Domingo, 19 de junio de 2011

Los ?indignados? claman de forma pac?fica en toda Espa?a contra la crisis

En Madrid han pedido adem?s la convocatoria de una gran huelga general

De forma pac?fica y festiva decenas de miles de personas convocadas por el movimiento de los 'indignados' nacido el 15-M han recorrido hoy las calles de Madrid y de casi todas las ciudades espa?olas para hacer o?r su voz contra el actual sistema pol?tico y econ?mico, y han reclamado una huelga general.

El ambiente festivo ha sido la nota dominante en las marchas del 19-J, cumpliendo los mensajes que previamente las redes sociales y las p?ginas web en torno a este movimiento popular hab?an lanzado para evitar la violencia y a los posibles provocadores.

En Madrid, 37.742 personas han asistido a la manifestaci?n organizada por las Asambleas de Trabajadores de Pueblos y Barrios de la Comunidad madrile?a con el apoyo del movimiento 15-M y Democracia Real Ya, seg?n el c?mputo efectuado por la empresa Lynce para la Agencia Efe.

Esa cifra, que podr?a elevarse hasta las 42.271 personas, corresponde a los presentes a las 14.20 horas en la Plaza de Neptuno, cuando el grueso de la manifestaci?n hab?a llegado a su punto final, a pocos metros del Congreso de los Diputados que estaba cercado por un fuerte cord?n policial para evitar su acceso.

Bajo un intenso calor, en Madrid ciudadanos de todas las edades, incluidos jubilados y familias con beb?s, trabajadores o parados, han exhibido pancartas y coreado numerosos esl?ganes: "Pienso, luego me indigno", "No hay pan para tanto chorizo", "Tu 'Bot?n', mi crisis", "Zapatero, lacayo de los banqueros" o "?Izquierda o derecha? Este pa?s est? envejecido. Busquemos una alternativa".

Las seis marchas de 'indignados' que han partido a las nueve de la ma?ana desde diversos puntos de la Comunidad madrile?a han concluido cinco horas despu?s en la Plaza de Neptuno, donde se ha le?do un manifiesto aludiendo a la convocatoria de una huelga general.

Ya por la tarde, m?s de mil personas se han dado cita en la Puerta del Sol de Madrid para decidir en asamblea nuevas acciones, entre las que se encontrar?a una concentraci?n nocturna el pr?ximo martes frente al Congreso por la reforma de la negociaci?n colectiva que se debatir? all? al d?a siguiente.

Guerra de cifras en Barcelona

En Barcelona, 20.000 personas seg?n el departamento de Interior catal?n, 75.000 seg?n la Guardia Urbana de la capital catalana, y 260.000 seg?n los 'indignados', comenzaron despu?s de las cinco de la tarde una manifestaci?n en la plaza de Catalunya con final en el Pla de Palau, cerca del parque de la Ciutadella.

En la marcha sonaban tambores y pitos, y la encabezaba una furgoneta donde los organizadores lanzaban consignas por altavoces -"bote, bote, bote, pol?tico el que no bote"- de forma pac?fica para contrarrestar las acusaciones de ser un movimiento violento tras los incidentes del pasado 15 de junio en el mismo parque de la Ciutadella.

A ?ltima hora, un centenar de j?venes se han concentrado en las puertas del Parlament, que est? custodiado por los Mossos d'Esquadra.

J?venes en pa?ales en Valencia

En Valencia, miles de personas iniciaron a las seis de la tarde una manifestaci?n con final frente a la sede de la delegaci?n del Gobierno, y el car?cter festivo se ha hecho notar con grupos disfrazados, entre ellos j?venes con pa?ales para mostrar c?mo les ha dejado el sistema financiero internacional.

En Bilbao, Vitoria y San Sebasti?n, las miles de personas congregadas de forma pac?fica y ruidosa han expresado su indignaci?n por una crisis econ?mica que ellas no han provocado.

En Andaluc?a tambi?n han participado miles de personas en marchas en las que no han faltado pancartas -"No hay democracia, gobiernan los mercados" o "la crisis que la paguen los capitalistas"- y otras formas de protesta como en Sevilla, donde unos j?venes han portado un ata?d con la frase "Democracia, descansa en paz".

En Pamplona, los 'indignados' se han sumado a las movilizaciones con silbatos y consignas como "que no, que no nos representan, que no", lema similar a los escuchados en Gij?n, donde miles de personas llegadas de toda Asturias han gritado contra los dirigentes pol?ticos.

En Salamanca, cerca de un millar de personas se han concentrado en la Plaza Mayor, mientras en ?vila m?s de 300 'indignados' han concluido su protesta con una 'cacerolada' en la plaza del Ayuntamiento; y en Valladolid miles de personas han rechazando, entre otros problemas sociales, los desahucios.

En Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, los 'indignados' han protestado contra el "Pacto por el euro", al igual que en Extremadura, donde en la localidad de Almendralejo unas doscientas personas se han concentrado contra la actual situaci?n de crisis que se vive en el pa?s.

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Ellos tienen la fuerza, nosotros el poder.

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Javier D?ez

Rebeli?n

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No se trata solo de la fuerza o violencia del estado, la fuerza policial (o militar), por m?s que se vista de fuerza leg?tima porque sea legal. Las leyes las hace el parlamento, la justicia la maman todos los d?as beb?s del pecho de madres tranquilas y alegres.

La fuerza del estado no es m?s que el instrumento de una violencia m?s cotidiana, m?s imperceptible pues casi todos estamos sometidos a ella, a la violencia econ?mica que padecemos los que solo tenemos nuestras manos o nuestra cabeza para sobrevivir y no nos queda m?s remedio que vender nuestro trabajo para ganarnos la vida, para evitar la miseria o la exclusi?n social. Frente a nosotros est?n los que se apropian de nuestro trabajo y viven a nuestra costa, amasando un capital cada vez mayor que volver? a comprar una y otra vez nuestro trabajo y seguir? acumul?ndose sobre nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Pero bien mirado, precisamente este es nuestro poder, pues somos los que generamos la riqueza de la sociedad, somos los portadores del trabajo vivo, ellos son solo amasadores de trabajo muerto, de camposantos de capital. Si nosotros no trabajamos ellos desaparecen, y con ellos todas las instituciones que les mantienen.

No hay democracia real sin democracia econ?mica, sin reparto justo de la riqueza que generamos entre todos y para todos.

Ellos tienen las armas, nosotros la palabra

Un orden injusto solo puede mantenerse con la violencia o la amenaza de la violencia. Un sistema econ?mico que condena a la mayor parte de la poblaci?n mundial a la miseria, para que unos pocos vivan en la abundancia, o que se come el mundo a bocados, cada vez m?s agotado, con mierda por todas partes, que nuestros hijos habr?n de heredar, no puede mantenerse sino por la fuerza de las armas.

Unos ya intentaron luchar contra sus armas, y perdieron la batalla y sus vidas. Otros ganaron la batalla, tomaron el poder y perdieron el juicio cuando usaron las armas contra sus semejantes. Algunos que se cre?an m?s listos se metieron dentro del poder para cambiarlo poco a poco, pero solo les dejaron poner la mesa de los banquetes de los amos, y ahora se pelean por contar el chiste de sobremesa m?s gracioso para que el se?or tenga una buena digesti?n.

?Debemos dar la lucha por perdida?, ?no hay nada que hacer contra este poder miserable y corrupto de los amos y sus pol?ticos lacayos?.

El caso es que no podemos enfrentarnos al poder o tomarlo con la fuerza, pero podemos disolverlo, supli?ndolo con el poder de la gente, de personas solidarias e iguales que se miran a los ojos cuando se hablan y construyen juntas un mundo con el poder de su inteligencia colectiva, con la pasi?n de sus corazones unidos en el af?n de hacerse la vida m?s f?cil y alegre. Nuestra condici?n perecedera ya nos da bastantes dolores como para traer m?s de la mano de la estupidez individualista o la competencia depredadora.

Ellos tienen miedo, nosotros construimos la esperanza

Su tiempo se acaba, su sistema est? podrido, las crisis son cada vez m?s virulentas, su fiesta toca a su fin, y nosotros no queremos participar, tenemos nuestra propia fiesta.

Se enfadar?n todav?a m?s, intentar?n golpearnos, son como martillos que se creen rodeados de clavos por todas partes, quiz? enloquezcan antes de desaparecer, y nos har?n a?n m?s da?o. Algunos de nosotros pereceremos pero otros vienen detr?s, somos legi?n y guardamos un mundo nuevo en nuestros corazones, estamos pre?ados de esperanza y ya hemos salido de cuentas.

Solo falta la ocasi?n, ?ser? esta vez?, ?quiz? la siguiente?, ?sabremos provocarla mejor la pr?xima vez?.

Aprendemos de los errores de los que nos precedieron y de los nuestros propios, no somos perfectos ni lo queremos, nuestra propuesta es muy simple, la gente es buena si no se la trata mal, hay para todos a condici?n de que no cunda la avaricia, no queremos habitar cielos prometidos ni siquiera muertos, solo nos llama el aqu? y ahora, contigo, fundidos con la tierra que nos sostiene, de la que solo somos inquilinos obligados a ceder el uso del planeta a quienes vendr?n despu?s.

Ellos son el pasado, nosotros el presente

Hagamos como si no estuvieran vigil?ndonos desde sus edificios enrocados, hagamos como si la polic?a que nos golpea solo fuera un dolor de muelas, hagamos aqu? y ahora como si ellos ya no estuvieran.

El d?a a d?a da para hacer muchas cosas, sin duda que hay que resolver los problemas cotidianos, y quiz? ello nos agote casi del todo, pero tambi?n tenemos que hacer un hueco al mundo que queremos construir, el mundo que anunciamos est? bajo los adoquines y asoma por las juntas gastadas.

Mira a tu semejante, inter?sate por ?l, hablad de igual a igual, muchas grandes obras empezaron con una palabra amable, quiz? un ?qu? tal est?s? realmente interesado. Ofrece ayuda desinteresadamente, tarde o temprano recibir?s el eco. No cedas a la desconfianza, ellos la promueven para tenernos separados, enfrentados, debilitados para manejarnos mejor.

Quiz? poco a poco te des cuenta de que no necesitas comprar tantas cosas, quiz? aprendas que no todo se compra con dinero, y menos las cosas m?s importantes como la alegr?a, la solidaridad o la calma. El dinero es la sangre de los amos del trabajo muerto, es nuestra sangre que corri? viva y roja por nuestras venas, la sangre que nos chupan y se vuelve negra en sus cuerpos sin vida propia.

Haz la prueba, hazte fuerte con nosotros, no tienes nada que perder, salvo tus ataduras.

?Democracia en construcci?n. Perdonen las molestias?

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El movimiento que surgi? de Sol el 15 de Mayo irradia hacia los barrios y pueblos. Las palabras asamblea, consenso y democracia se han regado por las plazas, los parques y las conciencias. Algo est? cambiando en las gentes y hay quienes comienzan a sentirse muy preocupados. La clase pol?tica se refugia en sus cargos y en sus parlamentos. Algunos sobrevuelan en helic?pteros sobre sus representados para no o?rles. Otros amenazan con ilegalizar al pueblo ?el presidente del Congreso dice que ?los manifestantes cometen un delito?, que es ?inadmisible e intolerable que no se respete a los parlamentarios?-; hay quien habla de ?caos violento? y de "respeto a los derechos de los que gobiernan". Otros afirman llevar a?os defendiendo lo que ahora el pueblo reclama en las calles, y hay quien, como el ministro de la presidencia Sr. J?uregui, dice que ?no hay alternativa a esta democracia?.

Mi barrio es un barrio conservador. No hablo de ideolog?a. Les ha pasado a todos los barrios y pueblos de esto que llamamos Espa?a -otros lo llaman estado Espa?ol, otros todav?a estamos por buscarle un nombre con el que no ofendamos ni nos sintamos ofendidos-. Los motivos por los que mis vecinos decidieron conservar lo que en su d?a conquistaron son distintos pero ten?an un eje com?n con el resto de los barrios y pueblos: despu?s de la dictadura franquista a lo que se pod?a aspirar, sin volver a un conflicto civil, era a esta especie de pseudo-democracia, de estado de bienestar escaso y de paz social autista. Todo ello, con la esperanza de que alg?n d?a, no muy lejano, pudi?ramos disfrutar de un Estado de Derecho pleno, de un sistema pol?tico independiente de los poderes econ?micos, de salud, de trabajo, de educaci?n p?blica de calidad? Bueno, quiz? estoy idealizando. Quiz?s en mi barrio, como en los dem?s, s?lo aspir?bamos a vivir bien y a estar tranquilos. Por eso nos hicimos conservadores de lo que pudimos arrebatarle a un sistema econ?micamente desigual, socialmente injusto y ecol?gicamente depredador.

Desde que empezamos a hacer asambleas en mi barrio, mis vecinos han descubierto que no podemos conservar lo que tenemos sin aspirar a conquistar lo que nos deben.

Eso que nos deben se llama democracia. Lo mismo que se produjo en las asambleas de Sol y de otras ciudades, las personas hemos comenzado a hablar y a escucharnos. Como dijo uno de nuestros poetas de postguerra, Blas de Otero, estamos pidiendo ?la paz y la palabra?. Hemos descubierto que, de hecho, casi hemos perdido m?s de lo que conquistamos. Estamos descubriendo c?mo es realmente el lugar en el que vivimos, la necesidad que tenemos todos de hablar y contarnos, c?mo somos y c?mo podemos ser, incluso descubrimos que tenemos memoria y recordamos las luchas que nos precedieron.

Las personas de mi barrio se levantaron a finales de los a?os setenta con el lema ?la vaguada es nuestra? para reclamar un espacio p?blico que pusiera l?mites al gran especulador Jos? Ban?s. Hoy, una vecina del barrio nos recordaba que gracias a esa lucha pod?amos tener nuestra asamblea sentados en el c?sped, rodeados de hermosos ?rboles y con los ni?os jugando alrededor. Cuando alguien se?al? que hay que ir buscando un lugar bajo techo para continuar asambleando en septiembre nadie dud? de que hay que reclamar los lugares p?blicos que son de todos. Una se?ora dijo que, hace muchos a?os, en la Ventilla, un barrio pr?ximo, ellos ocuparon un ambulatorio abandonado porque lo p?blico es de todos ?o no? Los del grupo de infraestructuras dicen que hay un colegio vac?o que se llama Guatemala, y s?lo lo abren los s?bados para dar clases de coreano. ?De coreano? El chico se encoge de hombros, ?igual hay coreanos en el barrio y no les conocemos? Otra vecina dice que quiz? est? sin rampas de acceso o que no est? en condiciones. Inmediatamente un chico joven dice que eso es lo de menos, que nosotros podemos construir las rampas y reparar lo que est? mal, que no vamos a esperar a que nos lo arreglen. Tal vez estemos ante un nuevo paradigma de autogesti?n.

En la asamblea de mi barrio, contrariamente a la imagen que machaconamente difunden los medios, hay mucha gente mayor. Antes de empezar la reuni?n hay muchos j?venes que aparecen cargando sillas de pl?stico para la gente que no puede sentarse en el suelo, algunas de ellas las cede un bar que est? en el parque. Mis vecinos son personas de clase media, profesionales, obreros cualificados, emigrantes, comerciantes, obreros sin m?s? los roles y estereotipos est?n siendo erosionados por la palabra. Cuando alguien se atranca, se l?a o se confunde, surge un aplauso, una palabra de ?nimo y se le pide seguir adelante. Hemos descubierto que la paciencia es transitiva ?transita de viejos a j?venes y al rev?s-.Hay varias personas con minusval?as en nuestra asamblea. Tres de ellas son j?venes. Uno de ellos fue el moderador la semana pasada. Una compa?era le ayudaba con el micr?fono. El humor y la soltura con la que moder? la asamblea hizo que a las tres de la tarde nadie tuviera prisa por terminar, ?ramos unos doscientos. En mi barrio se est?n destruyendo las barreras cerebrales que nos mantienen en compartimentos estanco.

Hoy, al finalizar el orden del d?a, nos tocaba traer lemas para las pancartas de la marcha de ma?ana 19 de junio. Por la tarde habr?a un taller para fabricarlas con las telas, papel, pinturas, esprays que cada uno llevara. Cuando el moderador pidi? que nos pusi?ramos en fila detr?s del micr?fono, como en un resorte, viejos, j?venes y de mediana edad fueron desfilando risue?os a exponer sus propuestas. La m?s aplaudida fue ?Democracia en construcci?n. Perdonen las molestias?.

Ma?ana, hoy, estamos en construcci?n, para construir la democracia hemos de deconstruir nuestros prejuicios. Dec?a un cartel en Sol: vamos lentos porque vamos lejos.

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Violencia y legitimaci?n del Estado.

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John Brown

Rebeli?n

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Han tardado en hacerlo, pero la m?quina ya est? en marcha. Tal vez por oportunismo preelectoral o por genuina sorpresa ante un movimiento tan l?gico como inesperado y tan potente, no se atrevieron hasta ahora a utilizar el arsenal de siempre contra el 15M. El arsenal de siempre, blandido ayer por Felip Puig y Artur Mas en el Parlamento catal?n, es la utilizaci?n de los t?rminos "batasunizaci?n" y "kale borroka", es la reducci?n de toda oposici?n radical al r?gimen al punto de fijaci?n que es "la cuesti?n vasca" identificada con el "terrorismo" y la "violencia".

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La cuesti?n vasca afecta a una zona peque?a del Estado espa?ol, pero ha sido hasta ahora estrat?gicamente determinante, pues ha dado al r?gimen heredero del franquismo ox?geno para mantener un aspecto fundamental de su constituci?n material: la pol?tica, la legislaci?n y los aparatos de excepci?n que configuran la democracia espa?ola como "democracia antiterrorista". No es exagerado pensar que lo que hizo tan extraordinariamente f?cil la transici?n a la democracia fue que, en este aspecto de la excepci?n antiterrorista, no hubiera transici?n alguna sino riguroso mantenimiento de la legislaci?n y de los aparatos policiales y judiciales del franquismo.

?Los incidentes de Barcelona en torno a la votaci?n de los presupuestos de la Generalidad en el Parlamento de Catalu?a fueron el pretexto para un ataque policial y pol?tico contra el movimiento 15M. Primero fue el ataque policial que repet?a las agresiones policiales contra la acampada de la plaza de Catalu?a. La particularidad, esta vez, es que se produjeron algunas agresiones verbales o simb?licas contra los diputados catalanes. Si bien la mayor?a aplastante de los manifestantes hab?a mantenido la misma actitud pac?fica y respetuosa que siempre caracteriz? al movimiento, un sector opt? por un acto de repudio simb?lico (un escrache), contra unos diputados que se dispon?an a perpetrar dolorosos recortes sociales con vistas a una salida de la crisis favorable al capital financiero. Otros a?n protagonizaron alg?n peque?o acto de violencia urbana de m?nima importancia como juntar contenedores de basura para frenar las cargas policiales, dar un empuj?n a un diputado o lanzar alguna imprecaci?n. Est? documentada la presencia de polic?as infiltrados entre los manifestantes. Falta documentar completamente las caracter?sticas de su actuaci?n, pero son f?ciles de adivinar. Normalmente, estos agentes procuran soliviantar a los manifestantes, tal como se ha podido ver en un video de las ?ltimas manifestaciones de Valencia, a fin de propiciar cargas policiales y de iniciar una espiral de violencia que -retrospectivamente- justifica las cargas.

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De hecho, en los principales escenarios de actos "violentos" en torno al 15M: en Madrid, el propio 15 de mayo, en Valencia y en la Ciudadela de Barcelona, se ha podido comprobar la presencia de agentes infiltrados y hay testimonios de su actuaci?n. No todo es violencia policial, pero cuando las autoridades han optado por que se produzcan "incidentes", curiosamente siempre han seguido el mismo patr?n con el fin de desprestigiar a un movimiento que ha optado abierta y claramente por la no violencia.

?La opci?n no violenta, como toda opci?n pol?tica es discutible, pero ha sido la opci?n del movimiento desde el primer momento. Su mayor virtud es que desprestigia la represi?n y da una gran autoridad moral al movimiento. Su inconveniente es que resulta dif?cil en el ser humano determinar las fronteras entre el antagonismo constitutivo de la pol?tica y la violencia. Hay quien considera violento que se ocupen las plazas p?blicas o se deslegitime al parlamento y a las autoridades del pa?s, otros consideramos violento que se voten leyes al dictado de los poderes econ?micos y financieros y en contra del inter?s general o que se deshaucie a miles de personas, o que haya m?s de cuatro millones de parados etc. En todos estos casos no hay violencia f?sica traducida en golpes o lesiones, pero indudablemente se produce una agresi?n muy real contra las instituciones o contra la mayor?a de los ciudadanos.

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El Estado nunca opta ni puede optar por la no violencia. Para existir necesita tener partidas permanentes de "hombres armados" que constituyen sus ej?rcitos y polic?as. El Estado es Estado en la medida en que dispone de la fuerza violenta m?s poderosa en un territorio. La famosa caracterizaci?n del Estado por Max Weber como "monopolio de la violencia leg?tima" es en cierto modo circular, pues el monopolio de la violencia s?lo es leg?timo cuando la propia violencia, en competencia con otras, se ha hecho con dicho monopolio. No es que la legitimidad otorgue un monopolio de la violencia; el monopolio de ?sta, por el contrario, sustenta la legitimidad.

?El problema de la violencia para un movimiento que, como el actual, pone en entredicho el orden existente y sus instituciones es decidir sobre el respeto del monopolio estatal de la violencia. Evidentemente, este monopolio tiene que ponerse en entredicho si se persigue un cambio pol?tico y social radical, pero existen varias maneras de hacerlo. La m?s evidente es violar el monopolio y practicar la violencia como han hecho las organizaciones que el Estado denomina "terroristas", esto es las que violan el monopolio estatal del terror y de la intimidaci?n violenta de las poblaciones.

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El problema de esta posici?n es que, a menos de hacerse progresivamente con un potencia de fuego que pueda superar la del propio Estado y de mantener un fuerte v?nculo con los movimientos sociales y las organizaciones pol?ticas como ocurriera en Cuba o en Nicaragua, la organizaci?n que desaf?a el monopolio estatal de la violencia corre peligro de legitimar al Estado con cada una de sus acciones. La historia de ETA y de organizaciones armadas menores (FRAP, GRAPO) durante los ?ltimos decenios en Espa?a lo demuestra con toda claridad. Ello no obedece sino a la l?gica implacable del r?gimen de legitimaci?n del Estado moderno.

?El Estado moderno funda su legitimidad, desde Hobbes, en el hecho de que pone fin a una supuesta situaci?n de guerra civil generalizada. En el "antes" m?tico del "estado de naturaleza" que precede a la fundaci?n del Estado, la falta de l?mites de los deseos humanos enfrentaba a los individuos unos con otros en una guerra "de todos contra todos". La violencia circulaba libremente y, si bien algunos pod?an disponer de un mayor poder violento que otros por haber concluido alianzas contra un enemigo com?n o por otras circunstancias, nadie pod?a espont?neamente hacerse con el monopolio. El momento fundacional del Estado, seg?n Thomas Hobbes, es aquel en que los distintos individuos pactan unos con otros entregar todo su poder (en particular toda su capacidad de ejercer la violencia) a uno s?lo, una persona individual o colectiva que se convertir?a en el soberano. El monopolio de la violencia que as? adquiere el soberano es garant?a de la paz y la seguridad para todos los que pasan -mediante el pacto- a ser sus s?bditos. Hobbes reconocer? que este pacto reside en "la relaci?n mutua entre protecci?n y obediencia" ("the mutual relation between protection and obedience", Th. Hobbes, Leviathan, A review and conclusion). No existe gran diferencia entre esta relaci?n entre obediencia y protecci?n y el viejo pacto mafioso por el cual la mafia obliga a obedecerle y pagarle tributos a cambio de "protecci?n". Lo que diferencia Estado y mafia es s?lo el monopolio de la violencia al que la mafia no puede acceder y que el Estado mantiene formalmente. Aqu? podemos apreciar el car?cter m?tico y justificatorio del "pacto": gracias al pacto libremente suscrito por los individuos el Estado es, seg?n Hobbes, no s?lo un poder invencible sino un poder leg?timo. La ?nica manera que tiene Hobbes de impedir que el derecho se reduzca a mera expresi?n de una correlaci?n de fuerzas es inventar esa ficci?n jur?dica de un origen siempre ya jur?dico -contractual- del propio derecho.

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Sabemos que otra l?nea de la modenidad filos?fica, la que discurre de Maquiavelo a Marx pasando por Spinoza acepta como fundamento de la vida pol?tica y del derecho la correlaci?n de fuerzas entre la multitud y el soberano, evitando as? la paradoja de un origen jur?dico del derecho y rechazando la problem?tica de la legitilidad como mera mistificaci?n.

?En las particulares condiciones de intercambio de obediencia por protecci?n -en r?gimen de monopolio- que caracterizan al Estado moderno seg?n la concepci?n jur?dica dominante, toda violencia privada es una reescenificaci?n del estado de naturaleza inicial y justifica el temor de que vuelva a desencadenarse la din?mica de guerra civil. El Estado soberano no s?lo se legitima por el pacto, sino por el temor constante a que vuelva a surgir, con cualquier acto de violencia no estatal, la guerra civil. Es esencial para ?l cultivar este temor para que nunca se olvide el motivo del pacto y de la obediencia. El r?gimen de Franco, despu?s de la monumental acumulaci?n de terror que ?l mismo protagoniz?, bas? as? su legitimidad en el temor siempre reavivado al retorno de la guerra civil y fue contando al filo de largos decenios de opresi?n sus 20 y sus 40 "a?os de paz".

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El Estado burgu?s est? basado, tanto en sus formas de excepci?n como en sus figuras "normales", en un mecanismo de retroalimentaci?n por el cual todo acto -real o imaginario- de cuestionamiento de su monopolio de la violencia termina reforz?ndolo. La paradoja de la desobediencia violenta es que termina reforzando la obediencia.

?Toda violencia pol?tica no estatal se reduce autom?ticamente a bandidaje y delincuencia, convirti?ndose, cualquiera que sea su motivo, en objeto de temor para la poblaci?n y fuente de legitimaci?n del soberano. Esto se enfrenta, sin embargo, a la indefinici?n de los l?mites de la violencia, pues un mismo acto, cualquier tipo de acto, en funci?n de las circunstancias o de los actores puede o no considerarse violento. Por ello es vital para el Estado no s?lo disponer del monopolio de la violencia, sino tambi?n del derecho exclusivo a definir como tal lo que es violento. Como sosten?a San Pablo, "sin ley no hay pecado". Toda existencia social entra?a necesariamente un determinado grado de violencia al enfrentarse necesariamente entre s? las pasiones e intereses humanos, Por ello mismo, el Estado no puede pretender acabar con toda violencia, empezando por la propia; lo que puede hacer es designar como violentos unos actos, ignorando la violencia de otros y toler?ndola. Seg?n Carl Schmitt, "soberano es quien designa al enemigo"; hoy, con m?s exactitud, podemos decir con Julien Coupat que "soberano es quien designa al terrorista" o en general al "violento".

?Una de las grandes conquistas del movimiento 15M se debe a su opci?n "pacifista". Gracias a ella se ha podido ver, a veces de manera sumamente clara, el funcionamiento del mecanismo de retroalimentaci?n antes descrito. Efectivamente, el rechazo riguroso de toda violencia f?sica por parte del movimiento ha obligado al Estado en varias ocasiones a escenificar artificialmente la violencia a trav?s de sus cuerpos represivos.

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Lo sorprendente en el movimiento de los "Indignados" es la inmensa tranquilidad de su indignaci?n y su escasa vulnerabilidad a las constantes provocaciones de la polic?a infiltrada o uniformada. Esta actitud ha tenido el efecto de un reactivo qu?mico que ha separado claramente la violencia de la convivencia pac?fica y de la aut?ntica vida pol?tica, poniendo toda la violencia del lado del Estado.

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El Estado no s?lo se muestra as? violento por su pol?tica social y econ?mica en favor del capital financiero y en contra de la poblaci?n, sino en cuanto sus cuerpos represivos, incapaces de realizar una provocaci?n eficaz se ven abocados a la dramatizaci?n impotente -con la complicidad de los medios de comunicaci?n- de escenas de guerra civil enteramente fabricadas.

?Teniendo en cuenta la historia reciente y lejana del r?gimen espa?ol y los mecanismos de legitimaci?n de que se vale, la puesta en jaque del sistema de retroalimentaci?n de la violencia soberana por la violencia privada, la obligaci?n que la potencia del movimiento ha impuesto a este sistema de retroalimentaci?n de funcionar en circuito cerrado, constituyen un logro de dimensiones colosales que corrobora el acierto de la opci?n no violenta.

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En las circunstancias actuales, el r?gimen ya s?lo puede funcionar de manera delirante considerando que es violencia discutir libremente en calles y plazas, resistir pasivamente a una carga policial, oponerse a un deshaucio, recuperar la vida civil, la existencia pol?tica de las que el Estado capitalista priva a sus s?bditos a trav?s de sus sistemas hobbesianos de representaci?n/protecci?n. El Estado soberano ten?a entre sus atributos el monopolio de la designaci?n de la violencia, hoy la multitud se lo est? arrebatando sin pretender en lo m?s m?nimo disputarle el monopolio de la violencia f?sica. Toda la violencia queda de su lado, del nuestro la potencia constituyente de la indignaci?n.

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Publicado por solaripa69 @ 17:50
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