener un secretario de Hacienda que no sea un cretino?.

@En menos de 20min Cordero ya es Trending Topic! Esto es un nuevo r?cord para Twitter o un insulto al pueblo de M?xico??

@TrendsCdMexico: ?Calderolandia es ahora una tendencia en #MexicoCity?.

@Eliseirena: ??En qu? pa?s viven? En Mx hay 40 millones de personas que viven con menos de dos mil pesos al mes y otros 30 millones con menos de 4 mil?.

@OmarVelascoM: ?Esas pedas en Los Pinos ya afectan al gabinete??Con 6 mil pesos pago todo eso? Se?or secretario #No Mamar?.

@Leonserment: ?Retwittea si est?s de acuerdo que a Ernesto Cordero le rebajemos el salario a 6 mil pesos al mes. ?A ver si le alcanza!

@HIValicious: ?205,122.05 pesos como sueldo total bruto se embolsa @ernestocordero, 145,613.98 pesos al mes como sueldo total neto?.

@IvanGamboaSong: ?IMPORTANTE!!! Curso de Marketing Pol?tico: ?Como acabar con una campa?a en 5 min?. Impartida por el especialista Ernesto Cordero Arroyo.

@realnaquito: ?Con seis mil pesos al mes y una narcotiendita cualquiera la hace?.

#Cordero est? fuera de la realidad tal como su [email protected]

?Yo no creo que @ernestocordero haya dicho eso de los 6 mil pesos. ?Mr Bean no habla!?.

@giroCincoDos: 6000 pesos es el 3 % de lo que gana @ernestocordero, no es incongruente?

@Navarretecarlos: Srio. De Hacienda dice que con 6 mil pesos alcanza para todo. Y qu? tal si prueba en su familia? A ver si le alcanza?.

Este martes, el peri?dico La Jornada titul? as? su nota principal: ?Cordero: con $6 mil se alcanza a pagar todo en M?xico?, mientras Reforma, tambi?n en primera plana, titul? la nota: ?Ve SHCP recuperaci?n?y familias muy exigentes?. Pero la Rayuela de La Jornada lo sintetiz? as?: ?Es clamorosamente evidente que el secretario Cordero no tiene idea de lo que cuesta un jitomate?.

Por lo pronto, esos jitomatazos virtuales le tundieron desde el lunes 21 a quien quiso presumir recuperaci?n econ?mica y se hundi? en el desprop?sito.

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Publicado por solaripa69 @ 11:54
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